Este es el mejor regalo que puedas hacer por estos días de tantas compras, reencuentros y de tantas alegrías juntas. Demuestra que todos, absolutamente todos tenemos compañía y amor en este universo. Si logras esta hazaña con una o varias personas, habrás puesto un cierre de oro al año que termina.

A finales de diciembre comienza un balance íntimo y anual de nuestros logros y desaciertos. Si has vivido durante 12 meses apegado a tu ego, seguro te queda una lista interminable de nuevas conquistas. El amor ilimitado a uno mismo nunca se sacia. Por tanto, la felicidad se mantiene intocable y perenne en el horizonte.

Desde esta posición, se saborea cada meta tachada en la lista de los sueños. Pero el sabor es agridulce si te invade la insatisfacción por la inmensidad que aún espera en el inventario de nuevos deseos.

Una ambición positiva si parte del sentido de vida. De conocer la misión real que tenemos en esta existencia. Cuando logras reunirte con dicha realidad fluyes si actúas a favor de la corriente del ser único y exclusivo que eres. Cada uno de nosotros, los humanos, tenemos misiones diferentes. Por eso mi competencia es conmigo y mi anhelo mayor es ser mejor de lo que antes fui.

La angustia de la rivalidad puede anular una vida al punto de que te mantengas escaneando y tratando de vivir como alguien que no eres. Si no rectificas esta equivocación, tu alma se enferma de tristeza y frustración. ¿Vale la pena este vivir y el intento de copiar a otros? Definitivamente no.

Me niego a creer que para agradar a los demás tenga que actuar constantemente en mi contra. Ser fiel a uno mismo recompensa el alma más que nada en este mundo. Por ello tu rostro se verá más apacible y transmitirás una energía cautivadora en el sitio que te presentes, siempre y cuando no esté infectado de personas tóxicas; aunque tal estado feliz en ti puede ejercer una influencia positiva. Y si no es así, a estos seres confundidos solo debemos enviarles bendiciones para una aproximación a la alegría de existir.

Las personas realizadas que conozco, en el largo y truncado camino que pasaron para lograrlo, aprendieron una manera de vivir apegada al servicio a los demás, a una sencillez palpable que solo se apodera de almas grandiosas, a encontrar en la bondad el único símbolo de superioridad como afirmó el genial músico Beethoven.

Que la adversidad no te amargue, al menos no para siempre. Hay golpes que derrumban cualquier corazón alegre. Si decides continuar respirando el oxígeno que alcanza y sobra para todos en este planeta, aférrate al motivo de tu paso por la Tierra y si lo has perdido dedicándote a vivir para los demás, vuelves automáticamente a centrarte.

¿Tu educación estuvo marcada por una competencia olímpica, donde ser el mejor siempre era lo único importante?. Habrás comprobado que esta manera te consume tantas energías que puedes derrochar en ser bueno o excelente en tu misión de vida, para lo que tu concepción fue posible. Por lo que tu nacimiento fue alabado.

Si pienso en superar a grandes escritores como José Martí, Honoré de Balzac, Víctor Hugo, Truman Capote, Guillermo Cabrera Infante, Walt Whitman, Allan Poe, Cervantes o Shakespeare, tendría tres caminos: el primero, un manicomio; el segundo, honrosamente ir a vender hamburguesas, y el tercero, agradecer la existencia de estos genios y divertirme escribiendo.

En los pocos días que le quedan al 2017 si te dedicas a una sola persona, si lo ayudas a cambiar de parecer y logras que lo invada la certeza de que nadie está solo en esta vida, habrás cumplido el simple deseo de ser amado que todos llevamos dentro.

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