Termino de escribir la presente crónica al filo de la madrugada del 14 de junio. Cuando ustedes, estimadas lectoras, estimados lectores, lean estas líneas, quizás hoy lunes o más seguro el martes 15 siguiente, bien temprano, ya será del dominio público el pronunciamiento de la Fiscal saliente de la Corte Penal Internacional, CPI, Fatou Bensouda, en relación con los delitos de lesa humanidad perpetrados en Venezuela. Cometidos todos, con los peores agravantes posibles, incluidos el encubrimiento y complicidad de varios de sus pretensos juzgadores.

¿Qué vendrá, inmediatamente después?

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Lo primero que habría que acotar es que la Corte Penal Internacional no fue creada para derrocar gobiernos. De hecho, tampoco ha derrocado ninguno. Aún más, su ya largo, tedioso y opaco desempeño registra el ejemplo de otro jefe de Estado que podría ser emulado en el caso que comentamos. Después de decretada su captura por la CPI, Omar El- Bashir siguió tan campante más de una década, desgobernando Sudán. Hasta que al final, abril de 2019, fue depuesto por factores internos. Todavía permanece fuera del alcance de la CPI, preso (¿o semiprotegido?) en su país.

Quienes esperen que una improbable orden de captura librada por la CPI contra Nicolás Maduro Moros y altos funcionarios de su desgobierno, producirá, ipso facto, su ansiado derrocamiento, deben desengañarse. Lo debilitaría más, lo desacreditaría más, lo aislaría más, pero tampoco hay que olvidar que al desgobernante felón, además de su falta de escrúpulos, lo apuntalan gobiernos tan gamberros como el suyo, tales como Rusia, Irán, Turquía, la Cuba castrista -mamporrera impenitente- China, menos gamberro, pero mucho más vigoroso, que los cuatro primeros.

La Fiscal saliente de la CPI podría abstenerse de solicitar la prosecución del proceso ante tal instancia judicial, en oblación a la complementariedad que rige las relaciones de la CPI, con sus Estados partes. Es decir, socapa que las autoridades competentes de Venezuela, ya estarían investigando de manera eficiente (¿?) los mismos crímenes de lesa humanidad, elevados ante dicha Corte, la actuación de esta última, se declararía innecesaria y hasta contraproducente.

Para animar al graderío o engañar incautos, la señora Bensouda, en un tercer escenario, podría afirmar la competencia de la CPI y exigir, el enjuiciamiento de segundones, tercerones o de chavistas, caídos en desgracia, lo que supondría sacar, con pinzas de la cadena ilícita de mandos, al propio Maduro y altos funcionarios de su desgobierno. A estos últimos no los tocaría la CPI ni con el pétalo de un citatorio.

Pocos entes, en el ámbito multilateral, con tantos y tantos, escándalos, en cantidad y calidad, como la CPI y más específico, sus fiscales jefes: Acosos sexuales y laborales; indicios vehementes de prevaricato por asociación con contratistas de obras públicas, v.gr., del gobierno libio; vinculaciones con el bufete panameño, Mossak-Fonseca; centenares de miles de dólares de dinero negro, depositados en las cuentas de uno de los fiscales y de su cónyuge, en la banca off-shore uruguaya (“¡Che, si la ´guita´ de la CPI, no me daba el cuero!” se habría excusado el muy sinvergüenza).

En cuanto a la Fiscal saliente y su consorte, manos en la masa de valimiento, ante banco de los Emiratos Árabes Unidos, para descongelar decenas de millones de dólares, de origen ilegítimo; conciliábulos ex-parte, a escondidas y no tan escondidas con agentes del gobierno de Venezuela y aquí llegamos adonde no quisiéramos haber llegado: A las denuncias de Walter Márquez, diputado emérito, venezolano, contra la dama (ver su libro: “Negligencia y Corrupción de la fiscal Fatou Bensouda: de la Corte Penal Internacional en el caso Venezuela” https://www.amazon.com/-/es/Walter-M%C3%A1rquez/dp/B08P26WXK6)

Pese a lo contundentes y muy bien documentados, los señalamientos de Márquez, fueron saltados a la torera, por las instancias disciplinarias de la CPI. Habría que concluir que la funcionaria saliente no actuó en solitario, sino con la ciencia y concupiscencia, de numerosos factores de la instancia judicial. Por algo la mala prensa que se ha merecido la CPI, ha informado de la “Mafia de las Togas”, entronizada en el organismo.

Hemos pasado brevísima revista, de los desenlaces probables, ante el pronunciamiento de la Fiscal de la CPI, con fecha tope, el martes de la presente semana. Quisiéramos estar equivocados. No obstante, de concretarse tal panorama habría que reflexionar, qué hacer con esa paciente cuasiterminal de la CPI.

@omarestacio

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