Es indudable que los tuits de Donald Trump han ayudado a definir su estilo de Gobierno. Pero a medida que la investigación sobre una supuesta colusión entre Moscú y su equipo electoral está alcanzando una etapa crucial ¿podrían acaso esos mismos tuits ayudar a construir un caso en contra del Presidente?

Trump ha tuiteado en el pasado que no ha tenido ninguna relación de negocios con Rusia e incluso ha calificado de noticias falsas las informaciones que sugieren que habría intentado pedir dinero prestado a bancos rusos.

El periódico The Washington Post ha sido muy incisivo en este punto al plantear interrogantes sobre estas negativas, a la vez que destaca los pasados intentos del magnate para crear un acuerdo de inversión conjunta con capital ruso y construir una Torre Trump en Moscú.

Es probable que esos desmentidos, sobre tener algún vínculo con Rusia durante la campaña electoral, ahora se conviertan en objeto de un mayor escrutinio, tras el anuncio de que George Papadopoulos, su exasesor de política exterior durante la campaña electoral, aceptó cooperar con Robert Mueller, el exdirector del FBI a cargo de la investigación rusa.

Tan pronto como surgió esta noticia, el Presidente tuiteó que Papadopoulos fue solo un "voluntario de bajo nivel", restándole cualquier importancia.

Sin embargo, cuando lo designó como su asesor de política exterior, afirmó que lo consideraba una persona clave para su campaña, según comentó en Twitter

Papadopoulos se ha declarado culpable de mentir al FBI sobre sus contactos con los rusos durante el periodo electoral, como parte del trato que ha alcanzado con Mueller a cambio de revelar todo lo que sabe.

Ahora Papadopoulos podría aportar elementos para descifrar si hubo o no vínculos con Moscú y si Trump estaba al tanto de la reunión con Joseph Mifsud, un académico que es aparentemente muy cercano al presidente ruso Vladimir Putin.

La reunión que tuvo lugar en Londres planteó la posibilidad de que Rusia pudiera entregar información comprometedora de la entonces rival demócrata Hillary Clinton.

En todo caso, las averiguaciones de Robert Muller se han ampliado y ahora se centran en encontrar cualquier evidencia de conexiones rusas ya sea que estén o no vinculadas a la pasada campaña electoral.

La semana pasada, Paul Manafort, expresidente de campaña de Trump, y su entonces asesor adjunto Rick Gates, fueron acusados formalmente de 12 cargos, incluidos lavado de dinero federal, violaciones a las leyes bancarias y a las vinculadas con el cabildeo extranjero.

Con este panorama, la promesa electoral de Trump de mejorar las relaciones con Putin, sí sucedía en el cargo al presidente Barack Obama, alimenta la intriga.

Si bien esto fue visto en un primer momento como una jugada audaz para involucrar a Moscú en temas globales clave como Siria, hoy los críticos del Presidente vinculan estas declaraciones a las sospechas de colusión con Rusia durante la campaña electoral.

Los tuits de Trump sobre Rusia también son parte del material que engrosa el expediente del llamado Rusiagate, mientras las acusaciones que pesan sobre dos de sus asesores de campaña están poniendo las pesquisas de Mueller cada vez más cerca de la Casa Blanca.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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