domingo 11  de  enero 2026
ANÁLISIS

Cuba como plataforma de fricción estratégica: el flanco caribeño en el pulso entre Washington y Pekín por Taiwán

Cuba vuelve a ocupar un lugar sensible. No por nostalgia de la Guerra Fría, sino por su valor en una era definida por datos, telecomunicaciones, inteligencia y logística

Por RAFAEL MARRERO y LUIS NOGUEROL

A finales de 2025, la Casa Blanca publicó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que reposiciona al hemisferio occidental como prioridad estratégica, con un énfasis explícito en reajustar la presencia militar frente a amenazas “en nuestro hemisferio” y, simultáneamente, disuadir un conflicto de alta intensidad en el Indo-Pacífico, particularmente en torno a Taiwán (The White House, 2025; Congressional Research Service, 2025). Días después, Pekín difundió su tercera política oficial hacia América Latina y el Caribe, un documento amplio que normaliza una expansión sostenida de los vínculos diplomáticos, económicos, tecnológicos y de seguridad en la región (Berg, 2025). En enero de 2026, la captura de Nicolás Maduro en Caracas durante operaciones militares estadounidenses introdujo un factor de choque que alteró el cálculo regional sobre riesgos, alineamientos y umbrales de acción de Washington (PBS NewsHour, 2026).

En ese triángulo de eventos, Cuba vuelve a ocupar un lugar sensible. No por nostalgia de la Guerra Fría, sino por su valor en una era definida por datos, telecomunicaciones, inteligencia y logística. La pregunta de fondo no es si “regresa 1962”, sino si el flanco caribeño puede convertirse en una palanca indirecta en la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, justo cuando Taiwán sigue siendo el punto de mayor fricción global.

Conclusión principal desde el inicio (BLUF)

La combinación de (1) una doctrina estadounidense que vuelve a priorizar el hemisferio, (2) una estrategia china que institucionaliza su presencia en América Latina y el Caribe y (3) una demostración operativa de voluntad estadounidense en Venezuela en enero de 2026 crea un entorno en el que Cuba puede funcionar como punto de observación, plataforma tecnológica e instrumento de señalización estratégica. En una competencia estructural con China, donde Taiwán es el núcleo, Pekín puede buscar ventaja elevando los costos económicos, políticos e informacionales en el vecindario inmediato de Estados Unidos, utilizando herramientas persistentes como la infraestructura digital, la influencia económica y la recolección de inteligencia, más que gestos militares visibles (The White House, 2025; Funaiole et al., 2024; Shatz et al., 2025).

Marco analítico: la Doctrina Noguerol-Marrero

Para interpretar este entorno resulta útil aplicar la Doctrina Noguerol-Marrero, la cual sostiene que la competencia estratégica contemporánea se desarrolla predominantemente por debajo del umbral del conflicto armado mediante la integración persistente de infraestructura digital, acceso a inteligencia, dependencia económica, deterrence economics (economía de la disuasión) y control narrativo. El objetivo no es la confrontación directa, sino moldear los incentivos del adversario, restringir su espacio de decisión y elevar progresivamente los costos de escalada sin recurrir al uso abierto de la fuerza (Noguerol & Marrero, 2026).

Dentro de este marco, la deterrence economics se refiere al uso deliberado de exposiciones económicas, dependencias tecnológicas, acceso a mercados, financiamiento y cadenas logísticas para influir en el comportamiento estratégico de un rival. La disuasión ya no se basa exclusivamente en la amenaza militar, sino en la capacidad de imponer costos económicos y políticos acumulativos que alteren el cálculo racional del adversario.

1. El nuevo marco estadounidense: hemisferio como teatro de competencia

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 presenta una lógica directa: reforzar el control estratégico del vecindario, reducir vulnerabilidades y reposicionar recursos para enfrentar la competencia entre las grandes potencias (The White House, 2025). El Congressional Research Service subraya que el documento llama a reajustar la presencia militar global para atender amenazas urgentes en el hemisferio, mientras preserva la capacidad de disuasión frente a China en Taiwán (Congressional Research Service, 2025). Brookings interpreta esta NSS como un giro doctrinal que reordena las prioridades y endurece la visión sobre las esferas de influencia, con implicaciones operativas claras (Daalder et al., 2025).

Este encuadre conecta directamente el Indo-Pacífico con el hemisferio occidental: si Taiwán es el principal riesgo estratégico, la retaguardia hemisférica no puede quedar expuesta a plataformas de vigilancia, cuellos logísticos o dependencias tecnológicas que compliquen una crisis mayor.

2. El marco chino: institucionalización de la influencia

China no está improvisando su relación con América Latina y el Caribe. Su tercera política oficial hacia la región codifica objetivos y mecanismos que incluyen cooperación económica, conectividad, coordinación política y expansión tecnológica, con un lenguaje que exige respeto a sus “intereses centrales” (Berg, 2025). Desde la perspectiva de la Doctrina Noguerol-Marrero, esta estrategia busca transformar la integración económica en un apalancamiento estructural capaz de generar costos políticos y estratégicos para terceros en momentos críticos.

En el plano tecnológico, la influencia se consolida mediante sistemas como redes, estándares, plataformas digitales y ecosistemas industriales. Como advierte la literatura especializada, quien financia, conecta y digitaliza termina influyendo en cómo se gobierna y se decide (Díaz, 2025).

3. Venezuela 2026: shock operacional y señal estratégica

La captura de Maduro, documentada por PBS como la culminación de una escalada, marca un punto de inflexión regional. Estados Unidos demuestra capacidad de acción directa y reduce la ambigüedad sobre su disposición a actuar en el hemisferio cuando percibe amenazas estratégicas acumuladas (PBS NewsHour, 2026).

Este mensaje no se dirige únicamente a Caracas. En una competencia sistémica, la señal también se envía a actores externos que invierten, financian o habilitan estructuras paralelas de poder en la región. Análisis recientes subrayan que el caso venezolano no debe entenderse solo como un problema de crimen transnacional, sino como un frente donde convergen el poder marítimo, la dependencia financiera y la habilitación tecnológica externa (Gutiérrez et al., 2025; Pérez, 2025).

4. Cuba: relevancia moderna por inteligencia y proximidad

Cuba entra aquí con fuerza analítica. En 2024, CSIS publicó evidencia basada en imágenes satelitales y en una evaluación técnica sobre instalaciones en Cuba, probablemente vinculadas a esfuerzos chinos de recolección de inteligencia, con implicaciones directas para la seguridad estadounidense (Funaiole et al., 2024). En un entorno de competencia estratégica, una plataforma de recolección de señales cercana al territorio continental de Estados Unidos no requiere despliegues visibles para alterar el equilibrio; basta con mejorar la visibilidad, acortar los ciclos de decisión y elevar los costos operativos.

Bajo la Doctrina Noguerol-Marrero, este tipo de fricción indirecta es precisamente el mecanismo mediante el cual se moldea el comportamiento del adversario sin recurrir a la escalada militar abierta.

5. Infraestructura y rutas: la retaguardia estratégica

En América Latina y el Caribe, la infraestructura no es neutra. Puertos, telecomunicaciones, energía y plataformas digitales pueden adquirir un valor dual. El caso de Panamá ilustra cómo la conectividad logística y portuaria se convierte en un factor crítico en la rivalidad estratégica (Gutiérrez, 2025).

La conclusión es clara: si el centro de gravedad está en el Indo-Pacífico, el hemisferio occidental funciona como retaguardia estratégica. Una retaguardia con nodos críticos comprometidos es, por definición, vulnerable.

6. Taiwán y la presión indirecta

RAND ha desarrollado escenarios de contingencia en los que la disuasión incluye herramientas económicas coordinadas con aliados para elevar los costos de una agresión china contra Taiwán (Shatz et al., 2025). En este marco, la competencia no se libra en un solo frente. China puede buscar ventaja ampliando la presión en espacios donde Estados Unidos tiene sensibilidad política y geográfica, como el Caribe, sin necesidad de escalar militarmente.

Por eso Cuba importa. No como un símbolo histórico, sino como una variable moderna dentro de una ecuación de disuasión que combina el poder militar, la economía, la información y la influencia.

Tres conclusiones clave:

  • Estados Unidos ha vuelto a declarar el hemisferio occidental como frente prioritario, vinculándolo directamente con la disuasión frente a Taiwán (The White House, 2025; Congressional Research Service, 2025).
  • China ha institucionalizado su estrategia hacia América Latina y el Caribe, lo que confirma que la región forma parte de su arquitectura global de influencia (Berg, 2025).
  • Cuba es relevante por sus capacidades y su proximidad, especialmente en un entorno donde la inteligencia, las telecomunicaciones y los costos económicos pueden generar fricción estratégica indirecta (Funaiole et al., 2024).

Por qué esto importa

Porque el próximo gran pulso global no se decidirá únicamente en el estrecho de Taiwán. Se decidirá también por la capacidad de Estados Unidos para asegurar su retaguardia estratégica, reducir vulnerabilidades económicas y evitar que actores externos conviertan el Caribe en un espacio de vigilancia, influencia y costos políticos acumulativos. En el siglo XXI, la disuasión es militar, pero también económica, informacional y estructural.

Recuadro #1

Cuba y Taiwán: tradeoffs estratégicos en la rivalidad EE. UU.–China

La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, tras una operación militar estadounidense precisa en Venezuela, alteró de manera significativa el cálculo estratégico en el hemisferio occidental. El mensaje fue inequívoco: Washington está dispuesto a actuar con decisión para proteger su entorno estratégico inmediato. Al mismo tiempo, China incrementa la presión sobre Taiwán y desafía los intereses de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

Desde la perspectiva Noguerol-Marrero, esta rivalidad no se expresa mediante intercambios explícitos ni concesiones negociadas, sino a través de tradeoffs estructurales gestionados mediante deterrence economics. Taiwán concentra el riesgo militar y económico global, mientras Cuba concentra fricción estratégica derivada de su proximidad geográfica.

Para Estados Unidos, el tradeoff central consiste en asegurar la retaguardia hemisférica para sostener la disuasión en Asia, aceptando costos diplomáticos y de gestión regional. Para China, el tradeoff implica aplicar presión estructural persistente en el hemisferio a través de la influencia económica, tecnológica e informacional.

No existe un trueque territorial. Existe un equilibrio que moldea la toma de decisiones estratégicas.

Recuadro #2

Narcoterrorismo y deterrence economics: la disuasión hemisférica en acción

La nueva política de Estados Unidos dirigida contra los cárteles, el fentanilo y el narcoterrorismo no constituye únicamente una respuesta penal o sanitaria. Es un instrumento central de disuasión estratégica hemisférica. Al elevar estas redes ilícitas al nivel de amenazas a la seguridad nacional, Washington amplía su margen legal, operativo y político para imponer costos estructurales en su entorno estratégico inmediato.

Bajo la Doctrina Noguerol-Marrero, el narcotráfico opera como una economía paralela que erosiona la soberanía, debilita a los Estados y crea espacios de dependencia donde actores externos pueden operar con mayor libertad. La deterrence economics aplicada al narcoterrorismo persigue precisamente ese objetivo: destruir la rentabilidad del modelo criminal, interrumpir flujos financieros, elevar riesgos logísticos y eliminar zonas de impunidad.

La captura de Nicolás Maduro funcionó como un caso demostrativo. No solo desarticuló un nodo político vinculado a economías ilícitas, sino que envió una señal regional clara: los regímenes que toleren, faciliten o se beneficien del narcoterrorismo enfrentarán costos crecientes. En este marco, la lucha contra el fentanilo se convierte en un instrumento para asegurar la retaguardia hemisférica y limitar vectores de influencia extrahemisférica.

Referencias

Berg, R. C. (2025, 18 de diciembre). China’s third policy paper on Latin America and the Caribbean: Expanding influence and ambitions. Center for Strategic and International Studies.

https://www.csis.org/analysis/chinas-third-policy-paper-latin-america-and-caribbean-expanding-influence-and-ambitions

Congressional Research Service. (2025, 18 de diciembre). National Security Strategy: Potential implications for DOD (IF13137). Congressional Research Service.

https://www.congress.gov/crs-product/IF13137

Daalder, I., Chollet, D., & Indyk, M. (2025, 8 de diciembre). Breaking down Trump’s 2025 National Security Strategy. Brookings Institution.

https://www.brookings.edu/articles/breaking-down-trumps-2025-national-security-strategy/

Diaz, A. A. (2025, 20 de marzo). La expansión tecnológica de China y la adquisición estratégica de propiedad intelectual. Diario Las Américas.

https://www.diariolasamericas.com/mundo/la-expansion-tecnologica-china-y-la-adquisicion-estrategica-propiedad-intelectual-n5373188

Funaiole, M., Hill, I., & Lin, B. (2024, 6 de diciembre). China’s intelligence footprint in Cuba: New evidence and implications for U.S. security. Center for Strategic and International Studies.

https://www.csis.org/analysis/chinas-intelligence-footprint-cuba-new-evidence-and-implications-us-security

Gutiérrez, J. A. (2025, 25 de mayo). Panama: A strategic battleground in the U.S.–China rivalry. Substack.

https://substack.com/home/post/p-164429363

Gutiérrez, J. A., Pérez, O., & Marrero, R. (2025, 18 de octubre). Gunboat diplomacy revisited: U.S. naval power, hemispheric history, and the China factor in the Venezuelan standoff. Miami Strategic Intelligence Institute. https://miastrategicintel.com/gunboat-diplomacy-revisited-u-s-naval-power-hemispheric-history-and-the-china-factor-in-the-venezuelan-standoff/

Noguerol, L. O., & Marrero, R. (2026). Dragon in the Matrix: Technical realities of Chinese cyber operations targeting the West. Bravo Zulu Publishers. Amazon Digital Services.

https://www.amazon.com/dp/B0GCBHW24N

PBS NewsHour. (2026). A timeline of U.S. military escalation against Venezuela leading to Maduro’s capture. PBS NewsHour. https://www.pbs.org/newshour/world/a-timeline-of-u-s-military-escalation-against-venezuela-leading-to-maduros-capture

Pérez, O. (2025). Should Venezuela be considered part of “Gunboat diplomacy”? LinkedIn.

https://www.linkedin.com/pulse/should-venezuela-considered-part-gunboat-diplomacy-history-repeating-w1jpe

Shatz, H. J., Hafner, M., Aoki, N., Dortmans, P., Heath, T. R., & Quimbre, F. (2025). Economic deterrence in a China contingency. RAND Corporation. https://www.rand.org/pubs/research_reports/RRA4022-1.html

The White House. (2025). National Security Strategy of the United States of America. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf

Dr. Rafael Marrero, presidente, fundador y economista jefe, MSI²

Dr. Luis O. Noguerol, cofundador y analista sénior, MSI²

Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com

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