El próximo año se efectuará el Censo 2020, el conteo nacional de la población a lo largo y ancho de la nación. Como lo estipula la Constitución, éste se realiza cada diez años y tiene como propósito proveer datos demográficos, sociales y económicos de todos los habitantes del país, sean ciudadanos estadounidenses o no, con el fin de recopilar información fidedigna para proporcionar los servicios y los fondos federales que cada comunidad necesita. Es un deber cívico del cual todos debemos participar y no podemos ignorar.
Sin embargo, se teme que este nuevo proceso, el vigésimo cuarto en la historia de la nación, se vea afectado por aquellos que decidan no participar.
La polémica surge a raíz de que la actual administración quiere incluir una pregunta sobre el estatus legal de los encuestados. Es algo que no sucedía desde el 1950 y lo cual podría llevar a muchos a no participar en el sondeo, a pesar de la intensa campaña de concientización por parte de las autoridades.
Un reciente informe difundido por la organización no partidista Urban Institute, o Instituto Urbano con sede en Washington, D.C., calcula que entre 900.000 y 4 millones de personas podrían quedarse fuera del próximo censo, especialmente hispanos, afroamericanos y niños menores de 5 años. Además, añade que alrededor de 630.000 hogares no llenarán completamente el formulario el próximo año.
El informe también halló que el Censo 2020 enfrenta “una amenaza sin precedentes” debido a la falta de fondos, problemas de contratación y por supuesto la pregunta sobre la ciudadanía que afectaría en su mayoría a las minorías étnicas.
Y es ahí donde radica la preocupación de gobiernos locales, condales y estatales, ya que pudiera tener un sin número de repercusiones sociales. Dependiendo de los resultados que arroje el Censo 2020, pudiera tener un impacto tanto en la influencia política como en los fondos federales que se le otorgue a cada estado.
Por ejemplo, pudieran cambiar el número de escaños en la Cámara de Representantes por cada distrito electoral y la distribución de más de 675 mil millones de dólares en fondos federales para servir a las comunidades, hospitales, carreteras, obras públicas y escuelas en todo el país. Además, los autores del informe aseguraron que los estados más vulnerables podrían ser California, Texas, Nueva York, Nevada, Georgia, Nuevo México y, por supuesto, la Florida.
Y para mitigar ese temor, las autoridades recuerdan que participar en el censo decenal es esencial y completamente confidencial.
No cabe duda de que estas estadísticas son motivo de alarma y preocupación para muchos en nuestra comunidad. Y por eso les ruego, mis queridos lectores del DIARIO LAS AMÉRICAS, es de suma importancia hacernos contar, y participar de este deber cívico que tenemos todos los que residimos en este maravillo país. Es fundamental, para que nuestra comunidad reciba los recursos necesarios, y continuemos progresando.
La Corte Suprema de Justicia pudiera fallar en los próximos días si el censo finalmente incluirá o no la pregunta sobre la ciudadanía en dichos formularios.
Por su parte, la Oficina del Censo aseguró que no importa cuál sea esa decisión, la agencia está preparada para que la población comience a responder el sondeo, a partir del 1ro. de abril de 2020 por correo, teléfono, en persona o en línea. Recuérdelo, participe, hágase contar. El bienestar de usted, su familia y nuestra comunidad depende de ello.