Fue una decisión insólita.
La decisión de importar diésel ruso, pese a las sanciones por la invasión a Ucrania, podría afectar negativamente al pueblo ucraniano y al Partido Republicano
Fue una decisión insólita.
Y es que, tras presumir durante tanto tiempo, sobre las severas sanciones impuestas a Rusia luego de su invasión a Ucrania, está Estados Unidos en realidad, ¿ayudando a financiar la guerra contra Kiev?
El anuncio del presidente, Donald Trump, de que Estados Unidos levantaría temporalmente las sanciones para comprar diésel a Rusia encuentra justificación, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent en que se busca paliar la escasez de este combustible y reducir sus elevados precios.
Sin embargo, los expertos están advirtiendo que la importación de diésel ruso, cuyo valor se estima en unos 4.000 millones de dólares, apenas tendrá un impacto significativo en el costo de vida de los estadounidenses.
Si esto resulta cierto, el acuerdo entre Trump y el líder ruso, Vladimir Putin, no solo no mejorará la vida de las familias estadounidenses, sino que empeorará aún más la situación del pueblo ucraniano.
Putin podrá utilizar este regalo inesperado de Washington, para invertir en más misiles y drones destinados a atacar objetivos militares y civiles en toda Ucrania.
La cuestión clave aquí es, si alguna de las medidas que tome la Casa Blanca en las próximas tres semanas ayudará al Partido Republicano a mantener el control mayoritario que ostenta en ambas Cámaras, de cara a las venideras elecciones de mitad de mandato, el 3 de noviembre.
El levantamiento de las sanciones a la exportación de diésel ruso no solo ha provocado consternación en Europa, sino que también entre legisladores bipartidistas en el Capitolio, pues a aquellos republicanos que busquen la reelección, les resultará difícil justificar esta compra de diésel ante los votantes.
Si, como sostienen los expertos, no se percibe ninguna diferencia en el costo de vida antes de los comicios, las consecuencias de esta decisión podrían ser desastrosas para el partido de Trump, que aspira a mantener el control en el poder legislativo.
Por el contrario, podría ayudar a los demócratas y reforzar sus esperanzas de hacerse con el control de la Cámara de Representantes y, tal vez, incluso del Senado.
Es probable que a la mayoría de los votantes no les interese tanto el motivo detrás de la compra de diésel ruso, no obstante, según las encuestas de opinión, hay una percepción negativa porque la promesa del mandatario de poner fin a la guerra en Ucrania no se ha cumplido aún y eso, sí puede marcar la diferencia.
Incluso si el presidente emprendiera un nuevo esfuerzo diplomático para lograr un acuerdo entre Moscú y Kiev, todo apunta a que Ucrania se enfrentará a otro invierno marcado por los bombardeos y la destrucción.
A los votantes no les gustan las guerras, especialmente aquellas que afectan nocivamente su economía y ninguna destaca tanto como la confrontación continua contra Irán.
Aunque ahora, más petroleros logran atravesar el estrecho de Ormuz, gracias a la protección aérea y naval de Estados Unidos, Irán sigue perpetrando ataques frecuentes contra buques de carga, lo que ha provocado que el precio del petróleo se mantenga en niveles históricamente altos y parece poco probable que esta situación cambie en el corto plazo.
Parecen malas noticias para el Partido Republicano, que podría tener dificultades para obtener suficientes escaños que aseguren el respaldo necesario para la agenda gubernamental de la presente administración en los dos años que le quedan, aunque en política, como ya sabemos, nada está escrito en piedra.
