sábado 21  de  febrero 2026
OPINIÓN

El espejo invertido de Tarek William Saab

La reciente puesta en escena de Tarek Wiliam Saab y Jorge Rodríguez resultó en un despliegue de perversión psicológica con corrupción constituciona

Diario las Américas | IBÉYISE PACHECO
Por IBÉYISE PACHECO

El regreso de 252 venezolanos de la prisión del CECOT en El Salvador contó con el anuncio simultáneo del fiscal del régimen Tarek William Saab, de que acusaría penalmente al presidente Nayib Bukele.

Sin pudor a la irresponsabilidad de adelantar conclusiones sin mediar ningún protocolo de justicia, Tarek se refirió a supuestas torturas, delitos de lesa humanidad contra los venezolanos que retornaron.

Tarek William Saab en su relato, que siempre puede ser peor, fue a más: anunció que acudiría con dicha acusación ante la Corte Penal Internacional, organismo que investiga a altos funcionarios del régimen venezolano por crímenes de lesa humanidad y donde se asegura que su labor como fiscal ha sido tan deficiente que ha obligado a la dictadura a contratar otros abogados.

Al calificar a Bukele de sátrapa se cumplió el primer efecto espejo invertido del día. En psicología a eso se le dice proyección que en este caso es la del victimario que acusa a los otros de lo que él mismo hace.

Tarek se refirió al mandatario salvadoreño como autor intelectual de torturas y en su historia mental se aventuró en fantasías: “¡quién sabe si se camuflaba de vigilante de esa prisión atroz!”; (el autodenominado poeta dijo “se camuflajeaba”, yo le sugiero la propuesta de la RAE, camuflar).

Después, el fiscal del régimen agregó su salsa favorita para las denuncias: dijo estar seguro de que Bukele vigilaba día y noche a los detenidos con cámaras escondidas desde el baño de su casa.

Una fantasía que según fuentes confidenciales es el propio Tarek quien la ha disfrutado con algunos torturados; no se sabe si desde el baño.

También respecto a perversiones, dentro del personal del Ministerio Público hay duros reclamos susurrados sobre el comportamiento del fiscal que van más allá de amañar expedientes para ejecutar inmensas injusticias.

Y en cuanto a procedimientos judiciales, información de por lo menos dos detenidos me permitió conocer detalles de cómo Tarek ha grabado y dirigido testimonios de torturados para que se inculpen, obligados a cumplir un guion que él mismo les ha entregado. La participación del fiscal va hasta el detalle, supervisando que los presos repitan tomas y corrijan frases.

Expertos opinan que el fiscal del régimen evidencia una proyección perversa que trasciende más allá de un mecanismo psicológico individual. Tarek también ejerce su poder para dañar.

Pero su banalidad expresada en esa danza de juego macabro no debe desviar la atención sobre las casi mil víctimas de presos y torturados en Venezuela.

También el psiquiatra Jorge Rodríguez, ese mismo día proyectó. Su reacción fue atribuir a Bukele las torturas que ejecuta la dictadura de Maduro contra los encarcelados en nuestro país. Su experiencia profesional y conocimiento práctico en la materia le permitieron describir el masivo y grave dolor físico y psicológico infligido a centenares de presos, víctimas de desaparición forzada, golpeados salvajemente, incomunicados de familiares, abogados y de otros presos e incluso sometidos por tiempo indeterminado a la famosa luz blanca. Rodríguez atribuyó al presidente de El Salvador lo que el régimen ejecuta en las cárceles venezolanas.

A Jorge y Tarek les faltó sí, mencionar a los presos fallecidos, a las mujeres abusadas u obligadas con golpes a abortar, los castigos de impedimento de visitas durante semanas haciendo sufrir a los familiares y por supuesto a la inocencia de los detenidos en Venezuela. Ambos funcionarios compiten en ser los peores. En el caso de Tarek William Saab es un agravante que en su posición de Fiscal utilice el aparato judicial como instrumento de terror.

Los venezolanos somos testigos y víctimas de la ausencia de estado de derecho. Realidad corroborada por la Organización de Naciones Unidas a través de los Informes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos en Venezuela y de decenas de Organizaciones No Gubernamentales.

La reciente puesta en escena de Tarek Wiliam Saab y Jorge Rodríguez resultó en un despliegue de perversión psicológica con corrupción constitucional. Se lucieron como los encargados de revictimizar a los presos políticos, cohonestando una vez más los crímenes cometidos por la élite del régimen desde el Estado, institucionalizando la tortura como política judicial.

Se explica por qué Tarek William Saab ocupa el cargo de fiscal general del régimen: porque su desempeño está en uno de los niveles más altos posibles de degradación del estado de derecho.

Por su lado Jorge Rodríguez ha salirse de la Corte Penal Internacional

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