martes 23  de  julio 2024
Venezuela

El exilio como transición I: Rojas Pinilla

A Rojas Pinilla algunos le acreditan cierta candidez y nobleza. Se fue de Colombia [y del poder] como se fue del Palacio de Trujillo: sin abundar en nada. No intentó cuestionar la elección de 1970, prefirió no someter a Colombia a más enfrentamientos

Diario las Américas | ORLANDO VIERA-BLANCO
Por ORLANDO VIERA-BLANCO

La caída de las dictaduras en Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo XX, vienen acompañadas de elementos objetivos y subjetivos que nos permiten entender el exilio forzivoluntaria de muchos dictadores. Dedicaremos un estudio de cuatro capítulos referidos a la llegada, caída y exilio de Rojas Pinilla (Colombia), Pérez Jiménez (Venezuela), Fulgencio Batista (Cuba) y Juan Domingo Perón (Argentina).

En este ensayo le tocará el turno a Gustavo Rojas Pinilla, el único dictador de Colombia del siglo XX. Interesante revisar los hechos que forzaron su salida del poder, el trato recibido por su benefactor en República Dominicana y su regreso a Colombia. El exilio es uno de los factores cruciales para separarse del mando. Sin percepción de seguridad y asiento con miras de retorno, otros retan el destino… Fue el caso de Rafael Leónidas Trujillo.

Ésta es otra historia viva de cuatro dictadores en el exilio; su caída, su vida tras dejar el poder y lo que dejaron atrás.

De Colombia a República Dominicana

Guadalupe Rodríguez de Ita en su ensayo El exilio de dictadores latinoamericanos en la República Dominicana Trujillista (1957-1960), nos ofrece referencias sobre las experiencias de estos cuatro dictadores latinoamericanos que decidieron dejar el poder. Nos dice la autora: “A finales de los años cincuenta del siglo XX, diversas causas internas y externas obligaron a varios dictadores de América Latina, dejar el poder y salir al exilio. Fue el caso de Gustavo Rojas Pinilla de Colombia, Juan Domingo Perón de Argentina, Marcos Pérez Jiménez de Venezuela y Fulgencio Batista de Cuba. Los cuatro fueron recibidos por el dictador Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana” ¿Por qué eligieron este país? ¿Cuáles fueron los antecedentes de su defenestración?

Siguiendo la misma línea metodológica de investigación [Histórico-fenomenológico] revisemos el concepto de exilio como fenómeno migratorio. “El exilio] es un fenómeno tan antiguo como la humanidad misma, que adquirió mayor visibilidad y relevancia en los siglos recientes al formarse los Estados-nacionales, establecerse las fronteras físicas y las nociones de nacionalidad, patria, ciudadanía”. Los científicos sociales argentinos Mario Zsnajder y Luis Roniger, destacan en su obra La política del destierro y el exilio en América Latina “que el exilio es un término polisémico que suele fundirse y confundirse con otras expresiones como: destierro, deportación y expatriación, asilo y refugio, diáspora y éxodo”, teniendo en común que son una forma de migración forzada por motivos políticos [ob cit].

El general Rojas Pinilla: alto, circunspecto, elegante, porte distinguido y altivo, decide salir de Colombia en 1957. La crisis de gobernabilidad que se apoderó de Colombia y el quiebre de la unidad entre sociedad civil, FFAA y partidos, lo hizo inevitable. Las consecuencias del asesinato de Eliécer Gaitán [9/4/1948] dejó una impronta de ingobernabilidad violenta. Gaitán-líder del ala de izquierda radical del partido Liberal-el día de su asesinato- se iba a reunir con el joven líder estudiantil de Cuba Fidel Castro y con el líder venezolano Rómulo Betancourt. Su muerte condujo a “la violencia” [Conservadores Chulavitas vs. pájaros, liberales Cachiporros], génesis de más de medio siglo de guerrilla, asesinatos atroces, destrucción de propiedades, censura y persecución. Una guerra civil no declarada que dejó más de 300.000 muertos y dos millones de desplazados.

En medio de esta reyerta llega la dictadura de Rojas Pinilla en 1953. Tras el asesinato de Gaitán [1948] el Congreso se encontraba clausurado desde 1949. Divididos los liberales, es elegido presidente el conservador, ingeniero y empresario Luis Mariano Ospina [1946-1949]. No culmina su período. A raíz del asesinato de Gaitán-atribuido al ala radical del Partido Conservador-con el apologético Laureano Gomez a la cabeza, Colombia intenta un proceso constituyente y anticipa elecciones en 1949. Gómez es elegido Presidente.

La presidencia de Gómez transcurrió bajo estado de sitio. Asumió una ideología corporativista al estilo nacionalismo Español [Franco], se desmarcó del conservadurismo de inspiración Nazi y Fascista, y mantuvo los privilegios de la Iglesia Católica. Describió a los liberales como socialistas con cabeza de comunistas. No gozó de buena salud. Tras una seguidilla de ataques cardíacos se ve obligado a dejar el poder en 1951, designando como suplente a Roberto Urdaneta Arbeláez.

La ingobernabilidad no cesó. Entre enfrentamientos de Chulavitas y Chaporros, Colombia se desangraba y su economía se debilitó. Durante su gobierno destacó la actuación de la Policía Política (Popol) y el Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC), una fuerza secreta del régimen a la que se le atribuyen asesinatos, torturas y desapariciones de liberales y opositores. El presidente encargado Urdaneta-en medio del proceso constituyente sugerido por Gómez-desobedeció las órdenes de Laureano Gómez de destituir a Rojas Pinilla como Comandante de las FFAA de Colombia. Urdaneta trata de congraciarse con Rojas Pinilla y lo ratifica. Pero vino el Golpe de Estado de 1953.

El día de los tres presidentes

El proceso constituyente fijado para el 15 de junio de 1953 se vio frustrado por el día de los tres presidentes. El 13 de junio [1953], se agudiza la crisis de la presidencia encargada de Roberto Urdaneta. Al negarse destituir al Comandante Rojas Pinilla, el presidente Gómez (convaleciente), irrumpe en en el Cuartel San Carlos-sede de Gobierno-reasume el mando, convoca un consejo de Ministros y designa a Jorge Leyva Ministro de Guerra y a Régulo Gaitán como comandante General. Estos nombramientos no serían bien recibidos por la cadena de mando de las FFAA de Colombia, quienes prefieren a Rojas Pinilla. Roberto Urdaneta-en medio de la crisis-se negó asumir la presidencia ofrecida por Rojas Pinilla, quien en horas de la noche concreta un golpe de estado seco. Ese día [13 de Junio-1953] Colombia tuvo tres presidentes.

Laureano Gómez se marcha al exilio a España. Rojas Pinilla gobierna bajo la consigna “no se puede hablar de paz sin justicia social y justa distribución y goce de las riquezas”. Es legitimado por la Asamblea Constituyente de Colombia y manda por decretos. Se afincó en obras de infraestructura pero de la mano de una fuerte represión a los medios de comunicación, ordenando el cierre del El Espectador, El Tiempo y El Siglo. Su lema: “Libertad de prensa, pero responsable” [sic].

Desde el exilio [Gómez] promueve el pacto de Benidorm [1956], suscrito entre conservadores de la mano de Laureano Gómez y liberales liderados por Alberto Lleras Camargo. Este acuerdo se perfecciona más tarde con el Pacto de Marzo [Sitges 1957], preludio de la caída de Rojas Pinilla. La reelección de Rojas no se llevó a cabo ya que los partidos, la iglesia, los estudiantes, la banca, la industria y los sindicatos declararon un paro nacional desde el 6 de mayo [1957] contra de su reelección, paro conocido como las jornadas de mayo. En la madrugada del 10/05/1957, Rojas aceptó retirarse y en su sustitución nombró un gobierno militar de transición. Acordó los miembros de la Junta Militar y partió al exilio ese mismo día a República Dominicana bajo asilo político de Héctor Bienvenido Trujillo, hermano del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

La Junta militar tomó posesión el mes siguiente y disolvió la Asamblea Nacional Constituyente. El Generalísimo Trujillo recibe en palacio a Rojas Pinilla. Se puso de pie y lo abrazó al entrar. Se notaba que sentía cierta simpatía por el derrocado mandatario colombiano. El General Rojas Pinilla tomó asiento. Después de intercambiar opiniones sobre el acontecer de Colombia–nos testimonia la fuente de investigación–Rojas Pinilla agradeció que lo hubiera recibido en la isla y procedió a solicitarle que le “comprara su residencia en Bogotá pues tenía una situación económica apremiante”.

Saliendo del despacho, Trujillo le increpó diciéndole: “¿y cómo es que usted no tiene dinero? ¿Qué clase de dictador es usted?”[…] Cuando se puso de pie para despedirse, el General Rojas Pinilla agradeció la amistad de Trujillo y reiteró que todo su dinero lo había perdido en la lucha por encaminar a su país por los senderos de paz, pero que otros militares ambiciosos lo habían tumbado para enriquecerse. Trujillo en forma autoritaria, replicó: “si usted tuviera dinero con que neutralizar a algunos militares de su país, yo lo repondría en el poder. Si Ud. me dijera que dispone de tal suma de dinero, yo pondría la misma cantidad y usted puede estar seguro que dentro de muy corto tiempo sería de nuevo presidente de Colombia”.

Rojas Pinilla no abundó nada y se fue del palacio…

Rafael Leónidas Trujillo Molina fue un dictador dominicano desde 1930 hasta su asesinato el 30/05/1961. Ejerció la presidencia como generalísimo del ejército. Sus treinta y un años de gobierno son conocidos como la Era de Trujillo, considerados como una de las tiranías más sangrientas de América Latina. Su gobierno se caracterizó por el anticomunismo, la represión a toda oposición y el culto a la personalidad.

Rojas Pinilla regresa a Colombia. Existe consenso en decir que fue maltratado por Trujillo. A su regreso [Rojas] enfrenta años de juicios e inhabilitaciones. En Colombia produce sentimientos encontrados. Es recordado como represor pero también como generoso. Fue candidato a la presidencia en 1962. Llega en cuarto lugar detrás de Guillermo León Valencia [Presidente], Alfonso López Michelsen y Jorge Leyva. Se mantiene el conservadurismo en Colombia y no cesa la violencia...Recordemos que Rojas Pinilla había llegado al poder en medio de fuertes tensiones de las FFAA, el auspicio de conservadores disidentes como Mariano Ospina y el propio “golpe de opinión” que nace de la negativa de Roberto Urdaneta de desobedecer a Laureano Gómez. Cae [Rojas Pinilla] producto de movimientos sociales, insurrectos, desprendimientos políticos [conservadores y liberales], cuyo plasma originario nace con el Bogotazo [día del asesinato de Gaitán]. Colombia aún no supera ese día.

Se fue al exilio encarando un frente unido cívico-militar. Pensó que su destino seguro era República Dominicana, como lo pensaron también Perez Jimenez, Batista y Perón. Regresa [Rojas] sin pena ni gloria a Colombia. Pierde una segunda elección presidencial [1970] por estrecho margen contra Misael Pastrana, considerada fraudulenta por su partido Alianza Nacional Popular [ANAPO]. Nace el M-19 como brazo radical armado que consideró agotada la vida electoral.

A Rojas Pinilla algunos le acreditan cierta candidez y nobleza. Se fue de Colombia [y del poder] como se fue del Palacio de Trujillo: sin abundar en nada. No intentó cuestionar la elección de 1970 porque prefirió no someter a Colombia a más enfrentamientos. La historia [le] reconoce un doble exilio: de Colombia en 1957 y de retomar el poder en 1970. Los hechos le confieren razón. De lo contrario, de empeñarse, hubiese enfrentado “otra muerte política”, la que otros no-prefirieron [Dixit Carlos Andrés Pérez].

Es el exilio entonces una opción de poder. Un allanamiento cauto, razonable y astuto a la vez, para dejar pasar una transición política inevitable. Buena o mala [la transición] no la valora ni habilita el que se va, sino la solicita-bien o mal-el que viene. Lo cierto es que el exilio lo asumen aquellos que saben interpretar los nuevos tiempos con un mínimo de sensatez, sagacidad y autoridad, al punto de poder volver…

En nuestra próxima entrega analizaremos el exilio de Marcos Evangelista Pérez Jiménez.

@ovierablanco

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