miércoles 14  de  enero 2026
OPINIÓN

El Gigante de Cristal: el nuevo "súper chip" de Intel es un grito de desesperación

Un análisis preciso para contar las cosas como son

Por Mookie Tenembaum

Imagina a un atleta olímpico que dominó el deporte durante 30 años y ganaba todas las medallas de oro sin despeinarse. Pero en la última década, empezó a llegar último. Sus rodillas fallan, sus patrocinadores lo abandonan y el público mira a nuevos ídolos. De repente, en una conferencia de prensa, este atleta no anuncia que ha vuelto a correr rápido, sino que promete que va a correr con zancos de cristal de dos metros de altura.

Suena impresionante, ¿verdad? Pero también suena peligroso y, sobre todo, desesperado.

Eso es lo que Intel acaba de hacer. La noticia técnica es que presentaron un chip monstruoso, del tamaño de un teléfono celular, basado en una tecnología de vidrio. Pero la noticia real es que Intel apuesta su supervivencia a una carta arriesgada porque ha perdido todas las manos anteriores.

Los antecedentes: ¿Cómo cayó el rey?

Para entender por qué este anuncio huele a pánico, hay que mirar atrás. Intel fue, durante décadas, el dueño absoluto de las computadoras, durante la época de Intel Inside. Pero cometieron tres pecados capitales.

El primero fue ignorar el iPhone: cuando nació el smartphone, Intel pensó que esos chips "pequeños y baratos" no tenían futuro. Se equivocaron. Hoy, los chips de móviles con arquitectura ARM, dominan el mundo y Apple ya no usa Intel ni en sus Macs.

El segundo fue perder la fábrica, ya que Intel tenía las mejores plantas del mundo. Nadie podía hacer transistores tan pequeños como ellos. Pero se durmieron en los laureles y una empresa de Taiwán, TSMC, los alcanzó y los superó. Hoy, TSMC fabrica los cerebros de los iPhone, de las tarjetas gráficas y de la Inteligencia Artificial (IA). Intel se quedó con maquinaria vieja.

En tercer lugar, se perdieron la fiesta de la IA mientras Intel seguía vendiendo procesadores para oficinas, Nvidia se dio cuenta de que el futuro era la IA. Hoy Nvidia vale trillones de dólares e Intel despide a miles de empleados y cancela la construcción de fábricas por falta de dinero.

El anuncio: un monstruo de vidrio

En este contexto de crisis existencial, Intel sale a mostrar su nueva "bestia", un procesador gigantesco, 12 veces más grande de lo que es normal en la industria.

Normalmente, los chips son pequeños cuadrados de silicio que se pegan sobre una base de material orgánico, parecido al plástico de las placas verdes que se ve dentro de los aparatos.

Intel dice: "el plástico ya no sirve, vamos a usar vidrio".

El vidrio es fantástico porque permite a los datos viajar a la velocidad de la luz sin distorsión y aguanta más calor. Intel pegó muchos chips pequeños sobre una base de vidrio gigante para crear un "supercerebro" del tamaño de un iPhone. Prometen que será más potente que cualquier cosa que TSMC pueda fabricar.

¿Por qué esto demuestra desesperación?

Si esta tecnología es tan buena, ¿dónde está el problema? El problema es que es un "coche de concepto", no un coche de calle.

Esto es una huida hacia adelante, ya que Intel no puede ganar la carrera de hacer chips más pequeños donde TSMC es el rey. Por lo tanto, ensaya una victoria con chips más grandes. Es como si no pudieras construir un motor de Ferrari, así que decides pegar cuatro motores de camión con cinta adhesiva y decir que tienes el vehículo más potente.

Fabricar con vidrio es una pesadilla, por su fragilidad; ya que el vidrio se rompe. Si estás fabricando un chip que cuesta $50.000 dólares y el vidrio se agrieta en el último paso, tiras todo a la basura. Anunciar esto antes de tenerlo dominado es una forma de decir a los inversores: "¡Mírenme, todavía puedo innovar!", aunque no puedan fabricarlo en masa todavía.

Esto además obvia el problema del calor porque un chip tan grande y denso genera el calor de una estufa eléctrica concentrado en la palma de tu mano. Enfriar eso es un problema físico que todavía no tiene una solución barata.

¿Quién comparará esto? Ya que solo tres o cuatro empresas en el mundo, como Google, Amazon o Microsoft, necesitan algo así. Intel diseña un producto ultra complejo para un mercado minúsculo, esperando que eso le devuelva el prestigio perdido.

Por lo tanto, este anuncio no es una demostración de fuerza; es una demostración de urgencia. Intel intenta un salto de dos generaciones de tecnología de un solo brinco, usando materiales exóticos como el vidrio y tamaños imposibles, porque sabe que, si juega con las reglas normales, pierde la partida.

Es una apuesta a "todo o nada". Si el vidrio funciona, Intel renacerá. Si se rompe, literal o financieramente, será el último gran experimento del gigante que una vez gobernó el mundo.

Las cosas como son

Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

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