Hace 150 años, el 10 de octubre de 1868, cuando comenzó el proceso de liberación de Cuba para obtener la independencia de España. Estas fueron las palabras iniciales de Carlos Manuel de Céspedes cuando dio inicio a la Guerra de los Diez Años. Comenzó un movimiento que creía en la verdadera igualdad para todos, sin importar la raza o la clase social. El Grito de Yara fue la primera batalla y significó un movimiento de sufragio, en el que todas las personas podían expresar sus creencias políticas y participar en una democracia.

Desafortunadamente, estas creencias no se han transcrito a la Cuba moderna ya que la tiranía y el miedo dominan esa hermosa isla. En lugar de libertad, el régimen de los Castro y de Díaz-Canel oprime a los cubanos, y públicamente participa en contantes violaciones de derechos humanos. En lugar de democracia, una dictadura totalitaria ha oprimido a la isla durante más de medio siglo aterrorizando y violando los derechos humanos. El nuevo dictador, Miguel Díaz-Canel, no es mejor. Esta farsa de transición tiene a Díaz-Canel trabajando como un títere de Raúl Castro aferrándose al poder mientras su red de criminales pretende buscar una reforma constitucional.

Las posiciones de poder, influencia y riqueza se transmiten de generación en generación, y los más cercanos a los Castro son los ganadores. Mientras estos corruptos miembros de la élite castrista prosperan, el verdadero pueblo de Cuba lucha por sobrevivir. En contradicción con la política y promesas de la administración de Obama, el pueblo de Cuba no está hoy más cerca de liberarse de la tiranía. A pesar de la falsa transferencia de poder entre Raúl Castro y Díaz-Canel que pretende alejarse de una economía comunista, el pueblo de Cuba experimenta más de lo mismo: más miseria, más pobreza y más represión por parte del régimen. El régimen de Castro y Diaz-Canel continúa encarcelando e inventando cargos para encarcelar a las Damas de Blanco por manifestarse pacíficamente y demandar que se respeten la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, en Cuba nada cambia mientras que los dictadores continúan oprimiendo y los agentes del régimen continúan golpeando a sus ciudadanos todos los días.

Los déspotas del régimen, con saña, siguen alzando el puño con el que golpean al pueblo. Estados Unidos debe seguir apoyando a los activistas prodemocracia en la isla y presionando al falso gobierno de estos dictadores. La administración de Trump se ha pronunciado legítimamente apoyando al pueblo oprimido de Cuba y ha enviado un mensaje claro: la política anterior de apaciguamiento al régimen no hace más que apuntalar al régimen antidemocrático de Castro. Debemos reconocer y condenar las atrocidades del falso gobierno cubano y pedirles cuentas.

Al reflexionar sobre el Grito de Yara, no debemos olvidar la presente situación en la isla. Tanto como Cuba merecía la independencia de España hace 150 años, hoy Cuba merece libertad y democracia. Yo, como muchos en nuestra comunidad del Sur de la Florida, tengo esperanza que muy pronto llegará el día en que en mi patria nativa los derechos humanos serán respetados y que estará libre de la tiranía de los Castro.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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