sábado 21  de  febrero 2026
mandamenos

El mandamás soviético y el "mandamenos" cucuteño

Crueles, cobardes y en venta al mejor postor. No existe cocktail peor. La subasta está abierta ¿Quién da más!
Diario las Américas | OMAR JESÚS ESTACIO
Por OMAR JESÚS ESTACIO

No hace falta imaginarlo. Ni siquiera haberlos visto y oído, en vivo, directo, por, radio, televisión o a través del indiscreto ojo de una cerradura. Lo que, tampoco, impide construir un relato exacto y fiel de la reunión del martes pasado, vía Zoom, de semejante dúo de asesinos.

Excusas con el noble gentilicio cucuteño, Norte de Santander, Colombia. Lo puntualizamos. Ninguna localidad está exenta de la paternidad de depravados, mentales y morales. Consumadas, tales paternidades, resta resignarse bajo la socorrida excusa según la cual las excepciones confirman la regla.

Inicia el diálogo en la mencionada “cumbre”, el “mandamenos”, cucuteño:

- Estoy resteado, con Rusia, pero, sobre todo, resteado con sus crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio, y pare de contar, usted, mi jefe, soviético y mandamás, ejemplo a seguir y que me siga porque en lo de asesinar en masa, tampoco soy segundo de nadie. Ahora, dígame ¿En qué puedo servirle, en este momento en el que sus deseos, son órdenes? ¡Venir esos ucranianos, de mil demonios, con el anhelo de seguir libres, soberanos, regidos por un gobierno democrático, que por más o menos corrupto que sea, siquiera lo disimule! ¡Corrupto que se respete, no lo disimula, como nosotros!

Frío. Parco. Torvo. Despectivo. Repitiendo, en su gutural ruso, una y otra vez, para sus adentros y casi, para sus afueras, el mandamás soviético, reflexiona, dos veces, antes de corresponder las zalemas: “Lo que me tengo que “calar” para engullir mis buenos billetes. ¡Vaya tipejo adulante! ¡Desprecio al traidor, pero he de aprovecharme de sus traiciones!”.

Las amenazas, contra la, decencia, la convivencia civilizada, sobre todo, contra la preservación del planeta Tierra, obliga a sopesarlas de manera minuciosa. Lo hacemos a continuación no para injuriar sino como advertencia: Los participantes de la referida cumbre son un par de “gallinas”. Por paradójico que parezca, su calidad asustadiza sumada a la crueldad los hace peligrosos, el doble.

¿Lo ponen en duda?

“La cobardía, es la madre de la maldad”, enseñaba Montaigne. No es de poca monta que el “mandamenos” cucuteño, registre en su nutrido prontuario, reincidencias en el crimen de ordenar ¡plomo, carrizo! contra toda marcha pacífica, para inmediatamente después, exhibir, cual Nerón después de incendiar Roma, sus inexistentes cualidades de bailarín de salsa, a través de las televisoras del Estado.

En cuanto al mandamás soviético, cabe acotar: Desde que comenzó la pandemia hasta la presente fecha, Isabel, del Reino Unido, no ha abandonado sus obligaciones de monarca. “Me ocuparé de mis labores más ligeras” comentó la “frágil viejecita”, casi centenaria, al serle informado que había dado positivo del deletéreo virus. Pero mientras la sangre azul da muestras de entereza, un supuesto “duro”, como se pretende el soviético, va para los tres años enclaustrado como lo que es, un ave ponedora, por temor al contagio. Si tiembla, de solo oír la palabra, COVID-19, como lo atestiguan las numerosas imágenes en las se le ha visto guardar hasta 50 metros de distanciamiento social, no quisiéramos presenciar su pataleta, ante un pelotón que le cobre, a lo senador, Lindsey Graham -nosotros nos decantamos por el apego al debido proceso- sus crímenes abominables.

Si el mamarracho, perdón, el “mandamenos” cucuteño, está imposibilitado de poner un batallón de sus soldados al servicio de la guerra contra Ucrania, por estar demasiado fresca, la epopeya del “Dron Magnicida”, avenida Bolívar, Caracas, en la que, él y sus valientes huyeron en estampida a la primera y única detonación; el mandamás soviético, tiene pocas credenciales de arrojo en el lance de igual a igual. Salvo que, en éstos, se le abone, su ganada fama de envenenador alevoso, crimen que tampoco es para presumir de guapo, porque el veneno es el puñal, de los pusilánimes y de las mujerzuelas.

Crueles, cobardes y en venta al mejor postor. No existe cocktail peor. La subasta está abierta ¿Quién da más!

@omarestacio

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