sábado 21  de  febrero 2026
OPINIÓN

El niño soldado del 20 de mayo: Julio Maceo Grajales

La historia heroica de los Maceo revela el espíritu indomable de lucha por la libertad cubana frente al colonialismo y la injusticia del sistema carcelario

Diario las Américas | OSCAR ELÍAS BISCET
Por OSCAR ELÍAS BISCET

Cuatro paredes viejas y mugrientas de un sistema corrupto no pueden enclaustrar a un libre pensador. Mucho menos el sistema carcelario cubano, donde esos conceptos se exacerban por un desprecio total a su régimen tiránico depredador de la libertad. En esas circunstancias los activistas de la desobediencia civil buscan el encarcelamiento para despertar el civilismo y la empatía en la sociedad y el mundo.

Sin embargo, un guerrero de la libertad guarda su última bala con honor para evitar la encarcelación y humillación por un enemigo déspota y cruel. La historia de la humanidad nos ha demostrado muchos casos y uno de esos maravillosos paradigmas fue el de la reina de Egipto Cleopatra (VII). También en Cuba tenemos el ejemplo del Mayor General del Ejército Libertador, Calixto García, y aunque el disparo fue mortal, no consumió la vida.

Un guerrero de la libertad en cautiverio su pensamiento no descansa hasta romper los barrotes de la injusticia que le impiden volver al campo de batalla por una patria libre. Del Ejército Libertador Cubano, el general José Marcelino Maceo Grajales, quien fue puesto en prisión injusta por traición a los acuerdos pactados por las autoridades coloniales españolas y británicas y dos veces escapó, del penal de Chafarinas, África, 1882, donde murió enfermo su hermano el general Rafael, y de la cárcel en el Castillo de Mahón en las Islas Baleares (1884), ambas posesiones de España.

La Odisea de José Maceo, como se le dice a la historia de su secuestro traicionero en alta mar, la estancia en varias cárceles de España, las fugas, la traición del cónsul británico en Gibraltar, la renuncia de éste por exigencia de las autoridades británicas y el apoyo del diputado inglés, James O’ Kelly, amigo de la libertad de los cubanos y, en especial, en la campaña de liberación del general José.

Quizás todos los cubanos conocemos la historia patria el Rescate de Sanguily. Por otro lado, menos popularizado pero pletórico de gloria, el importante hecho patriótico, de gallardía heroica y sapiencia estratégica militar fue el recate de José Maceo, por el teniente coronel Antonio Maceo en el combate del fortificado cafetal de La Indiana, 1871, en la región de Guantánamo.

El recate del comandante José Maceo en La Indiana permitió la toma de este asentamiento y romper el mito de invulnerabilidad de estas fortificaciones agrícolas, cafetales e ingenios azucareros, protegidos fuertemente por guarniciones del Ejército español, durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878) y los preparativos por la División de Cuba, del Ejercito Libertador Cubano, liderado por el general Máximo Gómez y el coronel Antonio Maceo para la ocupación de la región y las ciudades de Baracoa y Guantánamo (1871).

Del mismo modo, la recuperación del casi moribundo mambí en la trinchera de La Indiana, salvada la vida del futuro mayor general, héroe de las tres guerras de independencia de Cuba y su presencia sublime en la Protesta de Baraguá, el León de Oriente, José Maceo. Asimismo, se libró de la pena de muerte por fusilamiento que las autoridades coloniales impusieron a casi todos sus familiares condenados en rebeldía por un Consejo de Guerra, como sucedió barbáricamente con su hermano Justo Regüeiferos Grajales, capitán del Ejército Libertador, en 1869.

En realidad, el Capital General de la Isla, el Conde de Valmaseda, se traslada a Santiago de Cuba y con un enorme ejército y su mejor general, Arsenio Martínez Campo, para pacificar por las fuerzas de las armas la región de Guantánamo. Las maniobras de combates del Ejercito Libertador en la jurisdicción guantanamera conllevó al general Martínez Campos, implicado directamente en ese conflicto, a la valoración de que la guerra España no la podía ganar ni derrotar al Ejercito Mambí y comenzó la estrategia de su plan de pacificación sin belicosidad.

El capitán general Valmaseda tenía el plan de aniquilar al independentista Antonio Maceo Grajales y propuso la pena de muerte por estrangulamiento con el garrote vil, 1871. En 1870 ofreció 1 000 onzas de oro y un buque al coronel Maceo Grajales para que saliera de la isla con su familia. La negativa honrosa y heroica del Titán de Bronce, quien al final de la guerra con los grados de Mayor General del Ejército Libertador, y ante el ahora Capitán General Martínez Campo, salvó la grandiosa epopeya de la Revolución independentista con la Protesta de Baraguá.

El niño soldado héroe y mártir de Cuba, del Ejército Mambí, Julio Maceo Grajales, 14 años. Nació el 20 de mayo de 1854 y muere en combate en 12 de diciembre de 1870 a los 16 años. El niño soldado sustrato de Titán y León estuvo de rodillas ante el juramento familiar, evocado por la heroica madre, Mariana, cuando elevó al cielo el crucifijo y en el nombre de Jesucristo juraron independizar o morir por la patria.

El niño soldado Julio cayó mortalmente en acción combativa y no pudo decir como su padre: “Dile a Mariana que he cumplido con ella”. Empero su cuerpo inerme arropado de libertad reflejaba ese cumplimiento sagrado emanado de su último grito en el campo de batalla, dejado del modo más seguro como herencia a una nación: ¡Viva Cuba Libre!

La familia heroica de los Maceo estuvo toda en las épicas independentistas. De los 11 hombres participantes, 9 murieron por la libertad de su patria, bajo la Bandera de Estrella Solitaria, traída e izada por primera vez en Cárdenas, Matanzas, Cuba, el 19 de mayo de 1850. Estandarte nacional, símbolo del sacrificio heroico y martirologio de los cubanos por una Cuba libre, que ondeó en libertad al instaurarse la República de Cuba, el 20 de mayo de 1902.

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