Que la pandemia está ejerciendo una enorme presión en gobiernos estatales y locales o en el sector privado, amenazando con más recortes en la educación, la infraestructura, la producción o el comercio, socavando el empleo y llevando a miles de familias a la desesperación, ya lo sabíamos.

Por eso, el país recibió como una bocanada de aire fresco la noticia de que estábamos listos para reabrir la economía y empezar a hacer negocios, al menos parcialmente.

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Sin embargo, el repentino aumento de los contagios por coronavirus en varios estados ha hecho sonar las alarmas en la Casa Blanca con la pregunta ¿se levantó el bloqueo sanitario demasiado pronto?

Una interrogante que aún no tiene respuesta, que Estados Unidos comparte con el resto del mundo.

Los gobiernos se enfrentan ante el mismo desafío, especialmente ahora que todos parecen tener la mente puesta en las venideras vacaciones de verano. De hecho, ya miles de personas han sido fotografiadas llenando playas o bares estadounidenses o europeos.

Pero en concreto, el reto que el presidente Donald Trump comparte con muchos otros líderes internacionales es si el relajamiento de las medidas, en aras de salvar la economía, puede acaso conducir a un aumento inaceptable de decesos por COVID-19.

Los asesores médicos han advertido desde el principio que un levantamiento prematuro de las restricciones, sin tomar las medidas necesarias, podría provocar más contagios.

Esta alerta parece hacerse hecho realidad en estados como Texas, California, Florida, Carolina del Norte o Arizona, donde las autoridades han debido tomar medidas para revertir en parte la apertura.

No en vano, el propio vicepresidente Mike Pence suspendió hace poco eventos de la campaña electoral en Florida y Arizona, y durante una visita a Dallas pidió a todos usar mascarillas.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, estuvo de acuerdo en que la economía debe activarse de nuevo, pero de igual manera hizo un llamado a la población para que actúe responsablemente y detenga la propagación del virus, lavandose las manos, practicando el distanciamiento social y usando tapabocas.

Durante una interpelación ante el Congreso, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, dijo que Estados Unidos está “yendo en la dirección equivocada” a medida que aumenta el número de casos de coronavirus en el país.

El experto en enfermedades infecciosas de La Casa Blanca es de la opinión que las tendencias de este verano producirán una "línea de base" para determinar qué tan severa puede ser una segunda ola en otoño e invierno, lo que determinará las medidas de contención como recurrir a otra ronda de cierres generalizados de empresas y escuelas

Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, dijo que "esto no es tan complicado como un respirador, y esta es una manera de indicar que pensamos en la protección de otros”, refiriéndose al uso del tapabocas.

Según el Centro de Recursos para el Coronavirus de la Universidad de Johns Hopkins, las pautas federales aconsejan que los estados esperen hasta que experimenten una trayectoria descendiente de los casos documentados en un periodo de 14 días, antes de proceder a una reapertura gradual para evitar un resurgimiento de nuevos casos.

Sin embargo, hay que reconocer que no es fácil revertir la tendencia, cuando hay un impulso tan grande para que la nación trabaje por su recuperación económica. Hay que considerar que también debe ser una reapertura responsable de manera conjunta: ciudadanos y gobierno.

Con menos de 14 semanas para las elecciones presidenciales de noviembre, cualquiera que sea la forma de la pandemia, la campaña presidencial de 2020 va a sufrir cambios pues eventos multitudinarios con distanciamiento social parecen una contradicción.

Un incremento de casos en estados claves para ganar las elecciones puede jugar un papel importante y ayudar a inclinar los votos de un lado o del otro.

Es más que probable que los dos temas principales para las elecciones sigan siendo los mismos: el estado de la economía y el estado de la pandemia. Los dos están inexorablemente unidos.

Para fin de año puede haber incluso una vacuna disponible, que podría marcar una gran diferencia tanto para la salud como el futuro político de la nación.

Todavía quedan cuatro meses para los comicios de noviembre y la actual ventaja en las preferencias que ostenta Biden puede variar, dependiendo de si se logra cambiar el actual curso de ambas variables.

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