Todos sabemos que las elecciones son parte importante de la gobernabilidad democrática, ya que brindan una oportunidad de oro para someter a los políticos a escrutinio y a la par ayudan a resolver el problema de la sucesión de liderazgo.

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El proceso electoral obliga a los candidatos a exponer su historial y sus planes a futuro. Sirve además como foro para la discusión de temas de interés nacional, promueve la opinión pública, refrenda o invalida a quienes detentan el poder y proporciona educación política.

Ahora bien, sea cual sea el resultado de las elecciones el 3 de noviembre. para elegir nuevas autoridades o confirmar viejas jefaturas, no hay duda de que esta carrera comicial es poco convencional.

La fiesta democrática empezó bajo el paraguas de una nueva normalidad, dada la pandemia de coronavirus, que trata de sortear la conveniencia política del contacto personal con el distanciamiento social.

Por lo pronto, las esperanzas del presidente Donald Trump de ser reelegido cómodamente por otros cuatro años, alimentadas por informes entusiastas de una economía floreciente y estadísticas de empleo en positivo, cambiaron radicalmente con la llegada del COVID-19.

La media de aprobación actual de Trump se encuentra alrededor del 42%, lo que muestra una pequeña recuperación con respecto a junio, cuando tenía 38%, según la firma de mediciones Gallup.

La aprobación sobre el desempeño presidencial ha sido un indicador tradicional para medir las posibilidades de reelección y generalmente se considera que a partir de un 50% se tiene prácticamente a la Casa Blanca en un bolsillo.

A estas alturas, se podría pensar que será más fácil para el rival demócrata Joe Biden ganar la presidencia, pues continúa liderando las encuestas con 9 puntos a nivel nacional, de acuerdo a The Economist y The Wall Street Journal/ NBC News, aunque otras encuestas también reflejan valores similares.

Sin embargo, todo puede cambiar hasta el mismo día de la votación.

La pregunta es ¿qué van a ofrecer los candidatos para ganar estas elecciones y cómo conectarán con los votantes?

En uno de sus discursos, Trump delineó lo que puede ser su agenda de gobierno para los próximos cuatro años prometiendo entre otras cosas: 10 millones de empleos, aumentar el número de policías, prohibir las ciudades santuarios, denominadas así por limitar su cooperación con las leyes federales de inmigración; nombrar nuevos fiscales y jueces, dar la opción a padres con menos recursos económicos de escoger la zona del colegio de sus hijos, bajar los precios de las medicinas recetadas, expandir la infraestructura energética, otorgar créditos a compañías que traigan puestos de trabajo al país y por supuesto fortalecer la economía.

A pesar de la crisis, las acciones estadounidenses han subido recientemente a máximos históricos y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron por las señales de que la administración Trump puede acelerar la producción de vacunas y los tratamientos para el coronavirus.

Mientras tanto, los inversores esperan con ansia esta semana el simposio anual de política económica de la Reserva Federal, cuando su presidente, Jerome Powell, hable sobre la tan esperada revisión del marco de política monetaria de la Fed, centrada en una nueva estrategia para mantener a raya la inflación.

Por lo pronto, Joe Biden anotó puntos con su compañera de fórmula Kamala Harris por lograr inyectar una buena dosis de entusiasmo entre sus votantes, según la última encuesta ABC News/ Washington Post.

Sin embargo, “cuando se trata de la firmeza con que los votantes respaldan al candidato, el 66% de los partidarios de Trump dicen que lo apoyan firmemente, mientras que solo el 46% de los partidarios de Biden dicen lo mismo.” asegura un estudio del Pew Research Center.

Para Biden su programa pasa por enfrentar el desafío que presenta el coronavirus a través de un programa nacional de prueba y rastreo, así como otorgar préstamos a pequeñas empresas y aumentar los pagos directos de dinero a las familias, condonar los préstamos estudiantiles, reformar la justicia penal, subvencionar a comunidades minoritarias, participar nuevamente del acuerdo climático, extender el Obamacare o Ley de Cuidados de Salud Accesible, revertir las políticas migratorias de Trump y educación universitaria gratuita, entre otros temas.

El juego es saber si el liderazgo político de los nuevos tiempos se decidirá entre un marco de ideas o de emociones.

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¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 40.85%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 32.23%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 26.92%
13920 votos

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