sábado 21  de  febrero 2026
OPINIÓN

GJ Payaso López, el de los $15 millones de recompensa

La realidad es que pocos dentro de los cuarteles respetan a un ministro señalado de narcotráfico y corrupción, que sobrevive a punta de discursos reciclados

Diario las Américas | Pedro Burelli
Por Pedro Burelli

Vladimir Padrino López, alias, “Guachimán de los Narcos” juega a general en jefe desplegando tropas e irresponsablemente llamando a armar a civiles. Todo esto es para las cámaras. El objetivo es seguir engañando al pueblo, nada que ver con derrotar al “Imperio” que si decide hacer algo utilizará armas y métodos que estos malandros no sabrán ni lo que son o cómo neutralizar, mucho menos combatir.

La semana pasada en su reunión con comandantes de batallones y destacamentos, el Guachimán Payaso López intentó sonar como líder, pero terminó repitiendo el mismo libreto gastado: que “el imperio amenaza al sagrado territorio nacional” y que la Fuerza Armada debe estar dispuesta a sacrificarse “incluso con sus vidas”. Para adornar el teatro, citó al Libertador: “Cuando el clarín de la patria llama hasta el llanto de la madre calla”. El problema es que a esas alturas ya nadie lo escucha con seriedad. Lleva años de matrioska rusa, escondiendo sus pecados y riqueza mal habida.

Entre sus delirios, acusó al imperio de tildar a todos los militares de narcotraficantes y hasta se refirió al “bobo de Marco Rubio”. Forma infantil de tapar el hecho cierto que hay una minoría de oficiales, incluido él, que están embarrados en cocaína y/o en oro de sangre.

Lo irónico es que mientras hablaba de soberanía y heroísmo, varios comandantes reconocieron que la operatividad de sus unidades apenas llega a un 30–50% por falta de repuestos. Algunos osaron dejar claro que ciertos sistemas están al 0%, es decir, nada funciona. La respuesta de Payaso fue la de siempre: anunciar un “plan de recuperación e inversión”, promesa que suena tan hueca como todas sus poses y discursos.

También arremetió contra la oposición, en especial contra María Corina Machado, acusándola de promover invasiones y sabotajes, mientras anunciaba planes con la milicia y la reserva activa para tapar los huecos de un ejército más que desmotivado.

Y cerró con tono de caudillo barato: “ha llegado la hora de demostrar lealtad al régimen y a su comandante en jefe”, amenazando a quienes no se sometan. Nadie sabe mejor que él sobre el rechazo casi que absoluto de oficiales y soldados a Cilia Flores y Nicolás Maduro y los insufribles Hnos. Rodríguez Gómez, Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez.

La realidad es que pocos dentro de los cuarteles respetan a un ministro señalado de narcotráfico y corrupción, que sobrevive a punta de discursos reciclados y amenazas pendejas. Lo que reflejó esa reunión no fue fuerza, sino el miedo de un hombre que sabe que, puertas adentro, nadie lo respeta o sigue.

El circo militar está a punto de terminar, y muchos se darán cuenta de su falta de liderazgo, su bajo apresto operativo y su falta de voluntad para sacrificarse por Maduro y sus compinches. Esta FAN(B*), con todas sus deficiencias y carencias, ya no será el sostén de la tiranía. La mayoría silenciosa, amedrentada hoy por los terroristas de una DGCIM amaestrada por La Habana, no apoyará a una cúpula pestilente, atrapada y sin salida.

Payaso López, llegó la hora de correr a Mockba. Vamos a ver cómo te tratan allá cuando ya no tengas cargo alguno. Cuidado y caes de un décimo piso.

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