La Campaña Admirable iniciada en febrero de 1813 por Simón Bolívar desde Cúcuta, llevó al ejército patriota a derrotar a los realistas comandados por Domingo Monteverde, lo que dio lugar a la configuración de la segunda república de Venezuela y a la entrada triunfal del Libertador en la ciudad de Caracas el 6 de agosto del mismo año.

Las razones que llevaron al Libertador a proclamar el Decreto de Guerra a Muerte el 15 de junio de 1813, en el marco de la referida campaña, atendieron básicamente a los crímenes cometidos por Monteverde y su ejército contra los republicanos durante la caída de la Primera República.

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No podemos dejar de advertir el paralelismo existente entre la Campaña Admirable del Libertador y la que los ciudadanos venezolanos de bien hemos venido librando contra la actual tiranía.

Los crímenes de Monteverde y su ejército realista contra los republicanos, tanto por su atrocidad como por su interés de ablandamiento social o exilio forzoso, se asemejan mucho a los cometidos por los delincuentes que comandan el actual régimen chavista-madurista.

Basta una simple lectura al texto del decreto, para entender las claves que el Libertador nos deja como lección de lo que debemos hacer para una situación crítica, como la que le tocó enfrentar entonces y como la que nos toca enfrentar ahora. Veamos algunos extractos del decreto.

El Decreto está específicamente dirigido “A sus conciudadanos Venezolanos”, no a los partidos, ni a las organizaciones políticas. El destinatario de la acción del Estado es el ciudadano.

Comienza señalando que “Un ejército de hermanos, enviado por el Soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido a libertaros”, bajo el claro entendimiento de que la población civil desarmada y sometida por un ejército de ocupación sanguinario e inescrupuloso, era incapaz de librarse por sí misma de ese yugo.

Enuncia de manera diáfana el objetivo de la Campaña Admirable al estipular que “nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos” y expresa su justificación con lujo de detalles, similares al reciente informe de Michelle Bachelet, al indicar que "Tocados de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y en fin han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la más espantosa desolación".

Deja claro el Libertador su propósito cuando expresa que “la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan … para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los hijos de América”.

De la misma manera en que el Presidente Interino Juan Guaidó, con el apoyo de la comunidad internacional, incluyendo a los EEUU, ha ofrecido una salida a los miembros del régimen que colaboren efectivamente con el cese de la usurpación, el decreto de Bolívar hizo lo propio proponiendo que "Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo y castigado como traidor a la patria, y por consecuencia será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía …en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado serán reputados y tratados como americanos".

El decreto finaliza con la que es quizás su frase más recordada. “Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América”.

La invitación a todos los venezolanos de bien, sin excepción, sea que apoyen el camino de la intervención o el camino del diálogo, es a hacer el mayor esfuerzo para entender que nuestras diferencias son sólo de forma, ya que en cuanto al fondo todos coincidimos es que nuestra guerra a muerte es contra la tiranía.

juanriquezes@gmail.com

@juanriquezes

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