Los tentáculos de organizaciones criminales identificadas por Estados Unidos como trasnacionales alcanzaron a la dirigencia política en Honduras para garantizar un brazo institucional en sus operaciones ilícitas. La impunidad de las conocidas “maras” se vio reducida con la guerra frontal del presidente de esa nación, Juan Orlando Hernández, y así lo reiteró recientemente ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA.

El mandatario expuso la voluntad de continuar en la lucha para la neutralización de estas bandas que se infiltraron incluso en procesos electorales para obtener poder político en Honduras.

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“Lucharía de nuevo por cada una de las acciones fuertes y efectivas. El mismo compromiso por liberar a mi país de estas fuerzas malvadas y perversas de esta criminalidad”, dijo Hernández ante el foro.

Recordó la violencia desatada en 2017 por parte de grupos agresores que intimidaban a la población y que logró impedir la participación de aproximadamente 200.000 votantes que apoyaban su administración.

“Yo quiero pedirles a todos ustedes, representantes de los pueblos de América, que le prestemos toda la atención a esto, porque cuando se llega a un punto donde no importa si se somete a un pueblo en su momento de ejercer el sufragio, quien dirigirá los destinos de nuestros países es el mundo criminal”, enfatizó.

El presidente de Honduras argumentó que estos grupos criminales violentos y “desalmados” han cobrado más vidas que la suma de todas las guerras y conflictos bélicos anteriores que a atravesado esa nación de Centroamérica. Incluso, sacando cuentas, contabilizó más fallecidos que los producidos por el Huracán Mitch en 1998, cuyas estimaciones son de 7.000 víctimas. “Desde el 2006, han asesinado a más de 67.000 hondureños. Para ponerlo en contexto: Estados Unidos, en la guerra de Vietnam, sufrió 58.000 fatalidades”, mencionó.

En su discurso ante el Consejo Permanente de la OEA, el presidente Hernández recordó que la lucha contra las estructuras del crimen organizado nacional y transnacional va mucho más allá del combate al delito. El mandatario dijo que “se requiere defender nuestra integridad territorial, la soberanía, las garantías individuales y el imperio de la Constitución, porque estos grupos esto es lo que suplantan”.

Estados Unidos ha reconocido la peligrosidad de estas bandas criminales y Hernández ha trabajado directamente con autoridades federales para erradicar este flagelo no solo de su país, sino del hemisferio.

Indicó que “Honduras tiene la voluntad y el compromiso de formar alianzas internacionales para luchar conjuntamente en contra de las estructuras transnacionales de las maras y pandillas, tanto como su presencia territorial, y lo digo porque es impresionante que una llamada que sale de Los Angeles o de El Salvador puede mandar un mensaje no sólo de extorsión, sino de delitos más graves”.

Estas palabras ante el foro regional de la OEA ratifican la intención del gobierno de Juan Orlando Hernández en retomar el rumbo de la nación hacia la prosperidad, con la alianza hemisférica que, sin dudas, está encabezada por Honduras. Además de la generación de ambientes atractivos para la inversión de capital extranjero, el llamado a nacionales que deberán retornar a la patria por limitaciones de estatus inmigratorio en Estados Unidos, son demostraciones de la confianza hacia ese arraigo hondureño que fue expuesto por el presidente a la comunidad internacional.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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