Primero fue Nicolás Maduro. Ahora, Raúl Castro. Los dictadores prefirieron no acudir a la VIII Cumbre de Las Américas de Lima, Perú. Sus razones tendrán. Pero sin dudas, en el tope de la lista está el repudio de las mayorías y el rechazo a su presencia. En realidad, no eran bienvenidos. Sus nombres y largo prontuario antidemocrático no deberían tener espacio en una cita de las naciones democráticas.

La “no invitación”, por cierto, debió también extenderse a Evo Morales. A fin de cuentas, no son necesarios, ensucian, empañan, deslucen tanto como los grupos oficialistas vocingleros que enviaron a la cita. La historia se hará cargo de colocarlos en lugar oscuro y olvidado donde pertenecen.

Como reporta nuestro enviado especial a la cita, este evento pasará a la historia como el certamen en el que también se sintió la ausencia del presidente Donald Trump, quien decidió no asistir al encuentro presionado por la crisis en Siria y, sin dudas, la madeja en que se ha convertido la investigación sobre la injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales de EEUU.

De Trump, la región esperaba, por lo menos, algunas promesas económicas y una consecuente ayuda de más ceros en dólares a la derecha para combatir flagelos como el narcotráfico en Centro y Sur América.

También la oposición venezolana aguardaba por un nuevo pronunciamiento en torno a la crisis en su país, a la que el titular de la Casa Blanca le ha puesto un marcado interés. Se trataba de la primera visita del mandatario estadounidense a América Latina y de un encuentro hemisférico al que habían asistido todos sus predecesores.

La reunión estuvo antecedida por varios encuentros colaterales de grupos defensores de los derechos humanos que hicieron denuncias contra los regímenes autoritarios.

La región necesita de citas como la Cumbre. Son el marco perfecto para dar voz regional a la oposición venezolana, disidentes cubanos y el resto de los defensores de la democracia en estas tierras.

Es la hora de renovar el compromiso democrático en todo el hemisferio.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Deja tu comentario