Por Tomás Páez (*)

El artículo de Luis Corona con el que se inaugura el espacio “La voz de la diáspora venezolana” en este prestigioso medio, Diario las Américas, contiene un párrafo de agradecimiento a la comunidad internacional por el apoyo que brinda al proceso de recuperación de la democracia en Venezuela. Es lo que da pie a este artículo, que escribo inmediatamente después de dos importantes encuentros, el primero en la Cumbre de Quito y el segundo en la Organización de Estados Americanos (OEA), en los que se ha consensuado una estrategia para poder gestionar el inmenso desplazamiento humano que conforma la diáspora de venezolanos en toda la región.

Los planteamientos y decisiones que han adoptado los países en ambos encuentros reafirman la idea de que “la diáspora no es el problema, es parte de la solución”, y desempeñará un importante rol en el proceso de recuperación de la región y de Venezuela. Además, tales decisiones constituyen una referencia para el resto del mundo en cuanto a la gestión de un fenómeno de esas dimensiones y complejidad.

Los gobiernos de la región son plenamente conscientes de que quienes han emigrado buscan oportunidades de trabajo, alimentos, medicinas y la seguridad indispensable para resguardar el más importante derecho de propiedad, el de la vida misma, que el país de origen les niega. Con el objeto de facilitar el proceso de integración y para el diseño de políticas públicas que la hagan posible, recaban información detallada y clave del migrante y su familia que les permita el acceso a los servicios de educación, salud, trabajo etc., y para ello es imprescindible contar con el acompañamiento internacional.

Mientras los gobierno de la región, asisten y protegen a la diáspora, el gobierno venezolano se mofa de ella, la humilla. No puede ocultar el mayor testimonio viviente del fracaso del socialismo: una diáspora que crece y lo seguirá haciendo mientras el régimen se empeñe en destruir el país. Frente a la innegable contundencia de la evidencia cualquier ser humano agradecería el inmenso apoyo que otros gobiernos le brindan.

La diáspora agradece las decisiones que han adoptado en estos encuentros, los argumentos que han esgrimido los cancilleres en la reunión de la OEA denunciando el deterioro de la democracia en Venezuela, tal y como lo ha hecho el Grupo de Lima. Todo ello refuerza la propuesta de Don Rómulo Betancourt en la OEA, a principios de la década de los 60, de crear un cordón profiláctico a los totalitarismos en la región.

La defensa de la democracia es medular para poder garantizar un proceso de integración regional sólido y porque, además, es el medio que favorece la reducción del hambre y la pobreza que los totalitarismos crean, como lo evidencia el actual modelo venezolano.

También les agradecemos a los gobiernos y a la justicia internacional haber denunciado los tramados de corrupción global de la “gobiernizada” industria petrolera de Venezuela, en el que están involucradas altos voceros del gobierno venezolano, los alijos de drogas que han sido capturados, las personas solicitadas por la justicia internacional, la autorización de extradiciones de funcionarios venezolanos, que estaban en España, a los Estados Unidos y los juicios por corrupción y tráfico de drogas. Nos atrevemos a solicitarles que el cordón profiláctico se extienda a quienes han sustraído los recursos de los venezolanos, que hoy están “lavando”, e impedirles que se mimeticen como parte de la diáspora.

(*) Coordinador del proyecto global de la diáspora venezolana.(UCV)

.- Coordinador del Observatorio de la PYME y el emprendimiento

.- Profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela.

@tomaspaez

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