@RicardoEMontes

Lo hecho por el Miami Heat este año es histórico. Esa frase no va a cambiar sin importar el desenlace de la campaña, sin embargo si los dirigidos por Erik Spoelstra terminan haciéndose con un cupo a la postemporada, el hito será aún más importante.

El Heat definirá eso esta semana, enfrentando un resto de calendario que sobrepasa en dificultad en comparación al que tienen sus competidores por ese cupo; Chicago e Indiana. Si los de Miami clasifican estarían logrando, una vez más, desafiar la lógica.

No es usual ver a un conjunto en la postemporada luego de perder 30 de los primeros 41 compromisos disputados. Pero si a esa dificultad le incluyes las lesiones con las que ha tenido que lidiar el cuerpo técnico de los tres veces campeones de la NBA, resulta aún más complicado de pensar.

De principio a fin, el Heat ha sufrido bajas considerables. Justise Winslow sufrió temprano una lesión que lo apartó por el resto de la temporada, Josh Richardson también se perdió un tiempo considerable de juego –tengan en cuenta que estos dos estaba pautados para ser los pilares del presente y futuro de Miami. Wayne Ellington no estuvo disponible a comienzo de campaña, al igual que Dion Waiters, quien ahora se ha vuelto a perder múltiples encuentros tras ser parte fundamental del renacer del equipo, y Josh McRoberts, que lo inusual es que esté en la cancha.

Además de Waiters, Luke Babbitt es otro que ha sufrido los efectos físicos, tal vez causados por la mala suerte, o por el desgaste de la histórica remontada.

Pero a pesar de todos los contratiempos, Spoelstra y el resto de los entrenadores han conseguido mantener inspirado al equipo, más allá de un par de deslices importantes.

Sí hace falta Waiters, no fue casualidad que dicho desliz ocurriera con él lesionado. Algo que no sólo perjudica al Heat en la cancha, sino que resalta su importancia en el equipo, incrementándole su precio a la hora de querer firmarlo en la agencia libre.

A Miami le tocó la situación más complicada con respecto a sus competidores por los últimos cupos en el este. El calendario restante está lejos de ser fácil, teniendo que enfrentar en múltiples ocasiones a varios contendientes por la supremacía de la conferencia, incluido los Cavaliers y a LeBron James; aunque éste se ha negado a jugar en Miami en las últimas oportunidades, algo que los aficionados del Heat le agradecerían en esta oportunidad.

A pesar de que Miami debe estar pendiente de lo que hacen sus rivales directos para cuidar sus esperanzas de clasificación, la realidad es que, aunque sí sirve como ayuda, el Heat tiene el futuro de su destino en sus manos. Al fin y al cabo estos equipos –Indiana, Milwaukee, Chicago—no han hecho más que ganar en estas últimas fechas. El factor clave es que el Heat tiene ventaja a la hora de terminar con el mismo registro que los Pacers, por haber ganado la serie particular en el año.

Pero esta posible clasificación no significa mucho para el futuro de Miami, más que otorgarles a algunos jugadores que estarán a largo plazo con el conjunto de Miami, una muy probable efímera participación por la postemporada.

Ya a este punto si el Heat clasifica o no es irrelevante. Viéndolo desde el punto de vista de lo que buscan los agentes libres en una franquicia. Ya Miami hizo su parte en otorgarle a Pat Riley las herramientas para vender al conjunto que juega en el American Airlines Arena.

¿Pero a quién no le gustaría ver un par de encuentros de postemporada en la ciudad? Desde la esquina de los aficionados, eso es lo que se espera. Para el futuro del conjunto, no mucho.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario