viernes 20  de  febrero 2026
OPINIÓN

Los delirios de Gustavo Petro

En cada frase Petro exhibe la misma pulsión: la del hombre que se siente elegido, que habla al cosmos y no a sus ciudadanos

Diario las Américas | IBÉYISE PACHECO
Por IBÉYISE PACHECO

Lo de Gustavo Petro no se trata de un error retórico. La situación es grave y compleja para Colombia y en consecuencia para los venezolanos.

Muestra reciente la retrató buena parte del mundo político en la última Cumbre del CELAC elaborada y pensada por Petro para reunir en la ciudad de Santa Marta a 60 jefes de Estado y de Gobierno de Europa, América Latina y el Caribe; para su pesar el evento fue una expresión de desprecio que culminó en un registro oficial de asistencia de tan solo de 9 jefes de Estado o de gobierno.

Son muchas las señales de disonancia cognitiva y ausencia de moral de Gustavo Petro. Se trata de un personaje comprometido solo con su ego.

Que el presidente de Colombia tenga, digamos, esa condición, tiene consecuencias serias también para los venezolanos.

Si bien desde antes de su ascenso a la silla presidencial Petro daba señales preocupantes con opiniones en las que decía y se desdecía, su verborrea ha aumentado compulsivamente y ha quedado registrada en las redes sociales y analizada con inquietud por médicos especializados en salud mental.

Ejemplos sobran. La madrugada del 8 de mayo de 2025 Petro, en la cuenta en “X” @petrogustavo, publicó: “Almoarecer busvo en em amor la.foema de extrae dinwros para pagar campañas en Bohitá”.

El 20 de julio pasado: “Y gritaron en el Congreso ¡Muera la inteligencia…les da rabia quew reduzacamoa lamprobreza y abramos opoetunidadws”.

Y es que Petro tiene la realidad alterada. El 7 de mayo de 2023 en un discurso en Leticia, en la Cumbre Amazónica aseguró: “Yo hablo con el planeta, con el agua y con la vida misma. Ellos me dicen que los estamos matando”. Expresión coronada con comentarios posteriores como éste: “Soy el único líder que puede detener el cambio climático”.

Sin duda su verbo oscila entre lo mesiánico y lo errático, amén de que Petro tiene tatuada la impulsividad irresponsable. “Soy el presidente de todos los colombianos y también de los pobres del mundo”.

No deja lugar a dudas sentirse por encima de todos: “A mí no me manda nadie. Ni el Congreso, ni los jueces, ni los gringos”. Afirmación expresada en entrevista en Radio Caracol en mayo de 2023.

También en un mitin en Cali en el 2024: “Dios me trajo a gobernar Colombia para hacer la paz total”; aunque la paz de Petro es una amenaza expresada en medio de tensiones con la Corte Suprema: “Si me tumban, el pueblo volverá a incendiar el país”.

Y por supuesto, los periodistas no nos salvamos de sus disparos: “los que me critican están al servicio de la mafia”. Lo dijo en el 2023 en una reacción iracunda ante investigaciones.

En cada frase Petro exhibe la misma pulsión: la del hombre que se siente elegido, que habla al cosmos y no a sus ciudadanos. Petro confunde gobierno con misión divina.

A los venezolanos nos ha hecho mucho daño. Durante puntos altos de crisis, como el desabastecimiento de alimentos, temporadas en las que colas de hambre han acompañado cifras de desnutridos e incluso muertes, Gustavo Petro escribió: “Entré a un supermercado en Caracas y lo encontré lleno. ¿Me habrá engañado RCN?”.

Su inconsistencia es escandalosa. Casi de manera simultánea ha ofrecido alojo en su país para arropar a ciudadanos huyendo de nuestra tierra. Lo hizo en tiempos de su campaña electoral en el 2022. “El pueblo venezolano ha sufrido. Colombia debe recibirlo”, para luego escribir: “No existe migración masiva. Es una narrativa que buscan imponer”.

En el 2018 escribió: “Venezuela se volvió una dictadura. Eso es evidente”. Afirmación ratificada con promesa al año siguiente: “Colombia no apoyará gobierno autoritario”; para luego, ya en la presidencia en marzo de 2023, afirmar: “Maduro es el presidente legítimo y debemos apoyarlo para levantar sanciones”.

En lo que ha sido constante es en bombardear a la oposición venezolana. “La extrema derecha venezolana está aliada con mafias y paramilitares en la frontera. No representan la democracia”

Su blanco favorito es la líder María Corina Machado. Así la califica: “para mí es una persona despreciable, quien invita a invadir su propio país. Un traidor”. Obviamente Petro, pasa por alto que Maduro es quien como política ha instaurado una “cordial invasión” de Cuba en Venezuela, país convertido en campo de gobierno de cubanos.

El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a María Corina cargó de ira al presidente de Colombia quien de inmediato cuestionó la decisión, aludiendo que María Corina fomenta alianzas de barbarie, insistiendo que la líder invita a la invasión, que la oposición cuenta con apoyos externos. “¿Qué significa que la gente de Noruega que entrega ese premio estimule ese tipo de alianza mundial que no podría ser más de barbarie de guerra y no de paz?”, escribió.

Con la contundente respuesta de María Corina: “No hay equidistancia entre el crimen y la justicia, entre la opresión y la libertad, entre la muerte y la vida”.

Temas

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar