Cuba tiene una formación paradisiaca por su naturaleza. Entre esas formas están los humedales, con una extensión de 1 188 411 hectáreas (ha), los más connotados son: la Ciénaga de Zapata (452 000 ha), en Matanzas; Buena Vista (313 500 ha.), Villa Clara y Sancti Espíritu; Ciénaga Lenier y Sur (126 200 ha), Isla de la Juventud; Gran Humedal del Norte de Ciego de Ávila (226 875 ha); delta del Cauto (47 836), Granma y Las Tunas; y del Río Máximo-Cagüey (22 000 ha), Camagüey. La Ciénaga de la Zapata es el humedal más grande de Cuba y del Caribe insular.

La Ciénaga de Zapata es formada por una rica biosfera: bosques y pastizales de pantanos y manglares, aves endémicas y migratorias, peces y mamíferos exóticos, reptiles e insectos y el mayor reservorio de agua dulce del país. La flora y la fauna forman parte de su patrimonio, más de 1000 especies de plantas autóctonas, definidas en 130 endémicas cubanas y seis locales. La fauna es muy diversa representada por mamíferos: 15 especies, aves: 258, reptiles: 43, peces: 4 y 16 anfibios, además existen 5 especies de animales endémicos.

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El pantano fue desecado y el colorido y la vivacidad de las maravillas de la naturaleza se convirtió en una jungla urbana. El progreso fue la fórmula viable en detrimento de la naturaleza, se construyeron carreteras, ciudades, centros turísticos y se desarrolló la industria agrícola y pecuaria. A los campesinos se les asignaron 40 hectáreas de tierra, horno, arado, establo y un caballo. Esta destrucción del medio ambiente se justificó en la promoción de la justicia social para todos los ciudadanos. Pues bien, no escribo sobre Cuba, sino de los pantanos Pontinos de Roma, drenados en 1928-32 por el déspota Benito Mussolini.

Fidel Castro, con su gran delirio de megalomanía, copió con fidelidad a su ídolo Mussolini y su primera aventura descabellada fue la desecación de la Ciénaga de Zapata. Después continuó con decenas de ideas alocadas que solo recordaré algunas: la manipulación genética del ganado vacuno, como el toro Rosafé, la vaca F1 y las vacas enanas; el Cordón de La Habana: abundantes en vaquerías, granjas avícolas, de verduras, viandas y frutales; el plan citrícola de Isla de la Juventud; la Zafra de los 10 millones; los plátanos de microjet; los búfalos de agua; los planes de café caturra y arroceros de Camagüey; y la crisis de los cohetes.

Sin embargo, a diferencia de Mussolini, Fidel no entregó las tierras confiscadas a los campesinos, sino que hizo un gran latifundio estatal de 268 000 ha, bajo la supervisión del muy temido Instituto Nacional de la Reforma Agraria, INRA.

El 23 de marzo de 1959, Fidel Castro se personó en la Ciénaga de Zapata y posiblemente pensó en la antigua Vía Apia romana para dar el visto bueno a su perversa obra maestra: la desecación de los marasmos zapatinos. Ordenó la construcción de una carretera sobre el pantano y entre los bosques, de más 30 km de largo, se comenzó a lanzar piedras sobre piedras hasta completar la vía, más tarde nombrada Playa Larga. No conforme con esa destrucción de la reserva natural, construyó otros miles de kms de carreteras y pequeños pueblos y centros turísticos.

El proyecto de desarrollo económico y turístico de la Península de Zapata fue justificado para desaparecer una de las zonas más atrasadas del país. No obstante, ese paraíso exótico es para el disfrute máximo de la nomenclatura en el poder del país –Fidel Castro tenía una marina privada en secreto y su propia isla, Cayo Piedra, en la Bahía de Cochino- y los turistas extranjeros. Los cubanos son considerados ciudadanos de segundo o tercer orden y está vedada su participación turística; pues viven vidas de supervivencias, maniatadas a una crisis económica crónica, que pasa a fase de agudización, nombrada eufemísticamente “Período Especial”.

En realidad, Castro no pudo lograr la desecación y drenaje del marasmo, lo cual conllevó al fracaso de sus planes arroceros en la Península de Zapata. Muchas especies de la fauna y floresta se salvaron, se protegieron las especies en peligro de extinción, dentro de esos planes están: el cocodrilo cubano y americano, el manatí, el maguarí, la jutía enana y conga, la gallinuela y la ferminia.

Algo único surge en este momento, después de 60 años de estancia en el poder del país, el régimen de Castro Díaz-Canel anuncia la presencia de una crisis económica que se profundizará en días venideros y será peor que la crisis del período especial. Pero para no asustar a los cubanos, Raúl levantó a tres raros generales encargados de su alimentación: los generales Avestruz, Cocodrilo y Jutía. ¡Hasta cuándo soportarás estas injusticias!

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