jueves 13  de  junio 2024
OPINIÓN

Maduro y su máquina de generar exiliados

Para evitar una nueva huida masiva de venezolanos y que Maduro apriete de nuevo al botón de la máquina de fabricar exiliados hay que trabajar entonces en dos direcciones

Por MANUEL AGUILERA

Quizás no es consciente de ello pero es muy posible que Nicolás Maduro pase a la historia por haber conseguido generar un número récord de exiliados del país del que asegura ser un patriota.

La verborrea nacional populista heredada de Hugo Chávez coloca a estos personajes en la encrucijada de presentarse como salvadores de su pueblo pero lo más evidente que han provocado es una gran división entre los venezolanos y han puesto en marcha un ejército de soldados en retirada que han salido del país en busca de esperanza. Según ACNUR son ya 7.7 millones de venezolanos los que se han marchado. De ellos, 6.5 millones han sido acogidos por países de América Latina y Caribe.

Con Maduro es una tentación pensar que las cosas irán a peor porque ese ha sido el patrón del devenir venezolano desde que asumió la presidencia. Según una encuesta realizada el mes pasado por la empresa Delphos, el 40% de los venezolanos ya están pensando en emigrar, debido principalmente a la situación económica del país. Si Maduro se mantuviera en el poder más allá de las elecciones que se celebrarán en julio, esta cifra podría ser incluso mayor.

Comentaba en mi columna anterior que ha llegado la hora de la verdad en Venezuela y que sí nos creemos lo que estamos viendo en la calle unido a los sondeos de opinión, el cambio político es irreversible pero como dice ese viejo dicho español “la cabra tira al monte” y en los últimos días hemos conocido una noticia que nos hace temer de nuevo por la limpieza del proceso electoral.

Elvis Amoroso, presidente del poder electoral donde el chavismo tiene mayoría y muy cercano a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, anunció esta semana que “ha quedado sin efecto” la invitación cursada el pasado mes de marzo a la Unión Europea para el envío de una misión de observación a las elecciones venezolanas del próximo 28 de julio.

La razón que se argumenta para el exterior tiene que ver con las sanciones que mantiene Bruselas sobre algunos funcionarios venezolanos. A pesar de que algunas sanciones han sido levantadas, a Jorge Rodríguez no le parecieron suficientes y tildó a los políticos europeos de “groseros, bastardos, canallas, ilegales e ilegítimos”.

Parecería que es una crisis generada, de manera paradójica, por un gesto de acercamiento de Europa con los líderes del chavismo. Algo muy sorprendente y que nos pone sobreaviso de las verdaderas razones. Quién no tiene nada que esconder, no se encierra en su casa y echa las cortinas. Los países que conforman son una ejemplo de democracia y sus procesos electorales están en la vanguardia mundial. Su presencia en Venezuela el próximo 28 de julio supondría un gran espaldarazo a la voluntad del chavismo de aceptar el juego limpio y sus consecuencias pero este portazo resucita de nuevo el fantasma de la trampa.

Para evitar una nueva huida masiva de venezolanos y que Maduro apriete de nuevo al botón de la máquina de fabricar exiliados hay que trabajar entonces en dos direcciones. Convencer al chavismo de mantener las ventanas abiertas y de que deben respetar el proceso electoral por un lado. Con el añadido de que debe haber una salida airosa para el que abandonará Miraflores junto a su equipo de colaboradores de nivel.

La segunda tarea es dar confianza a los que se plantean huir de que en el país hay futuro para una economía próspera que repercuta en las oportunidades laborales y el nivel de vida. Para ello hay que seguir fomentando la inversión extranjera y la presencia de empresas de fuera del país. Un ejemplo es la licencia de gas para operar en Venezuela otorgada por la OFAC a BP y la petrolera de Trinidad y Tobago así como otras licencias individuales para Maurel Prom, Repsol y Aruba.

Inversión, trabajo, buenas prácticas empresariales y respeto al medio ambiente. Factores que no ha cuidado el régimen chavista en los últimos 25 años y que deben ser implantados dejando atrás la política de sanciones por parte de EEUU. Más democracia y más inversión para propiciar la transición. Una receta ganadora que deberían aplicar sea Trump o sea Biden quien esté en la Casa Blanca a partir de noviembre.

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