Resulta mentira leer el titular de este artículo, pero en este periodo electoral solo he visto cómo la gente que sigue a Gustavo Petro pretende obligar a base de insultos, descalificaciones y campañas sinceramente aberrantes que aquellos que ya decidieron su voto, voten por Petro.

Como Liberal de toda la vida, y además, Liberal de centro de derecha, nunca me he identificado con las tesis de la extrema izquierda y mucho menos hasta donde recuerdo me he ubicado ideológicamente con movimientos revolucionarios del marxismo o comunismo. Por Gustavo Petro tengo un gran respeto, valoro su lucha por vindicar los derechos de aquellos que representa, sin embargo, nunca compartiré la lucha armada ni sus formas de conseguir sus objetivos.

En estas elecciones y sobre todo después de haber hecho público mi apoyo a Iván Duque, muchos en las redes arremetieron contra esa decisión y me tildaron de no ser Liberal, desconociendo años de militancia en el partido, de tajo fue descalificado totalmente el trabajo que he hecho por los colombianos y el partido liberal en el exterior. A mí no me aterra esto, ya muchos hablan de mí sin ni siquiera conocer mi trabajo o trayectoria, pero yo no espero que lo hagan. Yo me he ganado los espacios que tengo a pulso y no me dejaré amilanar.

La decisión de apoyar a Iván Duque surge básicamente a raíz de las dos alternativas que tiene el país en este momento coyuntural. A decir verdad, ni cuando salía a marchar como Liberal en los 90's, ni cuando fui candidato a Edil en Bogotá, ni hoy pienso que Gustavo Petro sea una alternativa política para el país. Yo desde muy joven he seguido la política así como la historia de nuestro país, y tengo claro que no creo en aquellos que fueron una cosa y de un momento a otro se convierten en lo que nunca fueron.

Entonces, por su papel en la alcaldía de Bogotá, su paso por la vida guerrillera y el holocausto del palacio de Justicia, como también los crímenes cometidos por el M-19 no puedo apoyar a Gustavo Petro. Yo soy de Centro y soy Liberal, y serlo no me obliga a apoyar a Petro y mucho menos porque algunos entusiastas-oportunistas ahora digan que es Gaitán o Galán. Nada de eso, Petro no es ninguno de los dos, ni lo será jamás.

Ahora se critica el apoyo a Duque por el odio a Uribe, pero ¿acaso nos olvidamos lo que ha sido Petro? Ahora resulta que es lo máximo y la gente se olvidó de su pasado.

Es claro que hay muchos que hoy, sin serlo, se dicen llamar Liberales y sacan provecho de eso, y otros, siéndolo, castigan a quienes no piensan como ellos. ¿Acaso eso no es ser antiliberal? Castigamos a quienes piensan distinto y prácticamente abrimos heridas de odio, resentimiento y desprecio forzando con un discurso agresivo y bélico a que se vote por el supuesto Mesías, el Dios que nos salvará del Apocalipsis: Gustavo Petro.

Entonces dicho esto, y así me descalifiquen, me insulten y me digan que no soy liberal por decidir el voto por Duque desconociendo mi militancia de ya casi 20 años en el partido Liberal, mi voto no será por Petro. Jamás podría ser tan ciego para que entre las dos alternativas termine votando por una persona tan abiertamente cerca al chavismo, quien solo hace unos días o semanas se acordó de los principios democráticos y quien en entrevista con la periodista Eva Rey en su programa Sin Evasivas del canal RCN, habló de que le gustaban las revoluciones sin dar explicaciones de a qué clase de revolución estaba haciendo referencia.

En fin, es un salto al vacío, y puede que haga buen gobierno, pero al menos yo no tomaré ese riesgo e invito a todos los liberales a que no se dejen acorralar y que voten por otra alternativa que no sea Petro, ya después, como hace años se decía en el fútbol: "no habrá tiempo de llorar". Yo no me dejaré presionar ni descalificar. Soy Liberal y mi voto es por Iván Duque.

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