MIAMI.– Veintiún años después del asesinato de Ivette Fariñas, una mesera del restaurante La Carreta, un juez de Miami-Dade volvió a imponer la pena de muerte a Rafael Andres, poniendo fin al nuevo proceso de sentencia ordenado tras los cambios que modificaron la aplicación de la pena capital en Florida.
El magistrado Zachary James ratificó este viernes la recomendación emitida en noviembre de 2025 por un jurado, que por nueve votos contra tres concluyó que Andres debía regresar al corredor de la muerte.
El ahora condenado, de 61 años, había sido declarado culpable del crimen en 2014 y sentenciado inicialmente a la pena capital. Sin embargo, esa decisión quedó sin efecto después de que la Corte Suprema de Florida ordenara una nueva audiencia de sentencia a raíz de los cambios introducidos en el sistema judicial del estado.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que el individuo acudió al apartamento de Fariñas para realizar trabajos de mantenimiento y, una vez dentro de la vivienda, la atacó con extrema violencia. Según la acusación, la apuñaló en varias ocasiones, la golpeó en la cabeza y el rostro, la estranguló con el cable de alimentación de una arrocera y posteriormente incendió el inmueble para intentar eliminar evidencias.
Cuando los bomberos lograron controlar el fuego en el apartamento, ubicado en el 1100 y la 74th Avenue, del Southwest, encontraron el cuerpo de la víctima, de 31 años, con múltiples heridas y quemaduras.
La fiscalía también expuso que el asesino se apoderó de la tarjeta bancaria de Fariñas antes de huir. Permaneció prófugo hasta marzo de 2006, cuando fue localizado y arrestado.
En la nueva fase del proceso, el jurado determinó que el homicidio fue especialmente atroz, cruel y espantoso, uno de los agravantes contemplados por la legislación de Florida para sustentar la imposición de la pena de muerte. Al mismo tiempo, descartó que hubiera sido ejecutado de manera fría, calculada y premeditada.
Como parte de la denominada audiencia Spencer, celebrada en abril, la defensa intentó convencer al juez de sustituir la pena capital por cadena perpetua. Para ello presentó el testimonio de dos reclusos condenados por asesinato, quienes describieron a Rafael como una persona que mediaba en conflictos dentro de prisión e incluso salvó la vida de uno de ellos durante una agresión.
Sin embargo, el tribunal consideró que esos argumentos no superaban el peso de las circunstancias agravantes y resolvió mantener la recomendación inicial.
Durante el procedimiento también se recordó que Andres contaba con antecedentes por otro homicidio. En 1987 fue condenado por el asesinato de Linda Azcárreta, un historial que la fiscalía utilizó como parte de los elementos agravantes para solicitar nuevamente el máximo castigo contemplado por la legislación estatal.
La decisión judicial se produce en un año en el que Florida ha intensificado la aplicación de la pena capital. En lo que va de 2026, el estado suma diez ejecuciones y mantiene previsto continuar con ese calendario en las próximas semanas, consolidándose entre las jurisdicciones con mayor actividad en materia de condenas de muerte en Estados Unidos.