lunes 22  de  julio 2024
OPINIÓN

Nelson Molinet Espino: un héroe de los inmortales de Cuba

Uno de los tantos presos políticos del régimen de Cuba ha fallecido, todavía se desconoce la causa de su muerte
Diario las Américas | OSCAR ELÍAS BISCET
Por OSCAR ELÍAS BISCET

Esta historia es un testimonio vivo, contemplado por mis propios ojos, donde la defensa de los principios patrios, los derechos humanos y la libertad acompañados por un excepcional valor heroico me conmovió de emoción y me llevó a la gloria más alta de esperanza de vivir en una Cuba libre y fue la resistencia cívica de Nelson Molinet y Orlando Zapata Tamayo.

En el 2002, después de haber cumplido completa una condena injusta de 3 años, 31 de octubre de 2002, en una cárcel a más de 700 km de mi hogar, trabajé en la creación y estructuración de la institución “Club de Amigos de los Derechos Humanos”, con los objetivos de organización de la población y educarla en la desobediencia civil, los DDHH y la desintegración de la tiranía y estaban en estos planes varios hermanos de lucha, entre ellos, Molinet y Zapata.

En la reunión cívica del 6 de diciembre de 2002 asistieron varios activistas de DDHH, con el objetivo de definir el día que inauguraríamos cinco instituciones de Club de Amigos de los DDHH. Fue interrumpida a la fuerza por la policía política, la mayoría de los presentes fuimos golpeados salvajemente y detenidos, conducidos al cuartel de la policía de Acosta en Lawton y uno de los cautivos era Zapata; quedó pendiente mi encuentro con Molinet.

Una hermosa obra humanitaria de amor al prójimo de Nelson Molinet fue acompañar a la patriota y heroína Marta Beatriz Roque Cabello en el ayuno de 11 de marzo de 2003, junto a los célebres compatriotas René Gómez Manzano, Félix Bonne Carcassés. Asimismo, estaban presentes Nelson Aguiar y Orlando Zapata Tamayo; ayunaron exigiendo mi liberación de la injusta encarcelación y la libertad de todos los prisioneros políticos en Cuba.

En la madrugada del 20 de marzo de 2003, la policía política (DSE) violentó y penetró en la casa de los ayunantes, rompieron la reunión humanista y se llevaron detenidos a Marta, Molinet, Zapata y Aguiar; Orlando a una unidad de la policía y los demás al cuartel de Departamento de la Seguridad del Estado (DSE), el temible cuartel-cárcel de Villa Marista y el recién comienzo de la triste historia de la Primavera Negra.

Del cuartel de Villa Marista a la cárcel Pinar de Rio Kilo 5 ½; en el traslado a la prisión pinareña me encontré con Nelson Molinet, nos saludamos y nos dimos fuerzas. También a los otros prisioneros. El silencio predominó casi todo el viaje, por las altas condenas e injustas, las torturas y las condiciones inhumanas de los calabozos de DSE-Villa Marista y el futuro incierto en una cárcel de alta peligrosidad.

A mí me dejaron en la cárcel de K 5 ½ y a los meses supe que Nelson estaba en Kilo 8, los primeros meses estuve aislado e incomunicado en un calabozo de castigo hasta que me pasaron para una galera de muchas celdas, de condiciones menos malas que los calabozos de castigo y con el pasar de los meses me trasladaron a la cárcel de K8. Esta parecía a la edificación de las escuelas en el campo y recordé que la revolución convirtió las escuelas en prisiones.

En la cárcel de K8 dos guardias me condujeron directo al calabozo de castigo que está en el segundo piso. Al pasar por una de las celdas un reo me mueve la cabeza en señal de negación. Cuando el militar iba abrir la reja de la celda, entonces oí, Biscet no entres en ese calabozo. Enseguida reconocí la voz y era de mi hermano de lucha Nelson Molinet.

Me negué a entrar en la celda, los guardias avisaron a los superiores y me colocaron en otra solo. Después supe por los presos repartidores de la comida que donde me iban a poner era con un reo peligroso, asesino, condenado a cadena perpetua.

No veía la celda donde estaba Molinet, era un giro a la derecha, alrededor de 7 metros, de la que estaba yo. Se presentó la oportunidad durante la ausencia de los custodios militares, Nelson me llamó y nos saludamos, en voz alta. Una de las cosas que comentó Molinet: "Cuando me enteré que tú estabas en resistencia en calzoncillo por tu inocencia (no ponerse el uniforme de preso), yo también hice lo mismo. No me lo dijiste en ese momento, te hubiera acompañado".

Afirmé yo: Sí, lo sé, cuando me tocó la requisa ya ustedes estaban fuera del local y antes no les dije pues llevaban la carga difícil de los abusos y atropellos de los días de tormentos en el cuartel de Villa Marista. Ripostó Nelson: "me hubieras dicho". Y le expuse: aún hay tiempo, todavía estoy en rebeldía, no coopero con los militares en los recuentos (conteo de presos). "Muy bien, participamos", aseguró Molinet y el resto del día y los días observe directamente la valentía heroica y el hombre de principio que era mi hermano de lucha Nelson Molinet.

El recuento de los reclusos era tres veces en el día, el reo tenía que pararse en atención en la puerta de reja y ambos nos quedábamos acostados en la cama de cemento de la litera. El grupo de tres o cuatro guardias o más nos gritaba improperios y amenazas; cuando iban abrir el candado nos sentábamos en el piso y nos levantaban a la fuerza. Una vez que salían y cerraban la puerta, entonces comenzábamos a grítales asesinos, esbirros, abajo la tiranía de Castro, abajo Fidel Castro, abajo el comunismo, somos inocentes, viva Cuba libre; esta situación se oía en todo el penal.

El día que Molinet y yo comenzamos las protestas cívicas, la celda donde yo estaba era la primera, los guardias al llegar a la de Nelson ya estaban molestísimos, y recibía una dosis mayor de represión. Me lo dijo y cambiamos el método, yo no decía nada hasta que Molinet comenzara con la manifestación civilista. Al tercer día por la tarde pasó la guarnición militar y nada comentaron y tampoco hicieron, ni conmigo ni con Molinet.

Al parecer, una orden superior detuvo los atropellos y se hicieron de la vista gorda. Así estuvimos ambos en resistencia civil, en calzoncillo (patilargo), luego en ropa de civil, y no cooperando en los recuentos hasta la excarcelación. A pesar de las duras dificultades y sufrimientos durante su encarcelamiento injusto, cuando el tirano Raúl Castro intentó cambiar a los prisioneros políticos de la Primavera Negra por los cinco espías en prisiones de EEUU, Molinet le da un rotundo no y se opone públicamente a esa sucia maniobra.

En estos días de aflicción por la muerte aún no definida por las autoridades competentes, la hija, en su dolor intenso por su progenitor Nelson Molinet Espino, expresó con amor filiar que su padre es su héroe. También es del país, la nación e incluso por la búsqueda incansable de los derechos humanos para su pueblo es un clásico baluarte humanitario universal. Mis condolencias a los familiares, amigos y hermanos del civismo de este inmortal héroe cubano, Nelson Molinet.

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