sábado 11  de  abril 2026
VENEZUELA

¿Para qué dialogar?

Se trata de asumir este tipo de encuentros con una estrategia de cara a la opinión pública y al dramático momento que vive Venezuela
Diario las Américas | EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Agobiado por la crisis económica, social y política, por su caída libre en el apoyo popular, por su falta de legitimidad y sus derrotas a nivel internacional; el gobierno de Nicolás Maduro ha apelado a un arma con la que espera obtener frutos en su ya conocida estrategia de presentarse como una democracia y ganar tiempo: la negociación y el diálogo.

Esta semana la opinión pública en Venezuela fue sacudida por una revelación lanzada por el Gobierno desde la intriga. Miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se habrían reunido con miembros del chavismo “en secreto”. Posteriormente, se convirtió en una información oficial confirmada por la MUD.

En los procesos de negociación que se desarrollan en momentos y sociedades conflictivas, pueden darse reuniones exploratorias y acercamientos y lo normal es que esas conversaciones sean secretas si se quiere evitar el conflicto y las soluciones violentas. Así lo explica Marcos Carrillo, profesor de Filosofía del Derecho y Resolución de Conflictos. Pero el problema no es si oposición y gobierno se sentaron en una mesa para insultarse o para “explorar a través de un eventual dialogo con el Gobierno la implementación de la única salida constitucional, pacífica y democrática a la crisis del país como lo es el RR (referendo revocatorio)-2016”, tal como dijo el comunicado de la MUD.

Se trata de asumir este tipo de encuentros con una estrategia de cara a la opinión pública y al dramático momento que vive Venezuela. ¿Para qué reunirse, cuál es el objetivo? Esas son preguntas que debe hacerse la MUD y las respuestas las deben tener frente a la opinión pública. Para el gobierno madurista está claro su objetivo: dividir a la oposición y ganar tiempo.

No se puede ir a una negociación sin tener las armas para presionar. Y la principal arma de la oposición es el respaldo popular, representado en la gigantesca manifestación de la “Toma de Caracas”. Es decir, no hay negociación posible sin presión popular. Es hora de mantener a la gente movilizada en la calle pacíficamente, de conectar a ese gran país que quiere cambio y darle conducción al descontento. Sin presión en las calles por el objetivo que une al país: referendo revocatorio 2016, no hay posibilidad de éxito. Sólo entonces con un país movilizado y con un objetivo alcanzado esa negociación podría darse.

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