“Trump, ¿y el anillo pa’ cuando?” dice jocosamente una mujer en la barra de café del restaurante Versailles de Miami, y al parodiar la canción de Jennifer López no quiere jugar a ser la novia del presidente, sino cuestionar que no sea Cuba la destinataria de las presiones políticas y militares que ahora mismo Washington le dedica al régimen de Venezuela.
El anuncio del operativo militar naval de los Estados Unidos frente a las costas de Venezuela ha desatado la recurrencia de una pregunta entre los exiliados cubanos y los opositores al régimen de La Habana en todas las latitudes, ¿Por qué no le dedicaron al castrismo cubano la misma atención?
El tema ha provocado tanto revuelo que el presentador Ariel Ramírez y yo decidimos lanzar la pregunta a los radioescuchas de la mañana en nuestro programa de la estación Z 92 y pudimos comprobar que hay de todo entre las opiniones: desde quienes alegan que un acuerdo entre Nikita Jrushchov y Kennedy impide la invasión a Cuba desde 1962, hasta los que acusan a los estadounidenses de no quererse meter en Cuba porque la isla no tiene nada que ofrecer, solo problemas migratorios.
Un conocido a quien burlonamente llamamos Aníbal “el conectado” y que presume de acceso a información clasificada, nos asegura que hay un plan B, que después de Maduro le toca a Díaz Canel, que el socialismo del siglo XXI tiene sus horas contadas y es cuestión de verlo caer como fichas de dominó en línea, pero que en esa fila la ficha de Cuba no está en el primer lugar.
“¿Qué pinta Marco Rubio en la Casablanca?”, me recrimina Armandito como si yo fuera miembro de la administración. “La Habana es el cerebro de esta serpiente y si quieren acabar con los comunistas lo lógico sería cortarle la cabeza, en cambio están persiguiendo la cola al cercar a Maduro”.
Armandito tiene más argumentos: “Noventa millas nada más, ni tenían que navegar tanto, imagínate lo que resolvería el mundo y los Estados Unidos si los tres barcos esos se hubieran posado frente al malecón de La Habana y no allá en la costa de Venezuela, que por cierto, está bien lejos de Caracas, ¡que el impacto es distinto compadre!”. El hombre pareciera tener todas las respuestas: “Venezuela es inmensa y Cuba más estrecha no puede, ¿Dónde es más fácil cualquier operativo?, ahh y más barato también”.
David un apasionado de las armas de fuego me acompaña hasta el estacionamiento para en un tono de complicidad pedirme mi opinión, “¿crees que se tiren?”, no escucha mi respuesta y se monta en un análisis a pleno pulmón, “esto hay que resolverlo a corto plazo porque no hay bolsillo que aguante un cerco naval de varias semanas”. David enumera con los dedos: “la comida, el aseguramiento aéreo, el apoyo de los satélites, la inteligencia militar, la opinión mundial, todo eso se vuelve números rojos en menos de un mes, así que si van a tirar un cohete tiene que ser este fin de semana”.
Por su parte, Ramón saca sus cuentas en los pasillos de la estación de radio donde trabaja, ‘los 4.000 soldados que ahora mismo hay frente a las costas de Venezuela no alcanzan para invadir ese país, pero en Cuba habrían servido para poner a bailar rock and roll a Diaz Canel”.
Nathanael es sin duda el jodedor de nuestra generación, además de provocador, dice que “Fidel siempre desconfió y nos advirtió sobre los americanos. Ahora resulta que después de 66 años sacrificándonos van a invadir primero a los venezolanos y nosotros pal final de la cola otra vez”.
En un tono más serio Orlando asegura que ha dejado de frotarse las manos, “se me van a pelar esperando el momento en que por fin nos tomen en serio, mucha palabrería, sanciones a tipos del régimen, pero de cañonazos nada, estamos solos”.
Aníbal “el conectado” lo consuela: “Nooo, deja el pesimismo, todo a su tiempo, ya verás, aquí todo está pensado y por etapas”. Orlando sonríe, pero con tristeza, “nadie sabe lo que pasará en Venezuela, pero con Cuba la tengo clara, no pasará nada, como siempre”.
El Soto busca daños colaterales, “de que están asustados lo están, tanto en Caracas como en La Habana, este es otro lenguaje para el que no están preparados y quizás el apendejamiento viene de adentro y algunos de los esbirros terminen arreglándose con la DEA y echando pa’lante a Maduro o a Diaz Canel y entonces no hizo falta invadir”.
Muchas variables”, dice Orlando, “y al igual que tú, la seguridad cubana la tiene clarita, de seguro ya tiene bajo reflectores a todo el que se pueda apendejar”.
Yo prefiero hacerle caso a David y esperar al lunes, a ver si por fin los planetas se alinean en favor de nuestros pueblos.