De seguro, el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton no solo hará nuevos adversarios en Washington, después de publicar las memorias sobre su etapa como “funcionario de confianza” en la Casa Blanca, sino que además ha logrado una hazaña impensable en un país con las emociones divididas por las venideras elecciones presidenciales: unificar a demócratas y republicanos en contra de su persona.

Las versiones digitales del libro La habitación donde ocurrió. Memorias de La Casa Blanca, o por su título en inglés The Room where it happened. A White House Memoir, corren libremente por las redes, incluso antes de que un juez federal rechazara oficialmente la petición del Departamento de Justicia de frenar la publicación en papel.

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“Aunque la conducta unilateral de Bolton genera gran preocupación sobre la seguridad nacional, el Gobierno no ha establecido que una orden restrictiva sea el remedio adecuado” sostuvo el juez Royce Lamberth, dejando abierta la posibilidad de iniciar nuevas acciones penales o civiles.

Que las críticas a Bolton hubiesen llovido por parte de la administración de Donald Trump era predecible, pero que demócratas de alto rango, como el presidente de la Cámara de Relaciones Exteriores, Elliot Engel, el presidente de la Cámara de Inteligencia, Adam Schiff o la propia presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, recriminaran a Bolton resulta impensable. Especialmente luego de que el propio Bolton describiera al presidente Trump como “una persona incapaz de liderar al país”.

De hecho, la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes no dudó en asegurar que no compraría el libro de Bolton y lo llamó “una estafa”.

“No voy a pagar por un libro que fue el sustituto de una testificación ante el Congreso” dijo Pelosi.

Para los demócratas, si Bolton tenía conocimiento de presuntas irregularidades cometidas por el jefe de Estado, como dice en su libro, debió haberlas presentado durante las audiencias del juicio político que se llevó a cabo enel Cámara de Representantes, controlada por demócratas, en lugar de guardar sus acusaciones para la venta y privilegiar el interés lucrativo personal sobre la lealtad y el patriotismo a su país.

“Estaba completamente preparado si hubiera recibido una citación. Creo que la forma en la que se los defensores de la Cámara procedieron fue muy errónea. Creo que hubo negligencia en el juicio político. Estaban orientados a sus propio objetivos políticos”, atajó Bolton

El exacesor sostuvo que la única forma de haber ganado el juicio político habría sido lograr que los republicanos estuvieran a bordo, pero los demócratas abandonaron esa idea casi antes de comenzar.

Bolton, un republicano conservador de pura cepa, se convirtió en asesor de Seguridad Nacional de Trump en base a una reputación labrada como veterano de la Guerra Fría, conocido por preferir siempre la línea dura en las relaciones exteriores.

En muchos sentidos, parecía ser el asesor de Seguridad Nacional perfecto para Trump, quien parece conducir sus relaciones de manera radical con el resto del mundo.

De acuerdo al propio Bolton, hubo muchas desavenencias con Trump en cuestiones clave de política internacional, como Corea del Norte, Irán, Rusia o Venezuela.

Su capítulo sobre el asunto pendiente en la nación caribeña resalta el interés de Trump por la opción militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, aparentemente describiendo la posibilidad de invadir el país como "genial".

En efecto, según el libro, la mayoría de las personas que aconsejaron al Presidente, estaban en contra de la opción militar debido a las consecuencias impredecibles de tomar tal acción, especialmente con Rusia apoyando a Maduro. De hecho Trump nunca ocultó que quería mantener esa opción sobre la mesa como una forma de mantener la presión sobre el régimen de Caracas.

Bolton asegura que siempre aconsejó a Trump seguir la vía de las sanciones y el reconocimiento a Juan Guaidó como líder legítimo de Venezuela.

Ahora, la estrategia parece cambiar luego de que el propio Trump sugiriera estar abierto a reunirse con el dictador venezolano Nicolás Maduro y mostrara sus dudas sobre si Juan Guaidó sería la persona indicada para seguir liderando la transición.

Por lo pronto el mandatario estadounidense se dio a la tarea de reafirmar su intención de seguirlo apoyando.

En todo caso, la publicación coincide con un año electoral donde todo está en juego y el libro parece ser más un llamado de Bolton a sus los republicanos para que dejen de lado al presidente Trump.

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