martes 16  de  julio 2024
OPINIÓN

Putin se busca por un tribunal; antes fue Fidel Castro

Genio de la maldad, F. Castro supo mezclar bien la pócima ideológica del totalitarismo, la variante socialista de Hitler y la comunista de Stalin

Diario las Américas | OSCAR ELÍAS BISCET
Por OSCAR ELÍAS BISCET

Una de las estatuas que evoca explícitamente el profundo carácter de hombre vacío que lo aleja de toda humanidad por la codicia de poder e iguala a cierta animalidad del prontuario imaginario, la Bestia, que hace brotar la maldad de su genialidad; quien, como un gigante de barro con sus botas sucias, mancilla y pisotea a una nación, Cuba. En Moscú existe una plaza en el distrito de Sokol, donde está aquella efigie de Fidel Castro Ruz.

Sí, genio de la maldad, F. Castro supo mezclar bien la pócima ideológica del totalitarismo, la variante socialista de Hitler y la comunista de Stalin, estalinismo, en su castrismo en Cuba y durante muchos años engañó a gente buena y a todo un pueblo por su genialidad en la hipocresía, la cobardía y la mentira.

En la mentira, Fidel dijo que la revolución era mas verde que las palmas, de libertad y democracia, que se harían elecciones en 18 meses a la ocupación del poder al amparo y respeto de la Constitución de 1940 e hizo todo lo contrario, que no era comunista y más tarde afirmó que desde joven estudiante universitario era comunista (1945-1950), e instauró la dictadura del proletariado, o sea, la guerra entre las clases: el socialismo o comunismo.

La hipocresía de Castro fue manifestar que su revolución era para la mejoría del país, una revolución de los pobres y para los pobres; cualquiera hubiera pensado que era para erradicar la pobreza y la miseria y cumplió con los planes prácticos del socialismo, la fábrica de pobre, donde la igualdad era en la miseria y los amó tanto que multiplicó a los pobres. Ahora los maestros, médicos e ingenieros son parte indiscutibles de ese estrato miserable.

Las palabras de Fidel Fidel no se ajustan a la realidad personal, mientras predicaba la simpleza de la vida y decía que vivía de un modesto salario, pernotaba en una isla para su uso exclusivo particular, comía todos los manjares del país y el mundo y era uno de los gobernantes más ricos del universo (revista Forbes).

La mayor cobardía de Castro no es solo haber asesinados a varios de sus compañeros revolucionarios cercanos a través de los asesinatos extrajudiciales o la judicialización política o, como él expresará, donde quiera que se encuentre el imperialismo, combatirlo y entonces hace decenas de invasiones militares guerrilleras en violación de la soberanía de esos países, con el objetivo de derrocar sus gobiernos e imponer su sistema comunista.

Muchos países fueron invadidos por Cuba comunista, algunos como Panamá, abril de 1959; Colombia, 1964; Dominicana, 1959; Haití, 1959; Uruguay, 1962; Argentina, 1963; Venezuela, 1967; El Salvador, 1980-1992; y los crímenes de genocidio en la guerra civil de 15 años en Angola, 1975-1989; sin embargo, permitió al imperialismo permanecer en su país y nunca tocó ni con el pétalo de una rosa a su Base Naval de Guantánamo.

El hechizo maléfico de Castro absolvió de vicios a Putin. Fidel, un aventajado alumno, superó a sus maestros soviéticos, Dzerzhinski, Beria, Lenin, Stalin y cumplió la máxima del filósofo griego Platón: “El alumno ha superado a su maestro”. Por eso Putin, para no olvidar su arrogancia y el uso despótico de poder, le construyó una estatua a Fidel en Moscú, como símbolo universal del depredador de la libertad.

El depredador de los derechos humanos, Fidel Castro, fue el actor intelectual del siguiente crimen: ordenó asesinar a varios pilotos estadounidenses y derribó sus avionetas civiles, desarmadas, en aguas internacionales del Estrecho de la Florida. Años después de investigación de ese crimen oprobioso, un tribunal del sur de la Florida aseguró la posibilidad de una orden judicial de detención a Fidel Castro y en prevención no asistió a la Cumbre de la Organización del Comercio Mundial, Seattle, Washington, 1999.

Asimismo, Vladimir Putin, por sus crímenes de guerra en la invasión injustificada a Ucrania, tiene una orden de detención por la Corte Penal Internacional (CPI) desde el 17 de marzo de 2023. Putin pensaba violentarla con su visita a la cumbre de los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que se celebró en la ciudad de Johannesburgo, Sudáfrica, 23 de agosto 2023.

El presidente sudafricano Cyril Ramaphona (2018), del Congreso Nacional Africano (ANC), ha dado un claro apoyo al gobernante Putin y no ha condenado la invasión ilegitima de Rusia a Ucrania. Tampoco se ha adherido a las sanciones internacionales contra Moscú e incluso tenía la clara intención de invitar al gobernante ruso y darle la protección de inmunidad diplomática como Jefe de Estado de la Federación de Rusia para que asistiera a la Cumbre de los BRICS y la negación del mandato legítimo de la CPI. Asimismo, en Johannesburgo durante la Cumbre de la Unión Africana (UA), 2015, tuvo inmunidad el criminal Omar Al Bashir.

Ni Ramaphona ni Putin pudieron doblegar el mandatado de la CPI. Sudáfrica es una democracia joven pero con sus poderes independientes. El Tribunal Superior aplicaría la justicia para detener al criminal Vladimir Putin y su traslado a la Corte Penal Internacional. Las palabras del fiscal Karim Khan de la CPI se cumplirán, quien confía que Putin será juzgado en La Haya: “Nadie debe sentir que pude cometer un genocidio o crímenes contra la humanidad con impunidad”.

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