La Piedra de la Esperanza es una enorme roca de granito de nueve metros de alto, donde su escultor plasmó su pensamiento poético en relación con la figura de un hombre hecho leyenda y con su cincel dejó grabado el espíritu esperanzador de un gran humanista, de un héroe nacional que se hizo universal, que con su intenso amor ágape sanó las profundas heridas de una nación: Martin Luther King.

Se recoge en la historiografía estadounidense que la Marcha sobre Washington, del 28 de agosto de 1963, asistieron más de 250 000 personas de todas las razas. Fue en el centenario en que el presidente Abraham Lincoln, con una ley, daba por terminada la esclavitud en los Estados Unidos de América. En esa multitud congregada el presbítero Martin L. King pronunció el mejor discurso en su vida, que algunos de los historiadores de la nación estadounidense coinciden con ese calificativo y exponen que fue uno de los más bellos que se ha proclamado en defensa de los derechos humanos.

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Aquel agosto de 1963, Martin L. King pronunció su discurso que llamaría “Yo tengo un sueño”, con este se contrajo el compromiso de conquistar los derechos civiles y restablecer la igualdad entre las personas de diferentes razas y minorías; indiscutiblemente logro que América se hiciera una gran nación.

Les expongo algunos pasajes interesantes de ese discurso de King:

“Yo albergo el sueño de que un día toda la nación se pondrá en pie y vivirá el verdadero significado de su credo”: ‘Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales’.

“Yo albergo el sueño de que mis cuatro hijos un día vivirán en una nación en la cual no serán juzgados por el color de su piel sino por su personalidad”.

“Con esta fe podremos trabajar unidos, rezar unidos… salir en defensa de la libertad unidos… sabiendo que seremos libres algún día”.

“Aquel será un día en el cual todos los hijos de Dios podrán cantar con un nuevo significado: Mi patria te pertenece, suena la campana de la libertad”.

“Y si América quiere llegar a ser una gran nación, esto debe hacerse. Haced resonad la libertad desde las maravillosas colinas de New Hampshire. Haced sonar la campana de la libertad desde las grandes montañas del Estado de Nueva York. Pero no os conforméis con ello. Haced sonar la libertad también desde todas las colinas y promontorios de Misisipi…”.

Si hacemos sonar la campana de la libertad desde cada ciudad y aldea, desde cada estado y metrópoli, podremos acelerar la llegada del día en el cual todos los hijos de Dios, blancos, negros, hebreos y gentiles, protestantes y católicos, podrán cogerse de la mano y cantar las palabras de aquel viejo espíritu negro: ¡Por fin libres!, ¡por fin libre!” Demos gracias a Dios Todopoderoso, ¡por fin somos libres!”

Por supuesto, América hoy es más libre, aún existen algunos pocos fanáticos de todas las razas que desprecian al prójimo, pero cualquier expresión pública de discriminación es sancionada por la ley y a todos en la sociedad sin importan cuan poderos sea el criminal. En EEUU está institucionalizada la igualdad para todos los seres humanos y aquel sueño de los padres patrios americanos: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales”, y hoy eso es una realidad concreta e inconmovible en la nación.

El pueblo estadounidense a honrado la memora de Martin Luther King con la construcción de una gigantesca estatua y está ubicada cerca del monumento de Abraham Lincoln y los memoriales de los padres fundadores Thomas Jefferson y George Washington en el National Mall de la ciudad de Washington. Del mismo modo, el presidente Ronald Reagan le otorgo un día de conmemoración oficial por su obra a favor del amor al prójimo, la paz, democracia y la libertad en la nación norteña.

El presidente Donald Trump y Mike Pence, vicepresidente, visitaron el monumento conmemorativo a Martin L. King en West Potomac, W, DC., en el nonagésimo primer aniversario de su nacimiento, donde honraron su memoria con las cabezas agachadas y flores y fueron recibidos por una multitud de personas que coreaban “¡US!” “¡US!”… (“¡Estados Unidos!” “¡Estados Unidos!”…).

El lunes 20 de enero del corriente año, cuando muchas personas honraban la memoria del universal Martin Luther King, en la Cuba tiránica, de Castro Díaz-Canel, fueron perseguidos aquellos que deseaban resaltar la obra de King y sus beneficios para los oprimidos en nuestra patria. Los principios de justicia, igualdad, democracia y libertad promovidos por King son parte del paradigma que deseamos para una Cuba libre.

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