Los ciudadanos del país que no cuida la idoneidad de los procesos de selección, contratación, entrenamiento, manejo de carrera y remuneración de sus servidores públicos, terminan sin recibir el servicio que quisieron procurar y, aún peor, pagando unos muy elevados costos sociales, económicos y políticos.

En los países desarrollados o en vías al desarrollo es una constante el que la función pública sea apetecida por sus mejores profesionales, en virtud de ser una excelente propuesta de carrera, tanto en lo profesional como en lo económico. En dichos países, los profesionales que desean hacer carrera como servidores públicos son protegidos de los embates de la política partidista, mediante normas diferenciadoras que establecen una clara separación entre los funcionarios de carrera y los de elección popular o de libre nombramiento y remoción.

Nuestros políticos, con pocas y honrosas excepciones, han convertido a la función pública en un inmenso elefante blanco inoperante, corroído y amorfo al que solo se accede por lazos clientelares, que si bien no exige mayores calificaciones, virtudes o siquiera esfuerzos, irónicamente tampoco genera una remuneración suficiente para permitir una vida digna del funcionario y su familia. He ahí la envenenada razón de fondo.

La función pública en Venezuela está concebida para la corrupción. Por una parte, el funcionario que no trabaja pero recibe un magro sueldo, que debe completar con alguna otra labor a la cual dedica tiempo que es para atender a los ciudadanos o con dinero que exige a estos para servirles cómo se debe; y, por otra parte, el funcionario que dirige la acción gubernamental o las contrataciones públicas que se hace millonario, con sus secuaces, privando a toda la población de los bienes y servicios públicos que ameritan y por los que se han pagado o recolectado los impuestos.

La experiencia que como ciudadanos y como nación debemos haber aprendido en los últimos sesenta años es que, para poder exigir bienes y servicios públicos de calidad, tenemos que controlar la calidad de la selección, contratación, entrenamiento, manejo de carrera y remuneración de nuestros servidores públicos.

En la transición en que estamos, los ciudadanos debemos definir el tipo y tamaño de gobierno que queremos tener en el futuro, así como el perfil de los servidores públicos y de sus carreras. Igualmente hemos de poner mucha atención en la idoneidad de los procesos para su selección y contratación. Ello seguramente nos llevará a concluir que necesitamos un gobierno mucho más pequeño y, por supuesto, mucho más eficiente.

En cuanto a la remuneración de los servidores públicos para el próximo capítulo republicano de Venezuela, la propuesta conceptual de Control Civil es que desarrollemos un esquema de remuneración compuesto por un componente fijo que les permita sufragar el costo de una vida digna; y, un componente variable que les permita ahorrar e invertir esos ahorros de manera productiva, a fin de que les represente ese ingreso adicional que los coloque sobre la remuneración de un profesional comparables del sector privado y que les ofrezca la tranquilidad de que pueden trabajar como buenos servidores públicos sin necesidad de corromperse.

Esa remuneración variable, para que sea consistente con el planteamiento conceptual, debe estar alineada con el cumplimiento de las metas de cada servidor público, que a su vez han de estar alineadas con la mejora de un set de indicadores seleccionados por la ciudadanía y supervisados por el Consejo Rector del Poder Civil, conformado por representantes de los cuerpos intermedios de la sociedad (sindicatos, cámaras, gremios, colegios profesionales, universidades, ONGs, Iglesias, etc.).

Nuevamente cabe terminar este artículo reiterando el viejo adagio que dice: “Si los pícaros conocieran las bondades que trae la honestidad, entonces serían honestos por picardía”.

juanriquezes@gmail.com / @juanriquezes

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario