El triunfo del pueblo boliviano que logró la renuncia del dictador ha sido convertido en crisis. Salió el dictador pero no la dictadura que sigue controlando el país. El Gobierno, que debió ser de transición a la democracia, es solo un débil y cuestionado interinato.

Las nuevas elecciones que deberían ser libres y justas son más de lo mismo, asegurando que gane la dictadura con la oposición que sigue funcional, parte de la impunidad y el continuismo.

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El miedo, la indignación y la inseguridad son extremos, hay crisis de salud, crisis social, económica y política. Bolivia solo puede recuperar el rumbo de la libertad reactivando su resistencia civil para retornar a la República con un gobierno de unidad nacional que cese la dictadura.

La traición al mandato de transición a la democracia impone el retorno a la resistencia civil. La crisis nacional solo puede afrontarse retornando a la República. El continuismo de la dictadura es el retorno del dictador y la perpetuación de la dictadura fundada en un “sistema jurídico-constitucional espurio” y en un “sistema de control criminal-territorial” que ha convertido a Bolivia en narcoestado.

A ocho meses de la renuncia de Evo Morales, en Bolivia no existe ninguno de los elementos esenciales de la democracia:

1.- No hay respeto a los “derechos humanos ni a las libertades fundamentales” porque continúan los perseguidos y exiliados políticos en base a normas de impunidad con sofisma de amnistía.

2.- No existe “estado de Derecho” porque se mantiene la vigencia de la constitución del denominado estado plurinacional que suplantó con falsificaciones, fuerza y violencia la Constitución de la República de Bolivia.

3.- No habrá “elecciones libres y justas” porque no hay “sufragio universal” al no existir “igualdad” de los ciudadanos.

4.- No hay “régimen plural de partidos y organizaciones políticas” porque la próxima elección se hará solo con los registros que la dictadura reconoce con su sistema.

5.- No hay “separación e independencia de los poderes públicos” porque todos son controlados por la dictadura, con personal de su manipulación y por medio de su aparato jurídico-constitucional.

El que debió ser gobierno de transición es un frágil interinato sometido a una intensa y bien lubricada campaña internacional de deslegitimación, operada por el castrochavismo a favor del dictador prófugo.

El espectacular inicio de la presidenta Jeanine Añez, marcado por la esperanza del pueblo boliviano de recuperar la libertad y la democracia, se fracturó por pactos con la dictadura que la dejaron sujeta al poder legislativo, a los jueces y a todo el sistema dictatorial, porque no restauró la República, y se bastardeó cuando decidió ser candidata en las elecciones de las que debió ser garante y no parte.

Cambiaron algunas personas, pero no el sistema, Bolivia pasó de una dictadura con oposición funcional a un gobierno funcional a la dictadura.

Elecciones en dictadura no es democracia. El sufragio universal fue anulado por la constitución de la dictadura y sus leyes, el padrón electoral es el mismo con el que Morales hizo fraude, los jueces son los que prevaricaron afirmando que Morales tiene “el derecho humano de ser candidato indefinido”.

El Movimiento al Socialismo MAS es el partido con el que Morales cometió delitos infraganti de fraude electoral, falsificación material e ideológica, uso de instrumentos falsificados y otros y no fue inhabilitado como instrumento del delito.

Usando la constitución de la dictadura, la presidenta Añez se hizo candidata a la presidencia, prohibida por la Constitución de la República que no permite la elección continua. Los candidatos de oposición se enfrentan entre ellos para lograr el segundo lugar en la primera vuelta de las elecciones y así ganar la segunda vuelta, con la esperanza de recibir el “voto útil” que es el sofisma de “el mal menor”, mientras todo indica que la dictadura puede ganar en primera vuelta.

La pandemia del coronavirus agrava la situación con cuarentenas, confinamientos y la liquidación de la economía, en un país con más del 60% de informalidad. La crisis de salud por la pandemia ha sido convertida en tema de campaña electoral con calamitosos resultados. El sistema dictatorial de corrupción produce grandes escándalos, los actores son los mismos y es una bomba de tiempo por la falta absoluta de transparencia con miles de millones.

En este escenario, el pueblo retorna a la resistencia civil como única vía para reiterar el mandado incumplido por la presidenta Añez, para que cumpla con la restitución de la República reconociendo la vigencia de la Constitución Política 1967/94, organice un gobierno de unidad nacional y cese la dictadura.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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