A estas alturas la palabra de Ana Alliegro, la estratega de campaña republicana, tiene muy poco valor. Negó, a pesar de las evidencias, sus manejos con Lamar Sternad para perjudicar a Joe García en sus aspiraciones a competir con David Rivera por un asiento en el Congreso. Posteriormente lanzó acusaciones insidiosas a diestro y siniestro a través de los medios. De nuevo García fue su víctima favorita castigándole con gravísimas acusaciones sobre su vida personal.
Hace unos días negaba desde Granada, Nicaragua, a un reportero de DIARIO LAS AMÉRICAS tener cualquier tipo de contacto con el excongresista republicano. Ambos se encontrarían bajo una investigación del FBI por sus supuestos delitos electorales. n n Dicen que la mentira tiene las patas muy cortas porque este periódico ha tenido acceso en exclusiva a unos documentos oficiales que demuestran que la relación entre ambos no se ha roto, ni mucho menos. n nDe acuerdo con un registro de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, Ana Alliegro y David Rivera cruzaron la noche del 5 de septiembre de Nicaragua a Costa Rica, vía terrestre por la frontera de Peñas Blancas. n n La relación y connivencia entre ambos es ya un secreto a voces difundido por la prensa pero, de momento, ignorado por la Fiscalía que no acaba de pronunciarse sobre la actuación de ambos en el caso que ha llevado a Sternad a ser condenado.
En cualquier caso, para no hacer más daño a su partido, sería deseable que Rivera diera un paso al frente y explicara cuál fue su relación profesional con Ana Alliegro, si hubo algún manejo de fondos ilegales para perjudicar a Joe García y de paso si sus amistades en el entorno sandinista u2013demostradas en una foto publicada en este diario- tienen alguna relación con el exilio voluntario a Nicaragua de su polémica y temperamental colaboradora.
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