El presidente Donald Trump no ha ocultado su deseo de que Groenlandia forme parte de Estados Unidos.
Rubio tiene previsto visitar Dinamarca esta semana para hablar con funcionarios del gobierno sobre los planes de Trump para Groenlandia
El presidente Donald Trump no ha ocultado su deseo de que Groenlandia forme parte de Estados Unidos.
Bien lo dijo durante su discurso de toma de posesión: “Estados Unidos volverá a considerarse una nación en crecimiento, una que aumenta su riqueza, expande su territorio, construye sus ciudades, eleva sus expectativas y lleva su bandera hacia nuevos y hermosos horizontes”.
Tras la exitosa intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, ahora la atención parece estar dirigiéndose a Groenlandia.
La pregunta que surge ahora es: ¿Usaría realmente la fuerza militar para adquirir la isla más grande del mundo, estratégicamente ubicada entre el Ártico y el Atlántico Norte?
Las repercusiones para la OTAN serían inmensas, ya que Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca, uno de los miembros fundadores de la Alianza.
El secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, ha afirmado que es más probable que Trump intente comprar Groenlandia y ha descartado la opción militar.
Sin embargo, en una reciente entrevista con The New York Times, el mandatario dijo que podría tener que elegir entre apoderarse de Groenlandia y preservar la alianza, añadiendo que no se siente limitado por las leyes internacionales, pues siempre se guía por su propio sentido de moralidad.
Por primera vez, esta interpretación tan amplia de sus poderes como comandante en Jefe ha sido cuestionada por un puñado de republicanos, así como por demócratas en el Congreso.
Hasta ahora, Trump ha gozado de un firme control sobre los legisladores de su partido, quienes han dado pocas señales de rebelión.
Sin embargo, teniendo en mente la reciente experiencia en Venezuela, el jueves pasado, cinco senadores republicanos se unieron a los demócratas para impulsar medidas contundentes que garantizaran la participación del Congreso antes de cualquier acción militar futura.
El senador Todd Young, de Indiana, dijo que cualquier futuro despliegue de fuerzas estadounidenses en Venezuela "debe estar sujeto a debate y autorización en el Congreso".
El presidente no solicitó autorización para la “Operación Resolución Absoluta”, que condujo a la captura de Maduro y de su esposa por tropas de las fuerzas especiales en Caracas.
El senador Young señaló que el mandatario había hecho campaña en contra de la participación de Estados Unidos en "guerras interminables", mientras que Trump ha reconocido ahora que el control estadounidense sobre Venezuela podría extenderse en el tiempo.
El voto de los cinco senadores republicanos no se consideró una rebelión contra Trump, sino un intento de restablecer el papel de la Constitución y el Congreso en los asuntos de política exterior en los que participan las fuerzas armadas estadounidenses; aunque para los demócratas fue una señal clave para mantenerlo bajo control.
Es probable que el debate sobre el derecho del Ejecutivo a declarar la guerra sin la aprobación del Congreso se intensifique si Trump opta por la vía armada en Groenlandia.
Y es que el interés estratégico de Estados Unidos es enorme porque abarca la ubicación geopolítica, los recursos naturales y las consideraciones militares.
La posición de Groenlandia es un punto estratégico para el control de rutas marítimas emergentes y para la proyección de poder en la región. Con el deshielo del Ártico, están surgiendo nuevas rutas comerciales, lo que reduce el tiempo de navegación entre Asia, Europa y América del Norte. Esto genera un interés estratégico en términos de control marítimo y de presencia militar.
La isla alberga importantes depósitos de tierras raras, minerales críticos para la fabricación de tecnología avanzada, incluidos componentes electrónicos, baterías, armamento y sistemas de energía renovable.
Actualmente, China domina la producción global de tierras raras, lo que ha llevado a Estados Unidos a buscar fuentes alternativas para reducir su dependencia de Pekín.
Además, el deshielo ha facilitado el acceso a potenciales reservas de petróleo y gas antes inaccesibles, lo que ha aumentado el interés de las empresas estadounidenses por explorar recursos en la isla.
Si bien Estados Unidos, durante la Guerra Fría, llegó a tener unas 50 bases en el sitio, hoy en día solo está operativa la Base Espacial Pituffik, que cumple varias funciones estratégicas para Estados Unidos y la OTAN.
Rusia, por su parte, ha aumentado su presencia militar en la zona, reactivando bases y desplegando fuerzas, lo que ha llevado a Estados Unidos a reforzar su enfoque estratégico en Groenlandia para contrarrestar la influencia rusa.
Rubio tiene previsto visitar Dinamarca esta semana para hablar con funcionarios del gobierno sobre los planes de Trump para Groenlandia, y es que la Casa Blanca parece tener premura en resolver este tema, aun ante la creciente oposición europea.
