sábado 21  de  febrero 2026
Elecciones en EEUU

Soy republicana, pero no apoyo a Trump

Considero que el actual candidato es una vergüenza para mi partido: no representa los valores republicanos tradicionales
Diario las Américas | ROSARIO MARIN
Por ROSARIO MARIN

Sin duda alguna la elección presidencial de 2016 pasará a la historia por muchas razones; muchas de ellas serán episodios lamentables en una democracia como la de Estados Unidos. Yo soy republicana, pero no apoyo al nominado republicano. Considero que el actual candidato es una vergüenza para mi partido: no representa los valores republicanos tradicionales que fueron elevados por grandes presidentes como fue Ronald Reagan. Yo soy republicana de hueso colorado, pero en esta oportunidad apoyo a Hillary Clinton.

Este señor ha demostrado en múltiples oportunidades que carece del temperamento y de las características necesarias para ser el presidente de los Estados Unidos. Sus ataques contra las mujeres, las minorías y hasta los líderes republicanos lo han dejado en evidencia. Los desafortunados comentarios hechos por el nominado republicano en el año 2005, en los que afirmó que podía abusar de una mujer porque ‘es famoso’, son parte de la definición de su carácter: un hombre poco hombre, que suele tratar a las mujeres como objetos. Días después de su forzadas disculpas, en el último debate, se refirió a Hillary Clinton como una ‘mujer asquerosa’, minutos después de haber dicho que él era la persona que más respetaba a las mujeres.

Sus palabras no corresponden a la de ‘chicos en un vestuario’ y jamás he escuchado tal cosa de la boca de mi padre, hermanos, esposo o de mi hijo. Desgraciadamente, el abuso sexual es algo real en nuestra sociedad, y es un gran problema que enfrentan las mujeres día a día, sin importar su raza, nivel económico u ocupación. Todas podemos ser víctimas y que no hablemos de ello, o no lo hagamos público, no significa que no nos haya pasado. Conozco de cerca los estragos del abuso sexual como tal y sus implicaciones, el trauma que representa ese abuso de poder por parte de un hombre sobre una mujer, sobre una víctima inocente; es desgarrador.

Jill Harth es una de las múltiples mujeres que a lo largo de más de 20 años han acusado a Donald Trump, tras ser víctima de uno de sus ataques. En el año 1997, tras 5 años de acoso demandó a Trump por intento de violación. ¿Cómo enseñarle a los niños que ese comportamiento es completamente inaceptable cuando ven a diario estas actitudes una y otra vez en la cara del nominado republicano? ¿Cómo le explicamos al mundo que uno de nuestros candidatos presidenciales fue demandado por intento de violación y se burla, crítica y lastima al género femenino cada vez que tiene una oportunidad?

Como conservadora que soy, hay temas en los que difiero con los demócratas; por ejemplo, no apoyo el aborto, pero la Suprema Corte de Justicia ya ha hablado. El gobierno no debe entrometerse en una decisión tan íntima y tan difícil para una mujer y mucho menos querer castigarla al tomar esa decisión entre la mujer y su Dios. Pues solamente ella es quien ha de enfrentar las consecuencias de dicha decisión. Hombres como el candidato republicano hablan y opinan con una facilidad impresionante del tema porque nunca tendrán que tomar esa decisión para sus propias vidas.

Como mujer, como hija, esposa, madre y abuela, siento que nuestra responsabilidad en estas elecciones es cada vez mayor. El voto es la forma de expresión más grande en la democracia y no podemos quedarnos de brazos cruzados, inmóviles ante la indignación que causaría tener a alguien así en la Casa Blanca. Hillary Clinton ha estado cerca del poder y sabe lo que significa gobernar al país más poderoso del mundo. Nuestro futuro está en juego y no podemos dar nada por garantizado. Desde ahora pueden salir a votar temprano por Hillary. No esperen hasta el último momento. Yo ya voté por Hillary.

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