miércoles 29  de  julio 2026

Sufro por ti, Venezuela

El mundo se divide entre los que callan y los que no se callan. Entre los que esperan y los que se cansan de esperar. Los que quieren Justicia y los que abusan de la misma

Soy cubana, vivo en los Estados Unidos, pero no puedo permanecer indiferente ante lo que está sucediendo en Venezuela. Me angustia demasiado esa parte chavista cegada, que habla en nombre de un solo pueblo, que no admite pensamientos, ni opiniones distintas, que aseguran estar dispuestos a dar su vida por tratar de mantener el legado de Chávez. Me inquieta infinitamente esa porción chavista que se empeña en demostrar que son la mayoría.
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Tuve la oportunidad de visitar y conocer parte de Venezuela en noviembre del año 2009. Hugo Chávez vivía y era para mi pesar todavía el presidente. Estuve en Caracas, en Mérida, en Maracaibo y en otros pueblitos igual de hermosos que ahora no recuerdo.
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Me hice fotos en la plaza de Simón Bolívar y comí reina pepiada, arepas y la carne mechada más rica de toda mi vida. Estuve en la feria de la chinita en Maracaibo y canté gaitas y bailé hasta el amanecer. Me llevaron a un CDI donde, para mi desilusión, los médicos cubanos de mi pueblo casi no querían ni saludarme cuando me vieron.
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Algunas personas me preguntaban qué pensaba como cubana residente en la Florida de su mandatario y de la revolución bolivariana. La mayoría se alarmaba con mis respuestas y me pedían que hablara en voz baja. Cuando les preguntaba a ellos su opinión, les escuchaba decir a muchos:"Yo no me meto en política, u00bfpara qué? si no vamos a resolver nada". n

u00bfCómo no nos va a importar el mundo en el que vivimos? u00bfCómo no interesarnos por los personajes que nos gobiernan, ésos que deciden desde las leyes más severas y ridículas, hasta nuestros salarios mínimos?, les decía un tanto molesta.
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El mundo se divide entre los que callan y los que no se callan. Entre los que esperan y los que se cansan de esperar. Los que quieren Justicia y los que abusan de la misma. Los valientes y los que no se arriesgan. Los preocupados y los que no se preocupan. Los espectadores inmóviles y los que se involucran demasiado. Los dispuestos y los apáticos. Los hábiles y los inseguros. Los comprometidos y los insensibles. Los determinados y los desinteresados. Los mentirosos y los sinceros. Los temerarios y los temerosos. Los expuestos y los apocados. Los dignos y los canallas. Los decididos y los indecisos. Los inteligentes y los ignorantes. Los absolutistas y los demócratas. n

No me gustan los que callan porque casi nunca sé lo que están pensando. Desconocer los pensamientos de otros, sean para bien, o para mal, encierra un aire dudoso y no me gustan las dudas. Debemos tener cuidado con los que se cansan de esperar, porque sentirse cansado y desesperado puede ser una combinación amenazante. n

Prefiero mil veces ser parte de los que quieren Justicia, que de los que abusan de la misma. Admiro a los valientes y suelo alejarme de los que no se arriesgan. Apoyo a los preocupados y no entiendo a los que no se preocupan. Escojo el grupo de los que se involucran demasiado porque no soporto a los espectadores inmóviles. Me opongo abiertamente a los apáticos y me inclino por el bando dispuesto.
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Puedo compartir una bocanada con un hábil pero nunca con un inseguro. n

No tolero a los insensibles, porque son los hombres comprometidos los únicos que tienen algo que ofrecer. Interesadamente elijo a los determinados, porque determinadamente no me conformo con hombres desinteresados por completo. n

Rechazo a los mentirosos y aprecio en gran medida a los sinceros. Es mejor que te tilden de temerario que de temeroso. Me preocupa más un dictador canalla que todos los individuos apocados e indecisos de este mundo. Valoro a los inteligentes y no puedo evitar sentir pena de los ignorantes. Odio a los absolutistas y aplaudo a los demócratas. n

De todos los mencionados, son los que abusan de la Justicia, los ignorantes y los absolutistas los que más me preocupan. Los que me escucharon en ese momento no me hicieron caso. Me tomaron por una yanqui loca, infiltrada, pagada por la mafia de Miami.
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Lo más triste es darme cuenta que han pasado cinco años y que la situación no ha mejorado, al contrario. La muerte de la actriz Mónica Spear por la inseguridad. El fallecimiento de los jóvenes en la protesta del 12 de febrero, la escasez de productos básicos y la creciente inmigración venezolana dan fe del empeoramiento.
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Y mientras los desinformados continúan creyendo y respaldando a un Gobierno que su prioridad es mantenerse en el poder; atizar el odio contra el imperio y la burguesía, el país por el que sufro, se cae en pedazos u2026

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