jueves 22  de  enero 2026
OPINIÓN

Tarek, el verdugo servil

Tarek ha demostrado que para obtener el poder es capaz de cualquier cosa. Su amoralidad la expuso en la impúdica manera de asaltar el erario cuando fue gobernador de su estado; luego con el paso de los años ha acumulado decenas de delitos

Diario las Américas | IBÉYISE PACHECO
Por IBÉYISE PACHECO

Tarek William Saab pisoteó la Constitución desde el primer día en que asumió como fiscal general el 5 de agosto de 2017. Hoy en Venezuela el Ministerio Público es un órgano cooptado, capturado por la élite política para sus intereses que van por el camino contrario a la ley y a los derechos humanos. Es decir que para los efectos del oficialismo ha cumplido los objetivos.

Tarek William Saab ha cohonestado de manera cotidiana abominables delitos, entre ellos asesinatos, asaltos, violaciones y torturas. Ha impelido sentencias, culpando deliberadamente a gente inocente, enviándola con esas decisiones al infierno.

Con la salida de Nicolás Maduro y específicamente de Cilia Flores, quien manejaba además de Fiscalía los tribunales del país, Tarek ha quedado a la intemperie de las cabezas de relevo que no le guardan simpatía. Sin embargo, débil y en la mira de Estados Unidos, lejos de manejarse con prudencia y discreción, prolonga su maldad aumentando el daño a centeneres de ciudadanos que no han cometido delito.

Arrastrarse no le está dando resultado. La percepción del personal de la Fiscalía es que Tarek está tan limitado en sus movimientos que parece un preso en la institución. Vive cercado, entre funcionarios que lo espían y bajo un seguimiento de seguridad. Ahora lo acecha la Dirección de Contrainteligencia Militar.

Lo terrible es que es Diosdado Cabello quien se ha apoderado del control del Ministerio Público; por eso se encargó de la salida de los presos políticos ordenada por Estados Unidos.

Diría mi abuela, siempre se puede estar peor.

Tarek William Saab es un obstáculo para la justicia. Acostumbrado a violar la norma, nada ha detenido su ambición de poder.

Quienes lo conocen desde su infancia en El Tigre, estado Anzoátegui, dicen no estar sorprendidos. Desde temprano demostró no tener respeto por la ley. Su vida académica está manchada de opacidad. Tarek se graduó en la escuela derecho en la Universidad Santa María. Sus estudios de postgrado de derechos humanos de la Universidad Central de Venezuela se vieron ensombrecidos por señalamientos de plagio de un trabajo que debía presentar, lo que causó que saliera expelido de la principal casa de estudios del país. Realmente en su carrera solo hay sombras. Una que destaca tiene que ver con la especialización en derecho Procesal Penal en la Escuela Nacional de Fiscales donde según miembros de la institución, se otorgó a sí mismo el título con la complicidad de universidades del oficialismo entre ellas la Católica Santa Rosa señalada por haberle regalado el título de doctor a varios magistrados que no lo eran, incluido el presidente del Consejo Nacional Electoral, Elvis Amoroso.

Tarek ha demostrado que para obtener el poder es capaz de cualquier cosa. Su amoralidad la expuso en la impúdica manera de asaltar el erario cuando fue gobernador de su estado; luego con el paso de los años ha acumulado decenas de delitos.

En el Ministerio Público son registro cotidiano según informan fuentes confidenciales, los abusos sexuales a hombres y mujeres que temen hacer públicos sus casos. Informaciones sobre materia tan delicada se ven alimentadas por el mismo Fiscal en su comportamiento en distintos escenarios, como ocurrió en la sede de un periódico oficialista cuando en plena redacción, agarró con sus dos manos las nalgas de una voluptuosa mujer que lo acompañaba para que todos vieran su osadía; o la ocasión en la que sorprendió a dos reporteras detallándoles a viva voz su intimidad sexual.

Tarek ha sido facilitador y cómplice en hechos flagrantes de violación de Derechos Humanos. Su esencia despiadada la ha lucido dirigiendo torturas, ordenando detenciones arbitrarias, obligando confesiones.

Es responsable directo de los centenares de miles heridos en protestas desde hace nueve años y de ordenar decenas de miles de detenciones arbitrarias. También de los muertos bajo custodia del Estado.

Digamos que se ha ganado el puesto de acusado en la Corte Penal Internacional.

Es en esencia un violador sistemático de los derechos humanos. Por eso lo han sancionado Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Suiza, Panamá, Colombia y México, así como lo han señalado organizaciones internacionales en la Defensa de Derechos Humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

El servilismo con Cilia Flores le funcionó para su divertimento perverso. Pero ahora ese apoyo quedó tras las rejas.

Cuando se haga justicia, y ocurrirá, Tarek William Saab tendrá que rogar piedad, pero eso no lo salvará de su destino.

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