El régimen político conformado por la caterva de delincuentes que actualmente destruye a Venezuela ha sido reconocido por la mayoría de los países de la región como tiránico. Y ese régimen va a terminar pronto, no tengamos duda de ello, pero hemos de entender que la tiranía venezolana es una moneda de dos caras que tiene otra faceta, y que, sí queremos evitar futuros rebrotes, debemos abordar, atacar y desmontar, también, su otra faceta.

La faceta más visible de la tiranía es su cara política, compuesta por un grupo de criminales que ha cooptado todos los espacios de poder, ha corrompido las instituciones para ponerlas a su servicio, ha violado los derechos ciudadanos, ha ultrajado el erario público y ha hecho de las fuerzas armadas y policiales una guardia pretoriana.

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La otra cara, la oculta, sin la cual la tiranía es inviable, es la ignorancia de las mayorías. Frente a un planteamiento ingenuo de democracia en el que las mayorías votan sin realmente elegir a los gobernantes, la incapacidad de esas mayorías para evaluar la idoneidad de los candidatos y entender sus ofertas de campaña convierte cada evento electoral en un maquiavélico acto fraudulento.

En 208 años y 56 presidencias, Venezuela sólo cuenta con 5 casos, y todos ellos seguidos, en que presidentes electos directamente hayan recibido y entregado sus cargos de y a otros presidentes igualmente electos.

En algún momento debemos los venezolanos romper este círculo vicioso y mejor es que nos lo vayamos planteando de una vez.

La necesidad de abordar la faceta oculta de la tiranía es un planteamiento que no es nuevo, ni original. Ya la había alertado Andrés Eloy Blanco en el discurso que pronunció cuando se lanzaron al mar los grillos de la dictadura gomecista en el Castillo de Puerto Cabello, en febrero de 1936. “Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora, vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos en nombre de la Patria. Y enterraremos los de la Rotunda. Será un gozo de anclaje en el puerto de la esperanza. Hemos echado al mar los grillos. Y maldito sea el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla de hierro en la carne de un hijo de Venezuela”.

Si bien se hicieron esfuerzos importantes y se lograron metas significativas en materia de educación durante los períodos de democracia del siglo pasado, la cantidad y proporción de recursos públicos que se destinaron efectivamente a ello, fueron obviamente insuficientes.

La propuesta que desde Control Civil hemos venido promocionando y que acá ratificamos, es que todos los activos productivos que sean propiedad del Estado sean transferidos a un Fideicomiso administrado por profesionales de primer nivel, sin injerencia política, del cual todos los ciudadanos venezolanos seamos beneficiarios, que esté bajo control y supervisión de la sociedad civil organizada y cuyos rendimientos, por los próximos 30 años, estén destinados exclusivamente a la educación y salud de las próximas generaciones de los venezolanos.

El cese de la ignorancia y la transición de la educación, son los únicos eventos que nos podrán garantizar tener elecciones realmente libres.

juanriquezes@gmail.com
@juanriquezes

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