Desde hace algún tiempo, se viene hablando en Washington, que desde que Donald Trump asumió como presidente, la Casa Blanca enfrenta serios problemas, para designar funcionarios en puestos claves.

El último ejemplo tiene que ver con Victor D. Cha, un académico, experto en asuntos asiáticos y que sirvió como alto consejero en temas relacionados con Corea del Norte, durante la presidencia de George W. Bush.

Cha, paso los procesos de seguridad necesarios para el cargo de embajador de Trump en Corea del Sur.

Sin embargo, sus comentarios en privado, expresando su desacuerdo sobre la posibilidad de que Estados Unidos inicie un ataque militar,en contra de Corea del Norte, dieron al traste, con sus posibilidades para ocupar la posición .

Contrario a la opinión de asesores cercanos a Trump, Cha considera que un ataque preventivo limitado, contra instalaciones nucleares en Corea del Norte, conocido como la opción “ bloody nose” o nariz ensangrentada, provocaría una guerra devastadora con millones de víctimas.

Así, el Departamento de Estado, que no ha podido llenar todavía las bajas de funcionarios diplomáticos que han abandonado, temporal o permanentemente sus funciones, por no sentirse cómodos representando las posiciones de Trump, continua la búsqueda para el cargo de embajador ante Corea del Sur.

No hay duda de que esta posición es una de las más difíciles del servicio exterior, tomando en cuenta las últimas declaraciones de Mike Pompeo, director de la CIA, quien admitió que Kim Jong-un, el líder norcoreano, estaría a “pocos meses”, de poder lanzar un ataque misilístico que alcance Estados Unidos.

El Gobierno de Seúl entre tanto, le ha hecho saber a Washington, que si bien teme un ataque nuclear de su vecino, se opone a un ataque preventivo, debido a la preocupación de que se desate una guerra a gran escala.

Esa postura, que coincide con la de Victor Cha sobre las consecuencias de un enfrentamiento militar con Pyongyang, toma así mismo en cuenta, que ambas Coreas comparten lazos familiares, lo que no hace fácil ni popular, apoyar la iniciativa norteamericana en la Península.

La eliminación de Cha como candidato, privó a la representación de Trump en Seúl, de una oportunidad única, durante los Juegos Olímpicos de Invierno, para poner en uso la astucia diplomática estadounidense, en medio del encuentro entre atletas norcoreanos y surcoreanos.

Para la Casa Blanca el tiempo corre, añadiendo presión al conflicto, luego de los infructuosos esfuerzos para persuadir a Corea del Norte, de que suspenda su programa nuclear.

Quien sea nombrado embajador en Seúl, deberá desempeñar un papel vital equilibrando la diplomacia con la vía militar “nariz sangrienta ".

En todo caso, Victor Cha no es la primera persona en expresar sus desavenencias con algunas de las políticas de Trump.

En diciembre pasado, Elizabeth Shackelford, una funcionaria diplomática acreditada en Nairobi, para la misión estadounidense en Somalia, renunció a su cargo en protesta por lo que según ella calificó como una falta imperdonable de atención de la administración Trump, al tema de los derechos humanos en la región.

Shackelford expresó su frustración por lo que consideró una pérdida de influencia del Departamento de Estado, en detrimento de la imagen internacional de Estados Unidos.

Por su parte, el Secretario de Estado, Rex Tillerson quien inició recientemente una gira por cinco países de América Latina, para tratar de recuperar terreno ante China y Rusia en Las Américas, ha estado luchando para llenar igualmente las vacantes diplomáticas en el Hemisferio occidental, a las que ahora se suma la partida anunciada de Thomas Shannon, tercero en rango en la Cancillería y quien tuvo gran participación para mediar en la crisis venezolana, aunque no estuvo a salvo de las críticas de opositores influyentes, que lo señalaron de favorecer un diálogo entre las partes, por encima de la implementación de medidas más duras contra el régimen de Nicolás Maduro.

En un momento de tantos desafíos políticos y diplomáticos en el mundo, es indispensable temperar emociones en pro de un equilibrio, porque no siempre enseñar los dientes en política, significa morder al enemigo para obtener mejores resultados.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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