“El gobierno trabaja para el pueblo, por tanto debe esmerarse en servirle garantizando la mejor calidad de vida” - Secretaria del Trabajo (1933-45) Frances Perkins.

En abril del 2019, el nivel de desempleo en Miami-Dade era de 3.0%, para algunos expertos esto se traduce en niveles casi nulos de paro laboral. Pudiéramos pensar que estamos ante una economía saludable con incrementos en varios sectores importantes como el turismo y el servicio a la salud que han ascendido 1.7% mientras que en el área de transporte, almacenes, y de servicios públicos se vio un incremento del 3.9%.

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No podemos negar que la diversificación de la economía trae consigo mejoras en el desarrollo, mientras nos insertamos en distintas industrias creadas a nivel local o que son provenientes de otras ciudades o países que prosperan en nuestro condado.

Casi un tercio de la economía de Miami-Dade está sustentada en las dos industrias principales que son el turismo y el cuidado de la salud, cuyos empleos en su mayoría son de un nivel más básico, oficina, cuidado de ancianos y personal de servicio. Los empleados básicos de la industria de turismo ganan aproximadamente unos $31.200 anuales y los taxistas $33.365; después del pago de impuestos vienen quedándoles unos $2.000 mensuales. Con estos sueldos se hace prácticamente imposible mantener una familia.

El costo de la vida seguirá aumentando así como los alquileres y si a eso le agregas un sistema público de transporte con el que apenas se puede contar, estamos ante un gran problema. La gente apenas llega a fin de mes, no para adquirir lujos sino para cubrir las necesidades más básicas.

Algunos se cuestionan si el gobierno puede ayudar a aliviar esta carga. Es nuestra responsabilidad y compromiso, al menos intentarlo, utilizando las herramientas que la ley nos permite. Más específicamente, la eliminación de cargos innecesarios y de impuestos ocultos.

Los choferes no deberían de pagar por acceso a las carreteras. Lo trabajadores de la industria del turismo se ven frecuentemente afectados (entre peajes y transporte público), según ha dicho Wendi Walsh, quien representa el sindicato de trabajadores de hoteles. Un empleado que viva en Homestead y trabaje en la Playa se toma doce horas diarias fuera de su casa para terminar cobrando por siete horas de trabajo. El traslado le toma un total de cuatro horas (dos en cada dirección) más el transporte público y los peajes en los que gastan una hora de salario mínimo.

Si a un empleado, asumiendo que devengue un salario de $15.00 la hora, le toca la mala suerte de recibir un ticket de $160.00 generado por las famosas camaritas de tráfico, el pago de esa multa le equivale un 1.3 días de trabajo.

La lista de cargos innecesarios e impuestos ocultos aún no se acaba. ¿Dónde dejamos los estacionamientos de la playa, la televisión, la eliminación de la basura y el uso de parques y museos, que antes eran gratuitos independientemente del grado de demanda que hubiera?

Aunque los economistas insistan en que las actuales cifras de desempleo casi imperceptibles se han alcanzado con bajos niveles de inflación, los elevados costos del servicio de la salud, el transporte, los seguros, utilidades, etcétera, opacan los gastos más módicos de ropa, comida y electrodomésticos, entre otros.

No nos engañemos, los bancos ganan mucho dinero pero el trabajador norteamericano promedio se ve imposibilitado de ahorrar y con acceso limitado a las instalaciones y servicios por los que antes no pagaba. El gobierno debe tomar más conciencia de estas realidades y ponerse del lado del trabajador facilitando, no entorpeciendo, su bienestar económico y social.

Xavier Suárez

Comisionado distrito 7 Miami-Dade

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