miércoles 29  de  julio 2026

Un político no es un sombrero

Los sombreros se cambian cuando pasan de moda o se estropean. Con los políticos no ocurre igual

[email protected] n
n n n
Los políticos de la Florida deberían estudiar más de cerca la experiencia política reciente de Venezuela, donde en un cortísimo lapso se acaba de producir el más sorprendente relevo de mando político de las últimas décadas.
n n
Henrique Capriles, hasta hace muy poco el líder indiscutido de la oposición, acabó cediéndole el puesto a Leopoldo López, seguido muy de cerca por María Corina Machado.
n n
López nunca desafió a Capriles, ni lo insultó, ni le faltó al respeto. Simplemente propuso algo distinto: Abandonar la quietud y tomarse las calles, como fórmula legítima para enfrentar a una dictadura.
n n
No sólo lo dijo, además, sino que lo hizo, poniendo en riesgo su propia seguridad.
n n
Saco yo algunas conclusiones:
n n
Los pueblos que aman la democracia, los venezolanos, ecuatorianos, cubanos o norteamericanos, quieren dirigentes democráticos que sean valientes para enfrentar nuestros problemas, pero respetuosos entre sí. Que pongan pasión y empeño, pero que sean tolerantes con otras propuestas para salir de la crisis. Que hablen menos y hagan más. Que no apelen tanto al marketing; y que crean de verdad en sus propias iniciativas, aunque estas al inicio reciban poca acogida.
n n
El mundo vive una crisis de dirigentes democráticos. Muy pocos están a la altura del difícil momento que vivimos. La mayoría son demasiado tolerantes con la crisis y los corruptos, y demasiado intolerantes, en cambio, con quienes no comparten sus ideas. Necesitamos un relevo de mando, como el que acaba de producirse en Venezuela.
n n
En Estados Unidos y la Florida, el enemigo no es un dictador, claro está, sino el desempleo, los bajos salarios, el desprecio a los inmigrantes, la violencia, la corrupción, el racismo. El gobierno demócrata de Barack Obama lleva mucho retraso en abordar esta agenda. Avanza, pero con una lentitud que desespera. Consigue triunfos, pero no los suficientes.
n n
Una manera u201cfácil u201d de capitalizar el malestar y la decepción que eso genera, para un político joven que quiera abrirse camino, sería hablar mal de Obama en todo tiempo y lugar, sin jugarse eso sí el pellejo. Quizás sirva. Yo lo dudo. Más efectivo me parecería el camino de proponer algo distinto, de llevarlo a la práctica, asumiendo el riesgo, y de demostrar, en los hechos, que sí se puede. Menos palabras y más acción. La misma resolución y valentía, pero con respeto a las instituciones y quienes las dirigen.
n n
Los sombreros se cambian cuando pasan de moda o se estropean. Con los políticos no ocurre igual. Los pueblos los cambian cuando encuentran otro que sirva mejor a sus propósitos. A veces aciertan, otras no, pero su criterio es esencialmente pragmático, utilitario.
n n
López le mostró a los venezolanos que había un camino mejor que el de sólo esperar a que la dictadura convoque elecciones fraudulentas. En lugar de quejarse, actuó. u00bfNo hay por allí políticos norteamericanos que le muestren a su pueblo, con menos palabrería y más realizaciones prácticas, un camino para que esta gran nación vuelva a ser la gloria que fue?

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar