lunes 30  de  marzo 2026

Una crisis humanitaria

La pobreza y falta general de opciones de futuro están arrastrando hacia la frontera con Estados Unidos a un creciente número de niños provenientes de Centroamérica. nLa situación, además de representar un grandísimo reto financiero y logístico para Washington y todas las autoridades a lo largo de la extensa frontera estadounidense, constituye a todas luces un crisis humanitaria que afecta a los más vulnerables: los niños. n

Además de las penurias económicas en sus países de origen, los menores se ven impulsados hacia Estados Unidos ante la perspectiva de permanecer en el país durante años (con la posiblidad de estudiar y hasta trabajar) sin enfrentar un riesgo inminente de deportación. n

Según Gary Mead, que hasta el año 2013 estuvo al frente de la oficina del Servicio de Immigración y Control de Aduanas encargada de ubicar a personas que viven sin autorización en el país, esos menores casi nunca regresan a sus países. En sus propias palabras:"No es un proceso que termine con soluciones sencillas y claras". Sólo 2.000 de esos niños fueron enviados de vuelta a sus países el pasado año. n

Ante la crisis, el Gobierno ha solicitado al Congreso 2.000 millones de dólares para hacer frente a tamaño reto. n

Washington tiene ante sí un gran dilema: no puede, ni debe, abandonar a su suerte a los pequeños, a los que se ha visto obligado a colocar en refugios improvisados en instalaciones de la Patrulla Fronteriza, pero tampoco puede abrir sus fronteras a todos los menores que realicen el viaje hacia el Norte para conseguir sus sueños de vivir en un mejor país. n

Según cálculos de la administración de Barack Obama, para finales del actual año fiscal, en septiembre, los agentes fronterizos habrán detenido a un total de 90.000 menores que intentan cruzar desde México.

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