A Simonovis se le han negado sistemáticamente todas las peticiones de libertad formuladas por razones humanitarias
Quisiera compartir con ustedes las palabras de mi abogado defensor, José Luis Tamayo Rodríguez n
u201cHablar del caso de IVAN SIMONOVIS es hablar de uno de los juicios más bochornosos y grotescos ocurridos en Venezuela en el último siglo. Fue hecho preso ilegalmente hace casi ya 10 años, y después de un tortuoso proceso plagado de las más salvajes y abyectas violaciones al debido proceso y a la defensa, la jueza Marjorie Calderón Guerrero lo condenó sin pruebas a 30 años de cárcel, pese a reconocer ella misma en su oprobioso fallo, que no había quedado demostrado que Simonovis hubiese dado órdenes de matar ni suministrado armas a los policías metropolitanos, hechos por los cuales fue acusado y juzgado, lo que imponía de pleno derecho su absolución. Sin embargo, la jueza Calderón dijo en sólo 15 líneas de su censurable sentencia, que de todos modos Simonovis era culpable por no haber evitado la muerte de dos personas y las lesiones de otras quince el 11 de abril de 2002. n
La apelación de esa sentencia, que, dicho sea de paso, lo condenó por delitos ordinarios y NO de LESA HUMANIDAD, como de manera tendenciosa lo han venido vociferando repetidamente altos personeros gubernamentales para u201cjustificar u201d la prolongada prisión de Simonovis y negarle la libertad por razones humanitarias, fue declarada sin lugar por la Corte de Apelaciones de Aragua en un fallo no menos oprobioso. Luego, la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, en tan sólo siete días, despachó el asunto sin siquiera leerlo, tal como después lo confesó públicamente y de viva voz el exmagistrado y expresidente de esa sala, Eladio Aponte Aponte, quien también aseguró que él mismo se había encargado de ejecutar las órdenes impartidas desde el alto Gobierno para condenar a Simonovis aún sin pruebas, tal cual en definitiva ocurrió. n
Transcurridos más de cinco años desde la infamante condena, a Simonovis se le han negado sistemáticamente todas las peticiones de libertad formuladas por razones humanitarias dado su cada vez más precario estado de salud. Ha sido trasladado de emergencia al Hospital Militar en seis (6) ocasiones, y en julio del 2013 estuvo a punto de morir al habérsele perforado la vesícula. La inmediata operación a la que fue sometido le salvó la vida. Padece actualmente unas 19 patologías distintas, algunas más graves que otras, producto de sus humillantes y precarias condiciones de ignominiosa reclusión de más de nueve años en el SEBIN y de la falta de atención y cuidado médico oportunos. Hasta el día de hoy, 15 de septiembre de 2014, le han sido negadas arbitrariamente por la jueza de ejecución Adas Marina Armas Díaz, las cuatro (4) Medidas Humanitarias solicitadas. La Corte de Apelaciones de Aragua no se ha pronunciado respecto a la apelación ejercida contra la última decisión negativa de medida humanitaria, y tampoco lo ha hecho la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, a la que se le solicitó hace más de seis meses abocarse a conocer del caso por el peligro que entraña para la vida e integridad física de Simonovis la inconstitucional e ilegal negativa de los tribunales de Maracay en concederle la Medida Humanitaria que por legítimo derecho le corresponde, y negarse además al trámite de las medidas alternativas de cumplimiento de pena que legalmente le tocan conforme al Código Orgánico Procesal Penal desde que cumplió siete años y medio preso. n
Entre tanto, Simonovis sigue consumiéndose día a día en su calabozo de Ramo Verde, y la jueza de ejecución ha llegado al colmo de negarle el derecho a ser examinado por sus médicos de confianza y ser sometido a los tratamientos que requiere su enfermo organismo. u00a1Mayores injusticias, imposible! u201d