“Tal vez las dos únicas cosas a que el hombre no tiene derecho son la petulancia y su opuesto, el desánimo. No hay nunca razón suficiente ni para lo uno ni para lo otro”. José Ortega y Gasset: La rebelión de las masas, 1930. “Tal vez las dos únicas cosas a que el hombre no tiene derecho son la petulancia y su opuesto, el desánimo. No hay nunca razón suficiente ni para lo uno ni para lo otro”. José Ortega y Gasset: La rebelión de las masas, 1930.

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Resumir las intenciones y logros de una organización a lo largo de un año es un reto; más aún, cuando simultáneamente, se pretende ofrecer una prospectiva del periodo siguiente. Ese resumen no debería ser una enumeración de actividades; menos aún, una mera esquematización de logros, sobre todo cuando persigue tener influencia sobre rumbos sociopolíticos. Me inclino, por el reconocimiento de los valores, conceptos y principios que guían las decisiones, lo que de suyo implica una lógica que persigue fines orientados al logro de metas: democracia, libertad, transiciones hacia sistemas políticos abiertos, la retoma de senderos y estrategias de consolidación de tradiciones y, ¿por qué no decirlo? de esperanzas en un futuro compartido como nación en Venezuela.

En Venamérica, el norte franco de la ruta en 2021 se sustentó en esos objetivos, orientados por la esperanza y el trabajo. Es decir, idea de futuro y acciones específicas. Vaclav Havel, advertía que la esperanza no es la convicción de que algo va a terminar bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, al margen de cómo acabe. Las acciones pasan por el cedazo de esa premisa: los comunicados dirigidos a la fracturada oposición democrática clamando unidad; a la sociedad civil organizada y a la ciudadanía; la participación y el auspicio de convocatorias para reocupar el espacio público abandonado; el diseño de estrategias para el ejercicio de derechos de los venezolanos en el exterior; la construcción de puentes con otras diásporas; y el acercamiento a y con iniciativas regadas por el mundo en pos de retejer un tejido común que, en medio de las adversidades, nos permita sostener una idea de nación. Ello complementado con la participación en otras estructuras emergentes, para sumar y poner el grano de arena necesario. Fundamentalmente, porque creemos en la unión y la coordinación como medios para erigir futuro.

Entendemos que la lógica de destino común, que se discute por buena parte de los venezolanos, es el mecanismo del cual reemergerá la nación, como idea y realidad. Y de allí, que la tarea para el nuevo año sea: ¡Insistir! Babe Ruth decía que no se puede derrotar a quien no se rinde. Entonces, en el ADN de Venamérica está incrustado el trabajo diario por la Casa Grande, la vista en aquel sol que despierta por nuestro oriente, persiguiendo y dando calor a una diáspora esparcida por el mundo entero: proactiva, generosa.

2022 reclama compromisos: no desmayar en la acción por el logro de la libertad, la reconquista de la democracia, el inicio de la reconstrucción y la atención de la agenda social de los venezolanos. Apremiante es coordinarnos para diseñar esa idea de nación sustentada en acuerdos, sobre lo que debe ser el futuro, con base a las realidades de hoy. También, comprender y reconocer las raíces que crecen lejos del suelo originario. Es Venezuela hoy un universo de sueños y logros que hacen historia allende el Arauca y el Caribe. Estamos nuevamente aprendiendo a ser nosotros en cualquier lugar.

Esa nación, lejos del olor de la Casa Grande, irrumpe como objeto de estudio: la venezolanidad, la pluralidad de la vida tricolor regándose por el mundo, las posibilidades de contribuir con los otros, como siempre adentro. Ahora, llevamos esa generosidad afuera. Nos proponemos reunir y coordinarnos con otras organizaciones para trasmitir los valores democráticos, tradicionales e históricos que unen a los pueblos del Continente; tender manos y que nos reciban la nuestra, para acompañar a quienes llegan a cualquier parte, necesitados; es indispensable generar oportunidades con nuestras organizaciones pares y crear posibilidades de integración productiva.

Conocemos las necesidades y las metas; comprendemos y analizamos los caminos para construir esos futuros dentro y fuera del destino, y nos activamos para lograr los objetivos. Hay mucho por hacer y el camino es largo: trabajar, esa es la premisa.

Por: Alejandro Oropeza G.

CEO de VENAMÉRICA, Miami.

Dtor. Gral. Center for Democracy and Citizenship Studies – CEDES. USA.

@oropezag – oropezag@mail.venamerica.org

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