Los analistas de medios de comunicación a lo largo y ancho del mundo estudiaban ayer hasta el último detalle del desarrollo de la crisis fiscal que ha vivido los Estados Unidos buscando quién sale fortalecido y quién debilitado tras el acuerdo para reabrir el Gobierno. n
Más allá de si el presidente Barack Obama pudo dormir anoche más satisfecho que las anteriores o si Ted Cruz piensa que con su estudiada puesta en escena ha ganado enteros para liderar el Partido Republicano, el gran perdedor de todo este teatro de final previsible es el pueblo estadounisense. n
Durante estos días hemos escuchado como se ponía en cuestión no sólo el sistema económico sino también el político, incidiendo en la cuestión puntual de que coincida un Presidente de un partido con un Congreso en el que el otro tenga la mayoría.
La política es el arte de lo posible y los representantes públicos deben tener la capacidad y la grandeza de anteponer sus ideas políticas a los intereses y necesidades de los ciudadanos.
En este caso, demócratas y republicanos han confirmado que viven en una permanente campaña electoral y que por el mantenimiento de sus puestos y la permanencia de su tribu en el poder están dispuestos poner en peligro el bienestar de aquellos a quien sirven y a dejar en evidencia a la primera potencia económica del mundo. n Desde DIARIO LAS AMÉRICAS, como generador de opinión en el sur de la Florida, hacemos un llamamiento a la responsabilidad de nuestros políticos, sean del signo que sean, para que contribuyan a la moderación de sus compañeros y a que no olviden que son portadores del mandato de los ciudadanos.