“Hoy está Venezuela de muerte, está con dolores de parto y necesita nacer de nuevo: la política, la economía, la sociedad, el alma de Venezuela, necesitamos nacer de nuevo. No se trata de pequeños cambios superficiales, sino de renacer profundo, en Espíritu y en Verdad, dejando atrás lamentables prácticas políticas del pasado y del presente. Realmente el renacer ciudadano será nuevo y nos hará libres, si mi verdad sin sectarismo va abierta al encuentro de tu verdad, de la verdad del otro, para llegar juntos tu y yo a nuestra verdad. Pero ahora se encuentran en un solo abrazo de la verdad de la Venezuela libre y plural: la verdad de NOSOTROS”. Parte del discurso pronunciado por el Padre Jesuita Luis Ugalde, exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, en el acto de instalación del Congreso Venezuela Libre, auspiciado por el Frente Amplio Venezuela, realizado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela.

Estoy totalmente de acuerdo con la postura política del Padre Luis Ugalde. Coincido plenamente en sus planteamientos teóricos, en la búsqueda de una definitiva solución de la tragedia venezolana, que debe pasar inexorablemente por la reunificación de la oposición democrática del país. Hemos sido furibundos, hasta fastidiosos, en sostener esta tesis, válida y viable para lograr estructurar un sólido frente de lucha, con amplia participación de todos los sectores políticos, económicos, gremios, estudiantes, la iglesia, abarcando a todos los venezolanos, sin exclusión de nadie, y con una línea estratégica colectiva, que nos ayude a tener las fuerzas necesarias para derrotar la dictadura castro comunista de Maduro, y alcanzar el cambio real y verdadero.

Pero antes debemos tomar conciencia de que es necesario dar los pasos consiguientes para ir desmantelando las posiciones sectarias, dogmáticas, irreflexivas, personales, grupales y protagónicas, que todavía pululan y siguen actuando en detrimento de este logro estratégico.

El renacer opositor debe estar ajustado a los requerimientos de la mayoría de los venezolanos que desean vivir en paz, tranquilidad y en pleno desarrollo económico, armónico y sostenido. Para ello es importante derrotar las tendencias negativas que actúan creando zozobra, malestar, desconfianza, depresión y aislamiento de la realidad. La palabra clave para lograrlo es CONFIANZA, la cual hay que recuperar de inmediato, no con discursos, sino con hechos prácticos de la vida diaria, que logren renacer la emoción, el optimismo, la necesidad de marchar unidos y crear la fuerza extraordinaria del cambio real y verdadero, para lograr rescatar la democracia y la libertad.

Para renacer debemos respetar los acuerdos políticos institucionales suscritos en el pasado por los partidos políticos mayoritarios en la Asamblea Nacional vigente. Este mes de enero 2019 se debe respetar el orden de prelación seguido para elegir al nuevo presidente y a la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional, nadie poder abusar de su “caribería política”, de sus compromisos personales o políticos para que en “alianzas o pactos secretos” se pretenda cambiar el rumbo de la alianza vigente, según el cual al partido Voluntad Popular le corresponda ejercer a través de algunos de su diputados, entre los cuales se mencionan a Francisco Sucre, Freddy Superlano y Juan Guaido. Este primer paso debe ser cumplido para garantizar la futura gobernabilidad del país cuando tengamos que decidir sobre un gobierno de unidad nacional.

Para renacer, debemos cesar el “fuego cruzado” entre los diversos y heterogéneos sectores que integran la oposición venezolana, darle un parao a las críticas perversas, a las calumnias personales, al excesivo protagonismo individual, a los intentos del “caudillismo”, definitivamente execrar de nuestra conducta diaria cualquier actitud amoral y de poca ética, restableciendo los lazos de amistad, compañerismo, solidaridad y trabajo unitario con nuestros hermanos de lucha.

Para renacer, debemos pensar y actuar primero en función de los sagrados intereses del país, antes de tener tercamente posturas individuales o grupales con agenda ocultas, por razones de “negocios a futuro”, haciendo acuerdos o concesiones a grupos económicos privados o de países, sobre la riqueza venezolana, oro, petróleo, gas, diamantes y contratos, a cambio de “financiamiento oportuno y permanente” para hacer “política opositora”, nacional e internacionalmente.

Para renacer, debemos considerar como eje central de este nuevo impulso unitario y de convergencia opositora, al heroico pueblo venezolano, que sufre diariamente en carne propia las políticas agresivas, represivas y hambreadoras del régimen dictatorial de Maduro. Ya son millones de hermanos y compatriotas refugiados en varios países hermanos. Ellos deben tener la garantía de que nuestra actitud debe ser cónsona con sus aspiraciones naturales de vivir en forma decente, unidos en familia, en paz y en libertad. No podemos traicionarlos.

Para renacer, debemos ser consecuentes con los países y gobiernos democráticos aliados, con las organizaciones internacionales como la OEA y su secretario general, embajador Luis Almagro, la ONU, y todas aquellas que defienden los derechos humanos, quienes siguen en forma solidaria y coherente al lado de nuestras luchas por derrocar la dictadura castro comunista de Maduro.

Para renacer, debemos renovar nuestras relaciones permanentes con Dios y sus mensajes de fraternidad, amor y felicidad, cumpliendo con el deber misericordioso del perdón. Orar y pedir su protección y ayuda para salir de esta tragedia que hoy afecta a nuestra querida Venezuela. Renovemos nuestra Fe, Esperanza y Valentía.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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