jueves 11  de  diciembre 2025

Verdades incómodas y teorías inicuas sobre Cuba

Los cubanos trabajan para los monopolios del gobierno de los hermanos Castro. Incrementar el comercio y la inversión estadounidenses en esos monopolios es absurdo

Es hora de que aquellos que quieren sabotear las sanciones del embargo y teorizan sobre la posibilidad de que los lazos comerciales más estrechos con Cuba desatarán la reforma económica y política, enfrenten algunas verdades incómodas. n

En primer lugar, desde una perspectiva económica, el propio concepto de comercio e inversiones en Cuba se basa en una idea equivocada acerca de cómo los"negocios" tienen lugar en la isla. En casi todo el mundo, el comercio y la inversión significa establecer tratos con corporaciones privadas. Ese no es el caso en Cuba. En Cuba, el comercio exterior y la inversión son del dominio exclusivo del Estado, es decir, Fidel y Raúl Castro. No hay" excepciones". n

Un hecho: En las últimas cinco décadas, cada transacción de"comercio exterior" con Cuba ha sido con una entidad estatal o persona que actúa en nombre del Estado cubano.
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La exclusividad del Estado se extiende también a lo que el resto del mundo considera como operaciones"humanitarias". El gobierno de Estados Unidos cita con frecuencia las ventas en efectivo de alimentos y medicinas a Cuba para refutar a los que exageran la"totalidad" del embargo. De hecho, desde la aprobación de la Ley de Reforma a la Exportación y las Sanciones Comerciales (TSREEA), aprobada por el Congreso en 2000, más de $4.000 millones en productos agrícolas y médicos de Estados Unidos se han vendido a Cuba. Es un hecho desagradable, no obstante, que todas esas ventas se hicieron por más de 250 empresas estadounidenses de propiedad privada a un solo comprador cubano, el gobierno de los Castro. n

Diversos enfoques pueden debatirse razonablemente, pero es innegable que"hacer negocios" con los monopolios estatales los refuerza y enriquece. Si ese no fuera el caso, entonces las naciones democráticas no necesitarían leyes antimonopolio. Las democracias podrían simplemente alimentar a sus monopolios con más negocios y permitir que se debiliten y se deshagan por arte de magia. Imagínese lo que"podría haber sido" si a comienzos del siglo XX el enfoque de Estados Unidos sobre las grandes compañías petroleras hubiera sido fortalecer su naciente monopolio. Hoy en día muchos estadounidenses piensan que la industria del petróleo ejerce una influencia desproporcionada, pero si no hubiera sido por los esfuerzos u201canti-trust u201d del siglo pasado, la nación bien hubiera podido convertirse en los Estados Unidos de Rockefeller, trabajando a instancias de los monopolistas. n

Los cubanos no tienen otra opción; ellos trabajan para los monopolios del gobierno cubano en poder de los hermanos Castro. Incrementar el comercio y la inversión estadounidenses en esos monopolios es absurdo. Es un desafío a la lógica creyendo que negociar con los monopolios los debilita. n

En la ronda actual del debate sobre las sanciones de Estados Unidos, surge la interrogante: u00bfPudiera el levantamiento de las sanciones sobre el comercio y la inversión de Estados Unidos beneficiar el sector del u201cautoempleo" (cuentapropistas) en Cuba? n

La respuesta corta es: realmente no. n

Los militares cubanos y sus servicios de inteligencia controlan y administran los conglomerados empresariales de Cuba. El sector u201ccuentapropista u201d representa una parte muy pequeña de la economía de la isla y es importante, en el debate sobre las sanciones, comprender su naturaleza y sus límites.
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Un principio central del capitalismo es el reconocimiento de los derechos de propiedad y es precisamente este tipo de derechos que el régimen de Castro los evita conceder a través de su distorsionado modelo de licencias. Es también por eso, a pesar de estas licencias de"autoempleo", que Cuba sigue relegada al lugar 177 de 178 naciones en el Índice de Libertad Económica , una compilación anual de The Wall Street Journal y la Fundación Heritage. Sólo Corea del Norte se considera menos libre económicamente. n
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Sobre la base de las lecciones de la historia, aquellos que todavía creen que las licencias de"autoempleo" son"un paso en la dirección correcta" hacia el capitalismo, en realidad tienen una razón más para apoyar las sanciones estadounidenses. El autoempleo es una reacción temporal a la pérdida de los subsidios soviéticos, y con los restos del régimen de Chávez en implosión en Venezuela, Cuba continuará probablemente permitiéndolo. Sin embargo, la lección histórica es clara: el régimen de Castro sólo responde cuando se presiona económicamente. Una vez que la economía cubana se estabiliza o comienza a"rebotar", el gobierno de Castro se repliega para congelar o revocar las licencias de trabajadores por cuenta propia. Levantar las sanciones de Estados Unidos al gobierno de Cuba únicamente derivará en el fortalecimiento de sus conglomerados estatales y favorecerá la represión necesaria para suprimir el cambio. Por lo tanto, las sanciones de Estados Unidos son los mejores amigos con que cuentan ahora los"cuentapropistas" cubanos. n

Estos son los hechos económicos en Cuba bajo la marca implacable del totalitarismo castrista. La economía no es, sin embargo, la única consideración para los políticos estadounidenses. También deben tener conocimiento de las graves violaciones de derechos humanos del régimen de Castro, y su protección a terroristas prófugos de la justicia estadounidense; la subversión de la democracia en Venezuela; el apoyo de regímenes criminales en Siria e Irán; y el tráfico ilegal de armas hacia Corea del Norte. Evaluados en su contexto y en su totalidad, los hechos acerca de Cuba bajo el régimen de Castro inevitablemente derrotarían las teorías de que el levantamiento de las sanciones de EEUU estimularía cambios económicos y políticos en Cuba.

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