500 millones son muchos millones. Tantos, que si todos nos pusiéramos a gritar a la vez, la “ñ” resonaría en todos los rincones del planeta. Me estoy refiriendo a los hispanohablantes, un fenómeno que no deja de crecer y cuya lengua es la herramienta querida y valiosa de aquellos que nos dedicamos a la comunicación.
Desde Logroño, en La Rioja, escribo esta columna donde estoy participando en unas jornadas tituladas Futuro en Español, organizadas por el grupo de comunicación Vocento, que cuenta con cabeceras tan importantes a lo largo y ancho de la piel de toro como el ABC, El Correo Español, El Norte de Castilla, La Rioja o el Sur de Málaga.
Muy cerquita de aquí en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad desde 1997, es donde aparecieron las primeras manifestaciones escritas en lengua castellana, las Glosas Emilianenses.
Así que estamos en el entorno ideal para que los colegas españoles y latinoamericanos nos sentemos, con una deliciosa copa de vino tinto sobre la mesa, a discutir sobre los próximos retos del periodismo en la lengua de Cervantes y García Márquez.
Moderados por Benjamín Lana, director de los medios regionales de Vocento, Consuelo Álvarez de Toledo, directora de Infolatam.com, Laura Weffer, periodista venezolana fundadora de Efecto Cocuyo, y un servidor, intentamos aportar un poco de luz en el panorama de los medios en Latinoamérica. Ante una audiencia joven y entusiasta, hablamos de libertad de expresión y de cómo saltar las barreras de sus enemigos a través de la tecnología y las nuevas herramientas.
Álvarez de Toledo, una periodista veterana, reivindicó la pasión como combustible para ejercer sin descanso ésta, la profesión más bella del mundo que decía Gabo. Weffer fascinó a los estudiantes de periodismo con sus historias de valentía. Detalló la investigación periodística sobre los sucesos de febrero del 2014 en Caracas, por la que perdió su puesto de trabajo en el diario Últimas Noticias.
Ahora, Weffer, que considera al periodismo “un amante celoso, posesivo y absorbente”, ha emprendido un nuevo medio efectococuyo.com, desde donde sigue dando la batalla para que en Venezuela la luz de la información ciegue para siempre la oscuridad del chavismo.
Estudiantes de comunicación de distintas universidades españolas y diversas nacionalidades nos seguían sin pestañear mientras hablábamos. Caí en la cuenta en ese momento en que es necesario que a pesar de las dificultades que existen para ejercer nuestra profesión y a pesar de las difíciles perspectivas económicas de los medios, estamos obligados a transmitir un mensaje optimista y positivo a los informadores del mañana.
Y así lo hicimos. Tres emprendedores desde tres puntos del planeta (Madrid, Miami y Caracas) con tres apuestas diferentes para profundizar en el periodismo investigativo. No nos faltan temas, no nos faltan nuevas herramientas pero, sobre todo, nos sobra la pasión. Pasión en español, por supuesto.