MIAMI.- Los actos salvajes de violencia ocupan los principales titulares de la prensa por estos tiempos.
MIAMI.- Las imágenes de los cuerpos de los rabinos sobre amplios charcos de sangre nos vuelven a recordar que vivimos en tiempos difíciles
MIAMI.- Los actos salvajes de violencia ocupan los principales titulares de la prensa por estos tiempos.
Hace apenas días, el Estado Islámico hizo público un video extremadamente gráfico en el que muestra la decapitación de 18 solados sirios. El grupo terrorista, que cada vez pone más empeño en la producción de sus atroces mensajes, quiere insuflarnos miedo, hacernos vivir en el terror, regresarnos en la historia, devolvernos a una era oscura donde reine la ignorancia y se desconozca el imperio de la ley.
El martes fueron dos palestinos quienes apelaron a la violencia en el barrio Har Nor, en el oeste de Jerusalén.
Los jóvenes atacaron con armas blancas y de fuego una sinagoga en el oeste de la Ciudad Sagrada. Su cobarde acción se saldó con la muerte de cinco personas, además de los atacantes. Las imágenes de los cuerpos de los rabinos sobre amplios charcos de sangre nos vuelven a recordar que vivimos en tiempos difíciles y que están esos que creen que quienes no coincidan con sus bárbaricos puntos de vista religiosos o políticos sencillamente no tienen derecho a vivir.
Las víctimas del acto terrorista fueron identificadas por el Gobierno israelí como Mosheh Twersky, Aryeh Kupinsky y Cary William Levine, quienes tenían doble nacionalidad estadounidense-israelí y el británico-israelí Avraham Shmuel Goldberg. Al cierre de esta edición, reportes de prensa indicaban que una quinta persona había fallecido víctima de las heridas causadas por los atacantes.
El "delito" de los perecidos, a los ojos de sus ejecutores, posiblemente fue ser israelíes y participar en el rezo matutino.
